DOMINGO XI del T.O.
ORAD SIN CESAR – Domingo 16 de junio de 2024
Junio 16 2024
TEMA:

1. Como la pequeña semilla de mostaza puesta en la tierra llega a ser un frondoso arbusto…

2…Y como la levadura en la masa…:
ASÍ LA PALABRA DIVINA se expande en los corazones, formando, casi imperceptiblemente, el sólido, abundante y eterno Reino de Dios.
🌟AYUDAS PARA EXTRAER IMPULSO ORANTE DURANTE LA SEMANA:
🌳👇🏾🌳👇🏾 AYUDAS PARA APROVECHAMIENTO ORACIONAL DEL TEMA:_
🌳FORMAS DE ORACIÓN: La llamada “Oración por la Paz”..que comienza: “Señor, hazme un instrumento de tu Paz..etc”
Adjudicada generalmente a san Francisco de Asis, aunque algunos tratadistas le asignan mayor antigüedad y autoría desconocida.
Es una excelente oración que comparte el espíritu del Evangelio de hoy, pues en ella el creyente prácticamente pide a Dios la gracia de ser ” buena tierra” y ” masa apta” para recibir con máximo fruto la Palabra Divina.
Muy recomendable como oración meditada en tiempos de renovación de vida espiritual, como retiros, ejercicios, desiertos, etc ..
A continuación un texto completo de la misma 👇🏾

