El pecado
¡Cuidado! su rostro es amable y bello. Te alaga y da oportunidades. Te llena y al fin solo tu enemigo es. Recordemos toda ocasión del bien, todo amor expresado en bondad es es duradero y proviene de Dios. El pecado no se acaba acabando al pecador sino transformando su corazón.
Reflexión de Jorge Alberto Londoño Cadavid
Contenido brindado por:
Jorge Alberto Londoño Cadavid
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