{"id":4260,"date":"2024-01-12T22:00:47","date_gmt":"2024-01-12T22:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/?p=4260"},"modified":"2024-01-12T23:54:08","modified_gmt":"2024-01-12T23:54:08","slug":"dignidad-de-la-generacion-humana-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/2024\/01\/12\/dignidad-de-la-generacion-humana-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"Dignidad de la generaci\u00f3n humana  &#8211; PROYECTO DE AMOR CONYUGAL &#8211; SAN JUAN PABLO II"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"width:100%;text-align:center; margin:auto\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Dignidad_de_la_generacio\u0301n_humana-.pdf\" width=\"90%\" height=\"600px\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\" style=\"text-align:center\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Dignidad_de_la_generacio\u0301n_humana-.pdf\" class=\"btn btn-info\" download=\"\">Descargar presentaci\u00f3n en PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Dignidad de la generaci\u00f3n humana <sup>\u00a0<\/sup><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Invocamos al Esp\u00edritu Santo: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del Padre. No lo buscamos por ego\u00edsmo, sino para alabarle y glorificarle, en las alegr\u00edas y en las penas, todos los d\u00edas de nuestra vida y as\u00ed contribuir con \u00c9l a la construcci\u00f3n de Su Reino de Amor en nuestro hogar. Por Jesucristo Nuestro Se\u00f1or. Am\u00e9n. <br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>INTERPRETACI\u00d3N DE LA CATEQUESIS:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/strong><br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la catequesis anterior\nanalizamos el t\u00e9rmino \u201cconocer\u201d en su significado como uni\u00f3n entre el hombre y\nla mujer.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese \u201cconocimiento b\u00edblico\u201d\nesconde un significado mucho mayor, que es necesario para comprender qui\u00e9n es\nel hombre y el significado de su cuerpo. Este significado sintetiza todo lo\nvisto hasta ahora en estas catequesis de la Teolog\u00eda del Cuerpo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El\nconocimiento en la Soledad Originaria. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la primera experiencia de la\nTeolog\u00eda del Cuerpo, en la Soledad Originaria, mediante el conocimiento se\ndefin\u00eda qui\u00e9n es el hombre. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mediante el autoconocimiento, el\nconocimiento de uno mismo, se pon\u00eda de relieve: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Que el hombre es imagen de Dios\n(Dios es el conocimiento absoluto) <\/li><li>Que el hombre es diferente al\nresto de los seres vivos, de quienes est\u00e1 por encima y a quienes conoce y les\npone nombre. De ellos se diferencia porque el resto de creaturas no pueden\n\u201cconocer\u201d, algo exclusivo del hombre. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con este conocimiento de s\u00ed\nmismo el hombre se afirma como persona y sujeto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, ese conocimiento de s\u00ed\nmismo le lleva a conocer su capacidad de autodeterminaci\u00f3n, esto es, de poder\nelegir. Dios le da la libertad y la gracia para poder elegir el camino correcto\nen cada momento. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>2. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El conocimiento en la Unidad Originaria. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta segunda experiencia el\nconocimiento vuelve a ser clave. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En primer lugar, el\ndescubrimiento de la mujer le lleva al hombre a conocerse m\u00e1s a s\u00ed mismo, y\nviceversa, el conocimiento del hombre le lleva a la mujer a conocerse m\u00e1s. As\u00ed,\nambos se conocen como var\u00f3n y mujer.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El G\u00e9nesis nos muestra c\u00f3mo el\nhombre y la mujer est\u00e1n dotados de la misma dignidad pero son diferentes, tanto\nexterior (en la forma de su cuerpo) como interiormente. Por ejemplo, de la\nBiblia se deduce c\u00f3mo es el hombre el que conoce y la mujer la que es conocida,\ncomo si su cuerpo escondiese la profundidad misma de la feminidad. Mientras que\nel hombre tiene un cuerpo, una configuraci\u00f3n sexual m\u00e1s expuesta, lo que le\nlleva a ser el primero en tener verg\u00fcenza tras el pecado original.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este conocimiento el hombre y\nla mujer tambi\u00e9n descubren el \u201cdon\u201d: que al darse mutuamente ambos se realizan\ncomo personas, como sujetos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Procreaci\u00f3n <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, al conocerse (en el\nsentido de unirse sexualmente), ambos se conocen a s\u00ed mismos a\u00fan m\u00e1s, llegando\na ser una sola carne. