UN FARITO DE LUZ PARA EL CUERPO MISTICO DE CRISTO
UN FARITO DE LUZ PARA EL CUERPO MÍSTICO DE CRISTO Y MÁS ALLÁ EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS Y LAS TEMPESTADES ACTUALES
“Ésta es la señal por la que conocerán que sois mis discípulos, que os amáis los unos a los otros como yo os he amado”. (Jn. 13,35)
COOPERADORES DE DIOS UNA INSPIRACIÓN DIVINA PARA DEFENDER Y RESTAURAR LA INFANCIA, LA JUVENTUD Y LA FAMILIA, por ende, LA SOCIEDAD.
Somos católicos de varios países latinoamericanos que nos sentimos congregados por Dios; venimos trabajando denodadamente en este proyecto, cuyos frutos hemos ido plasmando en una página web y otras redes sociales para ofrecerlos a quienes lo necesiten
En este momento nuestra inquietud es hacia la GRAN FAMILIA DE DIOS, SU CUERPO MÍSTICO, LA IGLESIA UNA SANTA CATÓLICA Y APÓSTOLICA.
Nuestro Señor Jesucristo fundó SU ÚNICA IGLESIA llamándola a permanecer en la unidad.
Lo sabemos, pero lo olvidamos.
Por ello el maligno siempre busca destruirla, desuniendo a sus miembros.
Dios habla de AMOR, el maligno de ODIO. Revisemos nuestra conciencia. ¿A quién estamos obedeciendo?
“Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros” (Jn. 17, 21-23)
Y promete: “El que me ama, guardará mi palabra; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él”. (Jn. 14,23)
En estas navidades, arde nuestro corazón en deseos de ver estas palabras del Maestro y Señor cumplirse entre los que nos llamamos Cristianos Católicos.
Nos dirigimos especialmente a quienes Dios ha dotado de un gran conocimiento y capacidad de liderar a su pueblo en estos tiempos tan peligrosos y lo han venido haciendo a través de las redes sociales. Estáis como albaceas, adalides, debéis ser modelos tendentes a la perfección, verdaderos imitadores de Cristo, si no, dais un anti-testimonio y es lo que ha venido pasando en muchos de vosotros.
“A quien más se le dio, más se le exigirá” (Lc. 12,48)
Con nuestras oraciones por vosotros, va este rayito de luz como un regalo de navidad para que podáis dar cabida al Niñito de Belén que mendiga corazones calentitos y amorosos donde reposar y consolarse por tanta ofensa como recibe hoy.
La humildad, el perdón, el desconfiar de sí mismos, el saber que Dios no da a nadie el pleno conocimiento de todo, para que nadie se engría sobre su hermano y de desprecie, sino que necesitemos unos de otros y entre todos se llegue a la verdad.
Como en aquel primer concilio eclesial de Jerusalén, cuando los apóstoles debieron congregarse bajo la luz del Espíritu Santo para aclarar las cuestiones que entonces los dividían. Ese debe ser nuestro espejo donde poder copiar y obrar agradando al Señor, por tanto, la única manera como recibiremos la luz para alcanzar la plenitud de la verdad. Solo así vendrá la paz verdadera y el gozo en el Señor.
Lo demás es obra del adversario y quien se deja llevar por ese actuar, debe temer y temblar, reconocer su error, arrepentirse y pedir perdón, para que su encuentro con el Señor, que pronto llega, sea dichoso.
Quien no es capaz de perdonar ni pedir perdón, no obtendrá el perdón del Señor.
Nos sentimos obligados a cumplir con esta obra de misericordia “dar buen consejo al que lo necesita” por el bien de todo el pueblo de Dios y de vosotros mismos.
“Los que guiaron a muchos por el camino recto brillarán como estrellas por toda la eternidad”. (Dn. 12,3)
Entonces si será ésta una FELIZ NAVIDAD, para todos los hombres de buena voluntad y por tanto para EL NIÑO DIVINO.
Con inmenso amor y afecto fililal,
LOS COOPERADORES DE DIOS
Vuestros siervos y hermanos en Cristo Jesús y su Stma. Madre