COMO CUIDAR LAS DEFENSAS DE NUESTRO CUERPO

Según Santa Hildegarda el sistema inmunológico protege nuestro microcosmos (somos un microcosmo dentro del macrocosmos). Estamos hechos de los mismos elementos con los que los que El Creador hizo el universo; y es este “Ejército de Dios” (Militia Dei), como nuestra santa llam al sistema inmunológico, lo que es y será nuestra arma más fuerte en el futuro en la lucha contra enfermedades graves( cáncer, sida), futuras pandemias y epidemias artificiales y lo que sea que la civilización tecnológica y la destrucción de la creación pueda depararnos en este final de los Tiempos.
La desesperanza mata en los seres humanos todas las fuerzas curativas (“viriditas” como las llama Santa Hildegarda), tanto corporales como anímicas. Y está, unida al miedo, son emociones determinantes que disminuyen las células de defensa (leucocitos, macrófagos, linfocitos,etc.) y los productos humorales de ellas (inmunoglobinas interferón , etc.). Quedamos a merced de los patógenos externos( virus bacterias y hongos) Por esta razón, la solución no está (en la mayoría de los casos) en tomar medicamentos químicos que buscan aniquilar al germen externo (antibióticos antivirales antimicóticos), ni tampoco introducir en el organismo sustancia diseñadas genéticamente para buscar activar ese sistema inmunológico, pero que terminan produciendo severos daños en toda la programación original del genoma con el que El Señor nos creó , sino en fomentar un mejor sistema de defensa celular y humoral; es decir, activar todos los “soldados” y mecanismos internos que tenemos a nuestra disposición y promover la autocuración ( vix medicatrix naturae) fundamento curativo homeopático /naturopático, tal y como lo diseñó El Creador.