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s a\u00fan, consecuencia de ese\nconocimiento, de esa uni\u00f3n carnal, cada uno conoce, descubre una nueva faceta\nde s\u00ed mismo. La mujer se conoce como madre, sujeto de la nueva vida humana,\nvida a quien concibe y que se desarrolla en ella y que de ella nace al mundo. Y\nel hombre se conoce como padre y generador. De tal manera que la mujer se\ndiferencia del var\u00f3n en sus determinaciones bio-fisiol\u00f3gicas m\u00e1s profundas,\ntanto exterior como interiormente. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El conocimiento mutuo conlleva\nla generaci\u00f3n, que hace que hombre y mujer aumenten el conocimiento de s\u00ed\nmismos y el conocimiento rec\u00edproco. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La procreaci\u00f3n tambi\u00e9n hace que\nambos se conozcan rec\u00edprocamente en el tercero, en la criatura que es origen de\nambos. Descubren en ese tercero su misma humanidad, su imagen viva. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed vemos que el conocimiento\ndel significado del cuerpo est\u00e1 vinculado a la paternidad y a la maternidad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Toda la constituci\u00f3n del cuerpo\nde la mujer est\u00e1 en uni\u00f3n estrecha con la maternidad. La Biblia y\nposteriormente la Liturgia alaban esto: \u201cDichoso el seno que te llev\u00f3 y los\npechos que te amamantaron\u201c (Lc. 11,2). Estas palabras est\u00e1n referidas a la\nMadre de Cristo, la segunda Eva. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eva cuando pari\u00f3 dijo \u201che\nalcanzado de Yahv\u00e9 un var\u00f3n\u201d (Gn. 4,1). Esto nos lleva a ver el cuerpo de la\nmujer como lugar de la concepci\u00f3n del nuevo hombre. Adem\u00e1s, destaca el hecho de\nque Eva tiene plena conciencia del misterio de la Creaci\u00f3n (\u201che alcanzado de\nYahv\u00e9\u2026\u201d) que se renueva en la generaci\u00f3n humana, y de la participaci\u00f3n humana\nen dicha creaci\u00f3n, obra de ella y de su marido. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los primeros padres transmiten a\ntodos los padres esta verdad. El nuevo hombre nacido de la mujer-madre por obra\ndel var\u00f3n-padre reproduce cada vez la misma imagen de Dios, ese Dios que cre\u00f3\nal primer hombre a su imagen. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En resumen,&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>aunque existen profundas\ndiferencias entre el estado de inocencia originaria y el estado pecaminoso\nheredado del hombre, esa &#8220;imagen de Dios&#8221; constituye una base de\ncontinuidad y de unidad.&nbsp; <\/li><li>El &#8220;conocimiento&#8221; del\nque habla el G\u00e9nesis 4, 1, es el acto que origina el ser, que en uni\u00f3n con el\nCreador, da origen a una nueva criatura.&nbsp;\n<\/li><li>El primer hombre, en su soledad,\ntom\u00f3 posesi\u00f3n del mundo visible, creado para \u00e9l, conociendo e imponiendo nombre\na los seres vivientes (animalia).&nbsp; <\/li><li>El mismo &#8220;hombre&#8221;,\ncomo var\u00f3n y mujer, al conocerse rec\u00edprocamente en esta espec\u00edfica\ncomunidad-comuni\u00f3n de personas, en la que el var\u00f3n y la mujer se unen tan\nestrechamente entre s\u00ed que se convierten en &#8220;una sola carne&#8221;,\nconstituye la humanidad, es decir, confirma y renueva la existencia del hombre\ncomo imagen de Dios.&nbsp; <\/li><li>Ambos, var\u00f3n y mujer, cada vez\nrenuevan, por decirlo as\u00ed, esta imagen del misterio de la creaci\u00f3n y la\ntransmiten &#8220;con la ayuda de Dios-Yahv\u00e9&#8221;. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas palabras del libro del G\u00e9nesis encierran en s\u00ed todo lo que se puede y se debe decir de la dignidad de la generaci\u00f3n humana. <br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>EL MENSAJE DE ESTA CATEQUESIS PARA EL HOMBRE DE HOY:&nbsp;<\/strong><br><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Profundizamos en la idea del\n\u201cconocer\u201d b\u00edblico. Un concepto de mucho peso en la relaci\u00f3n conyugal porque el\nfin de mi matrimonio es mi esposo\/a. Conocer a mi esposo\/a no es un acto\ncognitivo, sino que es tener experiencia de su intimidad. No puedo definir a mi\nesposo\/a como una lista de caracter\u00edsticas, virtudes y flaquezas. Tengo que\ntener experiencia de su intimidad exponi\u00e9ndole tambi\u00e9n la m\u00eda, para poder\nconocerle y as\u00ed, tengo experiencia de qui\u00e9n es y qui\u00e9n soy en relaci\u00f3n a\n\u00e9l\/ella. Es patente que los esposos que viven crisis matrimoniales no se\nconocen. