Destrucción Masiva de la Fe – Farito de Luz
LA EUCARISTÍA ES EL CENTRO, ALIMENTO, SUSTENTO Y VIDA DE LA FE CATÓLICA.
LA EUCARISTÍA ES EL CUERPO, LA SANGRE, EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRITO.
LA EUCARISTÍA ES PRODUCIDA EN LA SANTA MISA, POR EL SACERDOTE CATÓLICO,
CON LAS PALABRAS DE LA TRANSUSTANCIACIÓN.
LA SANTA MISA ES A LA VEZ, EL SACRIFICIO DEL SEÑOR EN EL CALVARIO,
Por eso ES LA OBLACIÓN PERFECTA Y AGRADABLE AL PADRE por nuestros pecados.
Por eso LA SANTA MISA SOSTIENE LA MANO JUSTICIERA DE DIOS.
Todo lo que atente contra la EUCARISTÍA, CONTRA SU SACRALIDAD Y SU DIGNIDAD INFINITA,
atenta contra la fe de los cristianos en la presencia real del Señor en Ella,
atenta contra la raíz y fuente de la Vida, de la Paz, del Amor
atenta contra el Señor y CONTRA la humanidad entera.
CUANDO CESE LA SANTA MISA, CESARÁ el SACRIFICIO PERPETUO
QUE APACIGÜA SU JUSTA IRA CAUSADA POR EL PECADO.
Entonces caerá sobre la humanidad la justa ira de Dios.
SERÁ entonces LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN
Solo los Obispos, los Sacerdotes Ordenados
y los Diáconos que van hacia el Sacerdocio ministerial,
pueden tocar el Cuerpo Sacratísimo del Señor.
Sus manos han sido consagradas para este altísimo oficio.
Fuera de ellos, quien toque al Señor comete SACRILEGIO,
el peor sacrilegio que es la profanación de LO MÁS SAGRADO, EL MISMO DIOS.
Los Obispos que consagran a religiosos o laicos para este oficio
cometen un grave pecado de abuso de poder que lleva a muchos a la perdición.
Los Sacerdotes que invitan a fieles y religiosos a consagrarse como ministros de la Comunión,
cometen un grave pecado que lleva a estos a pecar.
Esta práctica desagrada grandemente al Señor,
tanto como comulgar de manos no consagradas y como comulgar en la mano y de pie.
Y es tan grave todo esto, que produce, sin darnos cuenta, LA PÉRDIDA DE LA FE.
La pérdida de la fe, produce la muerte eterna.
Ahora está pasando a niveles descomunales. Muerte eterna masiva.
Grave para la humanidad, quien al caer al fuego infernal, no tiene vuelta atrás,
grave para Jesús, quien vino a morir por la salvación de todos,
grave para Dios Padre, quien envió a su Hijo con este propósito,
porque nos ama y le hiere la pérdida de cada alma.
“Mi pueblo muere por falta de conocimiento” (Os.4,6) Ignorar esto no nos justifica.
El Señor compara a la EUCARISTÍA con el ARCA DE LA ALIANZA del Antiguo Testamento
que no podía ser tocada por manos no consagradas para ello y quien se atrevía
caía muerto o quedaba lleno de lepra. (Ver 1 Sam. 6:1-19). 1 Crónicas 13, 1-10 . 15,2 y Deuteronomio 10,8; 2 Crónicas 26:1-21; 1 Reyes 13,33-34; Hebreos 10:26-31; Deuteronomio 32:35-36; 1 Corintios 11:27-30; Deuteronomio 4:24; y Hebreos 12:2).
Y LA EUCARISTÍA ES MÁS SAGRADA QUE EL ARCA DE LA ALIANZA,
LA EUCARISTÍA ES DIOS MISMO, EL ARCA era un objeto consagrado a Dios.
“El que tenga oídos que oiga” (Mt. 13,9)