LA MISA TRADICIONAL, UN TESORO REDESCUBIERTO
Excelente video que nos cuenta sobra la Misa Tradicional, la diferencia con la Misa Ordinaria, Creíamos, porque así nos lo dijeron, que la misa Nueva era solo una traducción de la antigua, para hacerla comprensible.
Descubrimos que la Misa de Santo Quinto, la Misa de todos los Papas hasta el Papa Pablo VI, no necesitaba traducción alguna, porque con sus gestos, sus signos, sus textos sublimes, sus silencios iba directo al corazón.
Introducción del video:
Quisiera hablarles de la misa antigua. Aunque tal vez sería mejor llamarla la misa de siempre, como un tesoro redescubierto, una perla preciosa, un tesoro invaluable escondido durante mucho tiempo de generaciones de católicos incluido yo mismo. Pero finalmente redescubierto por la Gracia divina y el compromiso de muchos valientes creyentes. Creíamos, porque así nos lo dijeron, que la misa Nueva era solo una traducción de la antigua, para hacerla comprensible.
Narrador del Video – Canal de Youtube – Doctrina Católica Tradicional
Descubrimos que la Misa de Santo Quinto, la Misa de todos los Papas hasta el Papa Pablo VI, no necesitaba traducción alguna, porque con sus gestos, sus signos, sus textos sublimes, sus silencios iba directo al corazón. No había necesidad de explicarla, como La Zarza ardiente, como las lenguas de fuego sobre los Apóstoles en Pentecostés es un signo claro del Misterio que nos habla, Misterio de luz y redención. También descubrimos que la Misa nueva, la Misa de Pablo VI tiene poco que decir, aunque lo digan lengua vernácula, porque no es una cuestión de palabras, sino de Fe.
Para muchos de nosotros fue un descubrimiento doloroso y nos preguntamos ¿Por qué nadie nunca y durante tanto tiempo nos habló de este tesoro escondido?
La misa vetus ordo fue llamada forma extraordinaria con la intención de resaltar su marginalidad, sin embargo, la fórmula paradójicamente es adecuada porque esta Misa es realmente extraordinaria, no solo en la forma, sino también en el fondo.
En su fidelidad a la doctrina y a la liturgia es extraordinariamente bella, rica en significado, incluso conmovedora mientras que la otra es tan ordinaria, como puede ser algo de uso común a lo que no le damos demasiada importancia ni le atribuimos gran valor.
Este tesoro es escondido, oculto a la mayoría, lo encontramos hoy confinado en Iglesias casi desconocidas y a veces guardado en secreto, como si asistir a tal rito fuese peligroso, como si casi nos debiera dar vergüenza.
Sin embargo a pesar del estigma religioso y social que pesa sobre la Misa de nuestros padres, de nuestros ancestros, desde hace 50 años, cada vez son más las personas que se acercan a ella y dicen que una vez redescubierta. Es un tesoro que no quieren dejar nunca más. Lo dicen con el asombro incrédulo de los pequeños, no con la prosopopeya, de “los expertos” y sacan de ella serenidad, alegría, un sentido de plenitud, un auténtico crecimiento de la fe.
Todo lo contrario lo digo, con mucho pesar, de la Misa nueva, de la que a menudo se sale triste y azorado, conturbado y apresurado. En la misa Vetus Ordo, la Misa de siempre, todo es sagrado, todo habla de Dios, todo se vuelve a Dios y vuelve poderosamente de Dios. Todo es extraordinario porque el sacrificio eucarístico no es ni puede ser algo ordinario, porque se entra en una dimensión diferente, más alta más solemne, porque se entra en un espacio y un tiempo que no es ni puede ser de un día entre semana, de un día cotidiano. Porque ante el sacrificio eucarístico es espontáneo arrodillarse y dejar de hablar al misterio mismo, dejar hablar a Dios. Queda excluido todo protagonismo humano, protagonismo que es más bien característico de la Misa nueva destinada a celebrar al hombre, no a dar Gloria a Dios.
Quiero aclarar que habiendo nacido en 1958, crecí en la Iglesia postconciliar y durante muchos años ignoré todo lo referente a la misa anterior. Recuerdo vagamente al Sacerdote de cara al tabernáculo, de espalda a los fieles y luego en el momento del sermón, lo recuerdo allí, en lo alto en lo elevado al púlpito que después dejó de usarse. Pero en verdad son recuerdos muy vagos porque yo era un niño de pocos años a pesar de todo el Señor fue Bueno y me permitió encontrar buenos Sacerdotes, como el coadjutor del oratorio al que asistía de niño. Digo esto para enfatizar que mis comentarios no están motivados por un sentido de venganza o controversia, al contrario, agradezco al Señor por todo lo que me ha dado y por dejarme crecer en la Iglesia, en mi caso ambrosiana. Sin embargo no tengo dificultad en decir que desde que la divina providencia me hizo descubrir la Misa antigua se me ha abierto un maravilloso mundo de Gracia. Por caminos misteriosos e impredecibles, La Providencia tal como me sucedió a mí, llevó a otras personas a conocer la Misa de siempre.