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n en los momentos\ndif\u00edciles, tengo la oportunidad de conocerle, si salgo de mi orgullo que me\nhace centrar la mirada en lo que dice de m\u00ed, o supero la vanidad de juzgarle\npor lo que dice o hace. Entonces estar\u00e9 en disposici\u00f3n de conocerle tambi\u00e9n en\nesos momentos de turbaci\u00f3n, de tribulaci\u00f3n. Por mi orgullo y mi vanidad puedo\nno tener acceso a la intimidad de mi esposo para conocer lo que hay en su\ncoraz\u00f3n, lo que le duele, su sensibilidad, lo que le hace fr\u00e1gil, sus heridas,\nsus miedos, en lo que necesita ayuda\u2026 Tambi\u00e9n puedo caer en la tentaci\u00f3n de\nllevar mi relaci\u00f3n a un plano muy conceptual, al \u00e1mbito de \u201clas razones\u201d en\nlugar de vivir una relaci\u00f3n \u201cde coraz\u00f3n a coraz\u00f3n\u201d, afectiva, de amor. Mientras\nque en el plano de la raz\u00f3n puede que no nos entendamos nunca, podemos estar\nsiempre unidos en el plano del coraz\u00f3n, porque nada nos impedir\u00e1 conocernos m\u00e1s\nen cualquier circunstancia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para amar es necesario conocer.\nNo se ama lo que no se conoce. Dios me conoce absolutamente y me puede amar\ncompletamente. Cristo dice \u201cPorque el Padre est\u00e1 en m\u00ed y yo estoy en el Padre\u201d.\nEse estar en el coraz\u00f3n del otro es lo que hace posible la comuni\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la uni\u00f3n mediante el acto\nsexual se la llama en la biblia con el nombre de \u201cconocer\u201d, puesto que es una\nexperiencia muy \u00edntima entre ambos, en la que ambos profundizamos en el\nconocimiento mutuo, adentr\u00e1ndonos el uno en el otro, de intimidad a intimidad.\nEsta experiencia es maravillosa para crecer en el amor mutuo, el amor de\ncomuni\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. Por el conocimiento de m\u00ed mismo descubro qui\u00e9n soy: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>He sido creado por Dios, por amor, y tengo una dignidad infinita que nadie me puede quitar. A Cristo le agredieron, se burlaron de \u00c9l,\u2026 y no perdi\u00f3 su dignidad. La dignidad s\u00f3lo la pierdo cuando no act\u00fao seg\u00fan la voluntad de Dios.&nbsp; <\/li><li>Mi c\u00f3nyuge es hijo de Dios, tiene una dignidad infinita, y como tal le debo tratar. <\/li><li>Soy imagen de Dios, estoy muy por encima de los animales, y as\u00ed me he de comportar, conforme a la raz\u00f3n y a la voluntad que Dios me ha dado, sin \u201ccomportamientos animales\u201d, sin dejarme llevar por mis instintos. <\/li><li>Dios me ha dado poder para someter las cosas y que ellas no me sometan a m\u00ed (que no me sometan mis actividades del d\u00eda a d\u00eda, mi ocio,\u2026). Tengo que priorizar seg\u00fan la voluntad de Dios y cumplirlo. <\/li><li>Para conseguir todo esto me tengo que confrontar con Cristo, mi modelo, e ir hacia \u00c9l (para ello necesito oraci\u00f3n personal, Eucarist\u00eda,\u2026). Tener su Coraz\u00f3n. <\/li><li><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. Por el conocimiento de mi c\u00f3nyuge descubro: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Mi c\u00f3nyuge es un don de Dios\npara m\u00ed. <\/li><li>Necesito de mi \u201cayuda adecuada\u201d\npara conocerme. Me da luz y me ayuda a ver cosas que no veo. <\/li><li>Debo mirar con el coraz\u00f3n a mi\nc\u00f3nyuge, para darle luz con amor, con misericordia. Yo tambi\u00e9n soy pecador y\nCristo me mira con misericordia. Debo mirarle como Cristo le mira, ayudarle\ncomo Cristo lo har\u00eda.&nbsp; <\/li><li>Necesito humildad para no\nsentirme por encima de mi c\u00f3nyuge, no pensar que tengo raz\u00f3n, que mi criterio\nes el bueno. Nuestra raz\u00f3n est\u00e1 distorsionada por el pecado. M\u00e1s vale aceptar\nla luz de mi c\u00f3nyuge con humildad aunque su raz\u00f3n tambi\u00e9n tenga la misma\ndistorsi\u00f3n, pues haci\u00e9ndole caso no me equivoco porque act\u00fao con humildad.&nbsp; <\/li><li>Descubro que somos diferentes\nhombre y mujer, esposo y esposa, pero que debo acoger esas diferencias porque\nlas ha querido Dios para nuestro bien, para que crezcamos como personas y\nseamos mejores. Nuestras diferencias nos complementan y nos dirigen a la\nplenitud. El hombre est\u00e1 como m\u00e1s expuesto, y en la feminidad hay como m\u00e1s\nprofundidad, una profundidad que hay que bucear para conocer, que hay que\ndescubrir con delicadeza, con ternura, con mucha comprensi\u00f3n. La mujer por su\nparte debe acoger esa aparente simplicidad del hombre como algo bueno, como una\nespecie de sencillez sin dobleces que hay que saber valorar tambi\u00e9n. <\/li><li>En el abrazo conyugal, en las\nrelaciones conyugales, nos hacemos una sola carne, nos unimos, nos conocemos en\ntodo nuestro ser al darnos y acogernos como somos. <\/li><li>Ya no soy yo, somos nosotros.\nUna sola carne, un solo coraz\u00f3n, un solo alma. Reflejo de la Trinidad. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>3. Por el conocimiento de nuestros hijos, si Dios nos los ha dado, nos conocemos a\u00fan m\u00e1s, conocemos qui\u00e9nes somos y a qu\u00e9 estamos llamados. <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>El hombre descubre por el\nconocimiento la hermosura de la feminidad, que incluye la maravilla del milagro\nde la maternidad. Descubrir que Dios ha permitido que, a pesar del pecado,\ntengamos el poder de transmitir la \u201cimagen de Dios\u201d a la nueva criatura. <\/li><li>Primero est\u00e1 mi c\u00f3nyuge, luego\nnuestros hijos.&nbsp; <\/li><li>Nuestros hijos no pueden\ndividirnos. Ante su pecado, la soluci\u00f3n es unirme m\u00e1s a mi c\u00f3nyuge.&nbsp; <\/li><li>Tenemos que ser luz para\nnuestros hijos, ejemplo de amor. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ORACI\u00d3N JUNTOS: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oro a solas primero: Se\u00f1or, \u00bfMe\nesfuerzo por conocer a mi esposo\/a?&nbsp;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1nto tiempo dedico a\ndescubrir la riqueza que hay en su masculinidad\/feminidad? El tesoro que has\npuesto en \u00e9l\/ella por haberle hecho hombre\/mujer. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablo con el Se\u00f1or de esto,\ndelante de mi esposo\/a (Primero uno y luego el otro): <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contemplo la grandeza de la\ndiferencia sexual que hace posible nuestra uni\u00f3n. A primera vista parece que\nesta diferencia dificulta la uni\u00f3n. Me parece que es m\u00e1s f\u00e1cil encajar con\nalguien que es m\u00e1s parecido a m\u00ed. Pero descubro que solamente a la uni\u00f3n hombre\/mujer\nle has concedido el don tan inmenso de la procreaci\u00f3n, traer a la vida a una\npersona destinada a vivir eternamente como hijo\/a tuyo\/a. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Leemos juntos: Se\u00f1or, t\u00fa eres el\ncreador del matrimonio. T\u00fa nos has hecho hombre y mujer para hacerlo posible, y\nnos has dado un sacramento espec\u00edfico para nuestro amor. Y nos has dado el don\nde la procreaci\u00f3n. Qu\u00e9 grande eres, Se\u00f1or, qu\u00e9 obra tan magn\u00edfica y que tesoro\nhas puesto entre nosotros, en nuestros corazones. Que sepamos aprovechar la\nGracia que nos has dado para mayor gloria Tuya. Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>EL CASO: <\/strong><br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan y Marta llevan 16 a\u00f1os\ncasados y tienen 3 hijos, un chico de 15 a\u00f1os y dos ni\u00f1as de 12 y 10 a\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00daltimamente lo est\u00e1n pasando\nmal. No se entienden y ven que m\u00e1s que apoyarse, est\u00e1n uno en oposici\u00f3n al\notro. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marta\nno se siente comprendida ni valorada, siente que Juan no le apoya en sus\ndiscusiones con su hijo adolescente. Se queda al margen y parece quitar\nimportancia a los gritos que su hijo le da cuando le dice que ordene su cuarto,\nque no se comporte como un animal,\u2026 O de repente su marido pasa al extremo\ncontrario y se pone a gritar al ni\u00f1o, sin controlar su genio. Adem\u00e1s, no le\npuede contar nada a Juan porque no le entiende, simplifica todo,\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Juan,\npor su parte, cada d\u00eda est\u00e1 m\u00e1s perdido y m\u00e1s cansado de Marta. Piensa que no\npuede entrar en las discusiones a gritos entre Marta y su hijo para rebajar la\ntensi\u00f3n del momento y que no puede ponerse a gritar \u00e9l tambi\u00e9n. Cree que\nalguien tiene que mantener la calma. Adem\u00e1s, Marta le da demasiada importancia\na detalles como el orden. Eso s\u00ed, cuando Marta le calienta, le pone la cabeza\ncomo un bombo respecto a lo que ha hecho su hijo, acaba saltando, gritando al\nni\u00f1o y entonces Marta se enfada m\u00e1s a\u00fan. No la entiende. \u00bfPor qu\u00e9 no se puede\ncontrolar y quitarle importancia a algunos comentarios o actitudes de su hijo,\nno se da cuenta que es un adolescente? \u00a1Las notas s\u00ed que las tiene flojas y eso\nMarta no lo ve! <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con\ntodo esto, su hijo se est\u00e1 aprovechando de la falta de uni\u00f3n de sus padres para\nconseguir lo que quiere, sin darle importancia a la cada vez mayor divisi\u00f3n que\nest\u00e1 provocando en ellos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>Preguntas para la reflexi\u00f3n: <\/strong><br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si Juan y Marta hicieran oraci\u00f3n conyugal todos los d\u00edas, abriendo su coraz\u00f3n, mostrando uno al otro sus preocupaciones, sus debilidades, sus luchas?&nbsp; <br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si en los momentos en que Marta est\u00e1 enfadada, Juan dejase de juzgarla y acercase su coraz\u00f3n al de ella para conocerla en esas circunstancias? Si se uniera a ella en lo que est\u00e1 experimentando en ese momento y las causas que la llevan a ello. <br><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si Marta hiciera lo mismo con Juan? <br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos necesitan, salir de su yo,\npara conocerse, valorarse en toda su grandeza, para ser capaces de amarse.