🌳🍞 LECTURA RECOMENDADA PARA AMPLIACIÓN DEL EVANGELIO DOMINICAL._
( Del Padre Ermes Ronchi) 👇🏾
Del Padre Ermes Ronchi, para Domingo XI del T.O._
Así es el reino de Dios: como un hombre que arroja la Así es el reino de Dios: como un hombre que arroja la semilla al suelo. Jesús habla de las cosas más grandes con una simplicidad desarmante. No hace razonamientos, abre el libro de la vida; cuenta a Dios con la frescura de un brote de trigo, explica el infinito a través de la diminuta semilla de mostaza. Porque la vida de las criaturas más simples responde a las mismas leyes de nuestra vida espiritual, porque Evangelio y vida caminan en la misma dirección, que es e florecimiento de la vida en todas sus formas.
Sucede en el reino de Dios como cuando un hombre siembra. Dios es el sembrador fatigado de nuestra tierra, continuamente introduce en nosotros y en el cosmos sus energías en formas germinales: nuestra tarea es llevarlas a la maduración. Somos un puñado de tierra en el que Dios ha depositado sus gérmenes vitales. Nadie está desprovisto de él, nadie está vacío, porque la mano de Dios sigue creando.
La primera parábola subraya un milagro del que ya no nos sorprende: por la noche ves un brote, al día siguiente se ha abierto una flor. Sin ninguna intervención externa. Aquí: Ya sea que duermas o veles, de noche o de día, la semilla brota y crece. ¡Qué pacificador es esto! Las cosas de Dios florecen por una misteriosa fuerza interna, por la extraordinaria energía secreta que tienen las cosas buenas, verdaderas y hermosas. En todas las personas, en el mundo y en el corazón, a pesar de nuestras dudas, Dios madura. Y nadie puede saber cuánta exposición al sol, al sol de la vida, necesita el buen trigo de Dios para madurar: en las personas, en los hijos, en los jóvenes, en los que me parecen distraídos, que a veces considero vacíos o sin brotes.
La segunda parábola muestra la desproporción entre el grano de mostaza, el más pequeño de todas las semillas, y el gran árbol que nacerá de él. Sin vuelos retóricos: el grano no salvará al mundo. No vamos a salvar el mundo. Pero, asegura Jesús, otra es nuestra tarea: los pájaros vendrán y te harán el nido. A la sombra de tu árbol, los hermanos encontrarán descanso y consuelo. Miras una pequeña semilla acogida en el cable de la mano, lo dirías un bulto de materia inerte. Pero en su realidad oculta ese grano es un pequeño volcán de vida, listo para explotar, si apena el sol y el agua y la tierra…
La semilla nos convoca a tener ojos profundos y a realizar los gestos propios de Dios. Mientras el enemigo siembra la muerte, nosotros, como campesinos pacientes e inteligentes, campesinos del Reino de los cielos, sembramos buen trigo: semillas de paz, justicia, coraje, confianza. Lo hacemos apostando por la fuerza de la primera luz del amanecer, que parece minoritaria y, sin embargo, es ganadora. Aquí está toda nuestra confianza: Dios mismo está trabajando en e seno de la tierra, en alto y con pequeñas cosas.
Libros del padre Ermes Ronchi al suelo. Jesús habl de las cosas más grandes con una simplicidad desarmante. No hace razonamientos, abre el libro de la vida; cuenta a Dios con la frescura de un brote de trigo, explica el infinito a través de la diminuta semilla de mostaza. Porque la vida de las criaturas más simples responde a las mismas leyes de nuestra vida espiritual, porque Evangelio y vida caminan en la misma dirección, que es el florecimiento de la vida en todas sus formas.
Sucede en el reino de Dios como cuando un hombre siembra. Dios es el sembrador fatigado de nuestra tierra, continuamente introduce en nosotros y en el cosmos sus energías en formas germinales: nuestra tarea es llevarlas a la maduración. Somos un puñado de tierra en el que Dios ha depositado sus gérmenes vitales. Nadie está desprovisto de él, nadie está vacío, porque la mano de Dios sigue creando.
La primera parábola subraya un milagro del que ya no nos sorprende: por la noche ves un brote, al día siguiente se ha abierto una flor. Sin ninguna intervención externa. Aquí: Ya sea que duermas o veles, de noche o de día, la semilla brota y crece.
¡Qué pacificador es esto! Las cosas de Dios florecen por una misteriosa fuerza interna, por la extraordinaria energía secreta que tienen las cosas buenas, verdaderas y hermosas. En todas las personas, en el mundo y en el corazón, a pesar de nuestras dudas, Dios madura. Y nadie puede saber cuánta exposición al sol, al sol de la vida, necesita el buen trigo de Dios para madurar: en las personas, en los hijos, en los jóvenes, en los que me parecen distraídos, que a veces considero vacíos o sin brotes.
La segunda parábola muestra la desproporción entre el grano de mostaza, el más pequeño de todas las semillas, y el gran árbol que nacerá de él. Sin vuelos retóricos: el grano no salvará al mundo. No vamos a salvar el mundo. Pero, asegura Jesús, otra es nuestra tarea: los pájaros vendrán y te harán el nido. A la sombra de tu árbol, los hermanos encontrarán descanso y consuelo. Miras una pequeña semilla acogida en el cable de la mano, lo dirías un bulto de materia inerte. Pero en su realidad oculta ese grano es un pequeño volcán de vida, listo para explotar, si apenas el sol y el agua y la tierra…
La semilla nos convoca a tener ojos profundos y a realizar los gestos propios de Dios. Mientras el enemigo siembra la muerte, nosotros, como campesinos pacientes e inteligentes, campesinos del Reino de los cielos, sembramos buen trigo: semillas de paz, justicia, coraje, confianza. Lo hacemos apostando por la fuerza de la primera luz del amanecer, que parece minoritaria y, sin embargo, es ganadora. Aquí está toda nuestra confianza: Dios mismo está trabajando en el seno de la tierra, en alto silencio y con pequeñas cosas.
Libros del padre Ermes Ronchi
🌳🍞🌳 COFRE DE JACULATORIAS🏹 : CANTADA
🎶”Trigo puro en tus Manos me dejaré sembrar :🎶Solo el trigo que muere sirve para el altar 🎶”
🌳🍞🌳 COFRE DE JACULATORIAS🏹 :_
_Cantada:
🎶”Trigo puro en tus Manos me dejaré sembrar :🎶Solo el trigo que muere sirve para el altar 🎶”
_Señor, por tu Espíritu, haz de mí tierra buena en la que tu Palabra germine abundante.”
_”Sea yo, Señor, humilde levadura que impregne de tu Vida divina cuanto me rodee.”
🌳🍞🌳🍞 ORACIÓN MARIANA RECOMENDADA:.

Con profunda humildad, Madre, aceptaste el plan de Dios y así lo realizaste. Consíguenos ser tierra buena en que nuestras promesas bautismales den abundante Fruto. Amén.
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