SAN SABINO, obispo
El santo de hoy viernes 09 de febrero de 2024 | SAN SABINO

San Sabino fue obispo de ‘Abellinum’ antigua ciudad romana que se encontraba muy cerca al castillo de la actual Atripalda y que en la historia irpina se convierte después en Avellino.
Vivió y fue obispo entre los siglos V y VI, tuvo como diácono y administrador al joven Rómulo, quien le fue muy fiel, lo asistió cuando murió el 9 de febrero de un año impreciso, pero sin duda al inicio del siglo VI.
Sabino fue sepultado en lo ‘Specus martyrum’, uno de los más insignes monumentos de arqueología cristiana de Irpinia, existente en ‘Abellinum’ y ahora ipogeo de la iglesia de San Hipolisto en Atripalda.
Rómulo entre sus tareas de diacono, tenía también aquel de se atento custodio de ‘Specus’, donde eran conservadas reliquias de mártires cristianos, sepultado allí san Sabino, Rómulo recogió en una ampolla un liquido llamado ‘manna’ que prodigiosamente destilaba de la tumba de su venerado obispo; este liquido operaba curaciones y hacía fértil la campaña irpina.
Después de un breve tiempo también Rómulo murió, se dice por el dolor de la pérdida de su guía espiritual y es sepultado en una tumba al lado de aquella de san Sabino. Las dos lápidas puestas sobre los sepulcros, están adjudicadas unánimemente al siglo VI, sobre aquella del obispo, la inscripción resalta la figura del pastor, vigilante y laborioso, que restauró la sede episcopal de Abellinum, que debió permanecer por algunos años vacante, después la muerte del obispo Timoteo su predecesor.
Así en aquel período de inicio del siglo VI, mientras los ostrogodos invadían toda Italia, Sabino atendía la cura de las almas, convirtiéndose en ayuda y sostén de los ciudadanos, administrando con integridad la justicia y guiando con la caridad a los cristianos, hacia la visión del Reino de Dios.
La segunda inscripcion, sobre la tumba de san Rómulo, dice que el joven diácono del obispo Sabino, había muerto después de él, pero que se había asociado a él en aquella tierra bendecida por el ‘Specus’.
En el tiempo del príncipe Marino Caracciolo I (1576-91) duque de Atripalda, con ocasion de trabajos para ampliar la iglesia de San Hipolisto, el cuerpo dei san Sabino fue colocado junto al altar mayor, pero el 16 de septiembre de 1612, el obispo de Avellino, Muzio Cinquini, bajo de las insistencias del clero y de los magistrados del pueblo, procedió a un solemne reconocimiento de las reliquias y las hizo reponer en el antiguo ‘Specus’.
Los dos santos Sabino y Rómulo, obispo y diácono, están unidos en la veneración de los fieles, especialmente en Atripalda y en Avellino, son festejados en dos fechas, el 9 de febrero día de la muerte de san Sabino y el 16 de septiembre día de la solemne traslación de 1612.
Es el patrono principal de Atripalda, junto con san Rómulo y san Hipolisto, mártir.