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\nconscientes de ello, aumentar su conocimiento mutuo, cultivarlo d\u00eda a d\u00eda tanto\nen la faceta espiritual como intelectual, afectiva y carnal, les llevar\u00eda a\nestar cada d\u00eda m\u00e1s unidos, siendo conscientes de que son una sola carne, y\nhaci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s un solo coraz\u00f3n y una sola alma. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>COMPROMISO: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Profundizar\nen el conocimiento del otro, en esas experiencias de su intimidad, mediante el\ndi\u00e1logo, la oraci\u00f3n juntos, las relaciones sexuales, sus momentos de\ndificultad, de enfado. As\u00ed aprender\u00e9 a amarle. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>ORACI\u00d3N FINAL: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bendito\nseas, Dios de nuestros padres, y bendito tu nombre por siempre. Que por siempre\nte alaben los cielos y todas tus criaturas. T\u00fa creaste a Ad\u00e1n y le diste a Eva,\nsu mujer, como ayuda y apoyo. De ellos naci\u00f3 la estirpe humana. T\u00fa dijiste: \u201cNo\nes bueno que el nombre est\u00e9 solo; hag\u00e1mosle una ayuda semejante a \u00e9l\u201d. No busco\nla uni\u00f3n con mi esposo\/a por impuro deseo, sino con la mejor intenci\u00f3n. Ten\nmisericordia de nosotros y haz que lleguemos juntos a la vejez. (\u00c9l) Am\u00e9n,\n(Ella) Am\u00e9n.  &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Copia \u00edntegra de la catequesis\nde JPII: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">JUAN\nPABLO II <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">AUDIENCIA GENERAL <\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Mi\u00e9rcoles 12 de marzo de 1980<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dignidad de la generaci\u00f3n humana <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><br><\/strong> 1.En la meditaci\u00f3n precedente sometimos a an\u00e1lisis la frase del G\u00e9nesis Gn 4,1 y, en particular, el t\u00e9rmino &#8220;conoci\u00f3&#8221;, utilizado en el texto original para definir la uni\u00f3n conyugal. Tambi\u00e9n pusimos de relieve que este &#8220;conocimiento&#8221; b\u00edblico establece una especie de arquetipo [1] personal de la corporeidad y sexualidad humana. Esto parece absolutamente fundamental para comprender al hombre, que desde el &#8220;principio&#8221; busca el significado del propio cuerpo. Este significado est\u00e1 en la base de la misma teolog\u00eda del cuerpo. El t\u00e9rmino &#8220;conoci\u00f3&#8221; &#8211; &#8220;se uni\u00f3&#8221; (Gn 4,1-2) sintetiza toda la densidad del texto b\u00edblico analizado hasta ahora. El &#8220;hombre&#8221; que, seg\u00fan el G\u00e9nesis 4, 1, &#8220;conoce&#8221; por primera vez a la mujer, su mujer, en el acto de la uni\u00f3n conyugal, es en efecto el mismo que, al poner nombre, es decir, &#8220;al conocer&#8221; tambi\u00e9n, se ha &#8220;diferenciado&#8221; de todo el mundo de los seres vivientes o animalia, afirm\u00e1ndose a s\u00ed mismo como persona y sujeto. El &#8220;conocimiento&#8221;, de que habla el G\u00e9nesis 4, 1, no lo aleja ni puede alejarlo del nivel de ese primordial y fundamental autoconocimiento. Por lo tanto -diga lo que diga sobre esto una mentalidad unilateralmente &#8220;naturalista&#8221;-, en el G\u00e9nesis 4, 1, no puede tratarse de una mera aceptaci\u00f3n pasiva de la propia determinaci\u00f3n por parte del cuerpo y del sexo, precisamente porque se trata de &#8220;conocimiento&#8221;. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es, en cambio, un descubrimiento ulterior del significado del propio cuerpo, descubrimiento com\u00fan y rec\u00edproco, as\u00ed como com\u00fan y rec\u00edproca es desde el principio la existencia del hombre a quien &#8220;Dios creo var\u00f3n y mujer&#8221;. El conocimiento que estaba en la base de la soledad originaria del hombre, est\u00e1 ahora en la base de esta unidad del var\u00f3n y la mujer, cuya perspectiva clara ha sido puesta por el Creador en el misterio mismo de la creaci\u00f3n (cf. Gn 1,27 Gn 2,23). En este &#8220;conocimiento&#8221; el hombre confirma el significado del nombre &#8220;Eva&#8221;, dado a su mujer, &#8220;por ser la madre de todos los vivientes&#8221;(Gn 3,20). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2.Seg\u00fan el G\u00e9nesis 4, 1, aquel que conoce es el var\u00f3n, y la que es conocida es la mujer- esposa, como si la determinaci\u00f3n espec\u00edfica de la mujer, a trav\u00e9s del propio cuerpo y sexo, escondiese lo que constituye la profundidad misma de su feminidad. En cambio, el var\u00f3n fue el primero que -despu\u00e9s del pecado- sinti\u00f3 la verg\u00fcenza de su desnudez, y el primero que dijo: &#8220;He tenido miedo, porque estaba desnudo, y me escond\u00ed&#8221; (Gn 3,10). Ser\u00e1 necesario volver todav\u00eda por separado al estado de \u00e1nimo de ambos despu\u00e9s de perder la inocencia originaria. Pero ya desde ahora es necesario constatar que en el &#8220;conocimiento&#8221;, de que habla el Gn 4,1, el misterio de la feminidad se manifiesta y se revela hasta el fondo mediante la maternidad, como dice el texto: &#8220;la cual concibi\u00f3 y pari\u00f3&#8221;. La mujer est\u00e1 ante el hombre como madre, sujeto de la nueva vida humana que se concibe y se desarrolla en ella, y de ella nace al mundo. As\u00ed se revela tambi\u00e9n hasta el fondo el misterio de la masculinidad del hombre, es decir, el significado generador y &#8220;paterno&#8221; de su cuerpo [2]. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3.La teolog\u00eda del cuerpo, contenida en el libro del G\u00e9nesis, es concisa y parca en palabras. Al mismo tiempo, encuentran all\u00ed expresi\u00f3n contenidos fundamentales, en cierto sentido primarios y definitivos. Se encuentran todos a su modo en ese &#8220;conocimiento&#8221; b\u00edblico. La constituci\u00f3n de la mujer es diferente respecto al var\u00f3n; m\u00e1s a\u00fan, hoy sabemos que es diferente hasta en sus determinaciones bio-fisiol\u00f3gicas m\u00e1s profundas. Se manifiesta exteriormente s\u00f3lo en cierta medida, en la estructura y en la forma de su cuerpo. La maternidad manifiesta esta constituci\u00f3n interiormente, como particular potencialidad del organismo femenino, que con peculiaridad creadora sirve a la concepci\u00f3n y a la generaci\u00f3n del ser humano, con el concurso del var\u00f3n. El &#8220;conocimiento&#8221; condiciona la generaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La generaci\u00f3n es una perspectiva, que el var\u00f3n y la mujer insertan en su rec\u00edproco conocimiento.<br>\nsobrepasa los l\u00edmites de sujeto-objeto    <br>\n Por lo cual \u00e9ste , cual var\u00f3n y mujer parecen ser mutuamente, dado que el &#8220;conocimiento&#8221; indica, <br>\npor una parte, a aquel que &#8220;conoce&#8221;, y por otra, a la que &#8220;es conocida&#8221; (o viceversa). En este &#8220;conocimiento&#8221; se encierra tambi\u00e9n la consumaci\u00f3n del matrimonio, el espec\u00edfico consummatum; as\u00ed se obtiene el logro de la &#8220;objetividad&#8221; del cuerpo, escondida en las potencialidades som\u00e1ticas del var\u00f3n y de la mujer, y a la vez el logro de la objetividad del var\u00f3n que &#8220;es&#8221; este cuerpo. Mediante el cuerpo, la persona humana es &#8220;marido&#8221; y &#8220;mujer&#8221;; simult\u00e1neamente, en este particular acto de &#8220;conocimiento&#8221;, realizado por la feminidad y masculinidad personales, parece alcanzarse tambi\u00e9n el descubrimiento de la &#8220;pura&#8221; subjetividad del don: es decir, la mutua realizaci\u00f3n de s\u00ed en el don. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4.Ciertamente, la procreaci\u00f3n hace que &#8220;el var\u00f3n y la mujer (su esposa)&#8221; se conozcan rec\u00edprocamente en el &#8220;tercero&#8221; que trae su origen de los dos. Por eso, ese &#8220;conocimiento&#8221; se convierte en un descubrimiento, a su manera, en una revelaci\u00f3n del nuevo hombre, en el que ambos, var\u00f3n y mujer, se reconocen tambi\u00e9n a s\u00ed mismos, su humanidad, su imagen viva. En todo esto que est\u00e1 determinado por ambos a trav\u00e9s del cuerpo y del sexo, el &#8220;conocimiento&#8221; inscribe un contenido vivo y real. Por tanto, el &#8220;conocimiento&#8221; en sentido b\u00edblico significa que la determinaci\u00f3n &#8220;biol\u00f3gica&#8221; del hombre, por parte de su cuerpo y sexo, deja de ser algo pasivo, y alcanza un nivel y un contenido espec\u00edficos para las personas autoconscientes y autodeterminantes: comporta, pues, una conciencia particular del significado del cuerpo humano, vinculada a la paternidad y a la maternidad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5.Toda la constituci\u00f3n del cuerpo de la mujer, su aspecto particular, las cualidades que con la fuerza de un atractivo permanente est\u00e1n al comienzo del &#8220;conocimiento&#8221;, de que habla el G\u00e9nesis 4, 12 (&#8220;Ad\u00e1n se uni\u00f3 a Eva, su mujer&#8221;), est\u00e1n en uni\u00f3n estrecha con la maternidad. La Biblia (y despu\u00e9s la liturgia) con la sencillez que le es caracter\u00edstica, honra y alaba a lo largo de los siglos &#8220;el seno que te llev\u00f3 y los pechos que te amamantaron&#8221; (Lc 11,2). Estas palabras constituyen un elogio de la maternidad, de la feminidad, del cuerpo femenino en su expresi\u00f3n t\u00edpica del amor creador. Y son palabras que en el Evangelio se refieren a la Madre de Cristo, Mar\u00eda, segunda Eva. En cambio, la primera mujer, en el momento en que se revel\u00f3 por primera vez la madurez materna en su cuerpo, cuando &#8220;concibi\u00f3 y pari\u00f3&#8221;, dijo: &#8220;He alcanzado de Yahv\u00e9 un var\u00f3n&#8221; (Gn 4,1). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6.Estas palabras expresan toda la profundidad teol\u00f3gica de la funci\u00f3n de generar- procrear. El cuerpo de la mujer se convierte en el lugar de la concepci\u00f3n del nuevo hombre [3]. En su seno el hombre concebido toma su propio aspecto humano, antes de venir al mundo. La homogeneidad som\u00e1tica del var\u00f3n y de la mujer, que encontr\u00f3 expresi\u00f3n primera en las palabras: &#8220;Es carne de mi carne, y hueso de mis huesos&#8221; (Gn 2,23), est\u00e1 confirmada a su vez por las palabras de la primera mujer-madre: &#8220;He alcanzado un var\u00f3n&#8221;. La primera mujer parturiente tiene plena conciencia del misterio de la creaci\u00f3n, que se renueva en la generaci\u00f3n humana.Tiene tambi\u00e9n plena conciencia de la participaci\u00f3n humana, obra de ella y de su marido, puesto que dice: &#8220;He alcanzado de Yahv\u00e9 un var\u00f3n&#8221;. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">33 No puede haber confusi\u00f3n alguna entre las esferas de acci\u00f3n de las causas. Los primeros padres transmiten a todos los padres humanos -tambi\u00e9n despu\u00e9s el pecado, juntamente, con el fruto del \u00e1rbol del bien y del mal y como en el umbral de todas las experiencias &#8220;hist\u00f3ricas&#8221;- la verdad fundamental acerca del nacimiento del hombre a imagen de Dios, seg\u00fan las leyes naturales. Este nuevo hombre nacido de la mujer-madre por obra del var\u00f3n- padre reproduce cada vez la misma &#8220;imagen de Dios&#8221;, de ese Dios que ha constituido la humanidad del primer hombre: &#8220;Cre\u00f3 Dios al hombre a imagen suya\u2026, var\u00f3n y mujer los cre\u00f3&#8221; (Gn 1,27). <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Aunque existen profundas diferencias entre el estado de inocencia originaria y el estado pecaminoso heredado del hombre, esa &#8220;imagen de Dios&#8221; constituye una base de continuidad y de unidad. El &#8220;conocimiento&#8221; de que habla el <br>\nG\u00e9nesis 4, 1, es el acto que origina el ser, o sea, en uni\u00f3n con el Creador, establece un nuevo hombre en su existencia. El primer hombre, en su soledad trascendental, tom\u00f3 posesi\u00f3n del mundo visible, creado para \u00e9l, conociendo e imponiendo nombre a los seres vivientes (animalia). El mismo &#8220;hombre&#8221;, como var\u00f3n y mujer, al conocerse rec\u00edprocamente en esta espec\u00edfica comunidad-comuni\u00f3n de personas, en la que el var\u00f3n y la mujer se unen tan estrechamente entre s\u00ed que se convierten en &#8220;una sola carne&#8221;, constituye la humanidad, es decir, confirma y renueva la existencia del hombre como imagen de Dios. Cada vez ambos, var\u00f3n y mujer, renuevan, por decirlo as\u00ed, esta imagen del misterio de la creaci\u00f3n y la transmiten &#8220;con la ayuda de Dios-Yahv\u00e9&#8221;. <\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las palabras del libro del G\u00e9nesis, que son un testimonio del primer nacimiento del hombre sobre la tierra, encierran en s\u00ed, al mismo tiempo, todo lo que se puede y se debe decir de la dignidad de la generaci\u00f3n humana. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Notas <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[1] En cuanto a los arquetipos, C. G. Jung los describe como formas &#8220;a priori&#8221; de varias funciones del alma: percepci\u00f3n de relaci\u00f3n, fantas\u00eda creativa. Las formas se llenan de contenido con materiales de la experiencia. No son inertes, sino <br>\nque est\u00e1n cargadas de sentimiento y de tendencia (v\u00e9ase sobre todo: Die psychologischen Aspekte des Mutterrarchetypus, Eranos 6, 1938, p\u00e1gs. 405-409). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan esta concepci\u00f3n, se puede encontrar un arquetipo en la mutua relaci\u00f3n var\u00f3n-mujer, relaci\u00f3n que se basa en la realizaci\u00f3n binaria y complementaria del ser humano en dos sexos. El arquetipo se llenar\u00e1 de contenido mediante la experiencia individual y colectiva, puede poner en movimiento a la fantas\u00eda creadora de im\u00e1genes. Ser\u00eda necesario precisar que el arquetipo: a) no se limita ni se exalta en la relaci\u00f3n f\u00edsica, sino que incluye la relaci\u00f3n del &#8220;conocer&#8221;; <br>\nb)est\u00e1 cargado de tendencia: deseo-temor, don-posesi\u00f3n; c) el arquetipo, como proto- imagen (&#8220;Urbild&#8221;) es generador de im\u00e1genes (&#8220;Bilder&#8221;). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tercer aspecto nos permite pasar a la heremen\u00e9utica, en concreto a la de textos de la escritura y de la Tradici\u00f3n. El lenguaje religioso primario es simb\u00f3lico (cf. W. Stahlin, Symbolon, 1958; I. Macquarrie, God Talk, 1968; T. Fawcett, The Symbolic Language of Religion, 1970). Entre los s\u00edmbolos \u00e9l prefiere algunos radicales o ejemplares, que podr\u00edamos llamar arquetipales. Ahora bien, entre los de la Biblia usa el de la relaci\u00f3n conyugal, concretamente al nivel del &#8220;conocer&#8221; descrito. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los primeros poemas b\u00edblicos, que aplica el arquetipo conyugal a las relaciones de Dios con su Pueblo, culmina en el verbo comentado: &#8220;Conocer\u00e1s al Se\u00f1or&#8221; (Os 2,22 weyadacta &#8216;et Yhwh; atenuado en &#8220;Conocer\u00e1 que yo soy el Se\u00f1or &#8211; wydet ky &#8216;ny Yhwh: Is 49,23 Is 60,16 Ez 16,62, que son los tres poemas conyugales). De aqu\u00ed parte una tradici\u00f3n literaria, que culminar\u00e1 en la aplicaci\u00f3n paulina de Ef 5 a Cristo y a la Iglesia; luego pasar\u00e1 a la tradici\u00f3n patr\u00edstica y a la de los grandes m\u00edsticos (por ejemplo, &#8220;Llama de amor viva&#8221;, de San Juan de la Cruz. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el tratado Grundz\u00fcge der Literatur -und Sprach- wissenschaft, vol. I, Munich 1976, 4 ed., p\u00e1g 462, se definen as\u00ed los arquetipos: &#8220;Im\u00e1genes y motivos arcaicos, que seg\u00fan Jung, forman el contenido del inconsciente colectivo com\u00fan a todos los hombres; presentan s\u00edmbolos, que en todos los tiempos y en todos los pueblos hacen vivo de manera imaginaria lo que para la humanidad es decisivo en cuanto a ideas, representaciones e instintos&#8221;. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Freud, a lo que parece, no utiliza el concepto de arquetipo. Establece un s\u00edmbolo o c\u00f3digo de correspondencias fijas entre im\u00e1genes presentes-patentes y pensamientos latentes. El sentido de los s\u00edmbolos es fijo, aun cuando no \u00fanico; pueden ser reducibles a un pensamiento \u00faltimo irreducible a su vez, que suele ser alguna experiencia de la infancia. Estos son primarios y de car\u00e1cter sexual (pero no los llama arquetipos). V\u00e9ase T. Todorov, Th\u00e9ories du symbol, Par\u00eds, 1977, p\u00e1gs. 317 ss.; adem\u00e1s, J. Jacoby, Komplex, Archetyp, Symbol in der Psycologie C. G. Jungs, Zurich, 1957. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[2] La paternidad es uno de los aspectos de la humanidad m\u00e1s puestos de relieve en la Sagrada Escritura. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">34 El texto del Gn 5,3: &#8220;Ad\u00e1n\u2026 engendr\u00f3 un hijo a su imagen y semejanza&#8221;, se une expl\u00edcitamente al relato de la creaci\u00f3n del hombre (Gn 1,27 Gn 5,1) y parece atribuir al padre terrestre la participaci\u00f3n en la obra divina de transmitir la vida, y quiz\u00e1 tambi\u00e9n en esa alegr\u00eda presente en la afirmaci\u00f3n: &#8220;y vio Dios ser muy bueno cuanto hab\u00eda hecho&#8221; (Gn 1,31). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[3] Seg\u00fan el texto del Gn 1,26, la &#8220;llamada&#8221; a la existencia es al mismo tiempo transmisi\u00f3n de la imagen y semejanza divina. El hombre debe proceder a transmitir esta imagen, continuando as\u00ed la obra de Dios. El relato de la generaci\u00f3n de Set subraya este aspecto: &#8220;Ad\u00e1n ten\u00eda 130 a\u00f1os cuando engendr\u00f3 un hijo a su imagen y semejanza&#8221; (Gn 5,3). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dado que Ad\u00e1n y Eva eran imagen de Dios, Set hereda de sus padres esta semejanza para transmitirla a los otros. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero en la Sagrada Escritura toda vocaci\u00f3n est\u00e1 unida a una misi\u00f3n; la llamada, pues, a la existencia es ya predestinaci\u00f3n a la obra de Dios: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;Antes que te formara en el vientre te conoc\u00ed, antes de que t\u00fa salieses del seno materno te consagr\u00e9 (Jr 1,5 cf. tambi\u00e9n Is 44,1 Is 49,1 Is 49,5). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios es Aquel que no s\u00f3lo llama a la existencia, sino que sostiene y desarrolla la vida desde el primer momento de la concepci\u00f3n: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;T\u00fa eres quien me sac\u00f3 del vientre, me ten\u00edas confiado en el pencho de mi madre; desde el seno pas\u00e9 a tus manos, desde el vientre materno T\u00fa eres mi Dios&#8221; (Ps 22,10 Ps 22,11 cf. Ps 139,13-15). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La atenci\u00f3n del autor b\u00edblico se centra en el hecho mismo del don de la vida. El inter\u00e9s por el modo en que esto sucede, es m\u00e1s bien secundario y s\u00f3lo aparece en los libros posteriores (cf. Jb 10,8 Jb 10,11 2M 7,22-23 Sg 7,1-3). <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descargar presentaci\u00f3n en PDF Dignidad de la generaci\u00f3n humana \u00a0 Invocamos al Esp\u00edritu Santo: Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del Padre. 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