{"id":4280,"date":"2024-01-12T19:30:36","date_gmt":"2024-01-12T19:30:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/?p=4280"},"modified":"2024-01-12T23:54:25","modified_gmt":"2024-01-12T23:54:25","slug":"el-pecado-de-adulterio-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/2024\/01\/12\/el-pecado-de-adulterio-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"El pecado de adulterio &#8211; PROYECTO DE AMOR CONYUGAL &#8211; SAN JUAN PABLO II"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"width:100%;text-align:center; margin:auto\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Catequesis-800423-El-pecado-de-adulterio.pdf\" width=\"90%\" height=\"600px\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\" style=\"text-align:center\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/Catequesis-800423-El-pecado-de-adulterio.pdf\" class=\"btn btn-info\" download=\"\">Descargar presentaci\u00f3n en PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00a0El pecado de adulterio <\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Invocamos al Esp\u00edritu Santo: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones.\nEns\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del\nPadre. No lo buscamos por ego\u00edsmo, sino para alabarle y glorificarle, en las\nalegr\u00edas y en las penas, todos los d\u00edas de nuestra vida y as\u00ed contribuir con \u00c9l\na la construcci\u00f3n de Su Reino de Amor en nuestro hogar. Por Jesucristo Nuestro\nSe\u00f1or. Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>INTERPRETACI\u00d3N DE LA CATEQUESIS:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La clave: El pecado surge en nuestro coraz\u00f3n. Despu\u00e9s puede\nexteriorizarse. Cristo nos muestra la manera correcta de interpretar las cosas\n(Significados), para construir al hombre como Dios lo pens\u00f3. Debemos\nprofundizar en nuestro coraz\u00f3n para encontrar qu\u00e9 hay en \u00e9l en relaci\u00f3n a lo\nque nos muestra Cristo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Introducci\u00f3n: Con esta audiencia, nos adentramos de lleno\nen el segundo ciclo de catequesis de San Juan Pablo. Un aut\u00e9ntico tratado que\nnos iluminar\u00e1 sobre el pecado y c\u00f3mo act\u00faa en el hombre, concretamente, San\nJuan Pablo se centrar\u00e1 en el pecado de la carne, basado en el texto de Mt 5,\n27-28. Es importante que conozcamos c\u00f3mo el pecado influye en el plan de Dios\npara nosotros, d\u00f3nde surge,&#8230;&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Desarrollo <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordemos las palabras del serm\u00f3n de la monta\u00f1a: \u201cHab\u00e9is\no\u00eddo \u2014dice el Se\u00f1or\u2014 que fue dicho: No adulterar\u00e1s. Pero yo os digo que todo el\nque mira a una mujer dese\u00e1ndola, ya adulter\u00f3 con ella en su coraz\u00f3n\u201d (Mt 5, 27-28).\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo refiere estas palabras al hombre hist\u00f3rico, al\nhombre una vez el pecado ya ha entrado en el mundo. Al hombre actual, a cada\nuno de nosotros. Y en concreto al hombre interior, al interior de la\npersona.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso esas palabras tienen un contenido antropol\u00f3gico\n(nos ayudan a entender qui\u00e9n es el ser humano) y un contenido \u00e9tico (c\u00f3mo debe\ncomportarse el ser humano), para as\u00ed poder hacer una antropolog\u00eda y una \u00e9tica\nadecuada al plan de Dios para el hombre, a lo que la persona es de verdad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre es carne y, como var\u00f3n, est\u00e1 en relaci\u00f3n a trav\u00e9s\nde su cuerpo con su mujer. Y viceversa, la mujer con el hombre. El mandamiento\n\u201cNo adulterar\u00e1s\u201d deja claro con qui\u00e9n se debe relacionar para hacerse una sola\ncarne, con su mujer, y con qui\u00e9n no, con el resto de las mujeres.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas palabras de Cristo deben hacer al hombre buscar,\nmirar y conocer su interior, su coraz\u00f3n. En el coraz\u00f3n es donde encontramos el\nverdadero significado del cuerpo humano. El coraz\u00f3n es el centro, el n\u00facleo de\nlo que somos, es donde reside nuestra intimidad. Y tambi\u00e9n es donde reside\nnuestra capacidad de relacionarnos, de amar, de entregarnos (significado\n\u201cesponsalicio\u201d del cuerpo) y de generar vida (significado \u201cgenerador\u201d). Por\ntanto, el coraz\u00f3n nos llevar\u00e1 a ver el sentido del significado del cuerpo, de\nlo que somos, y el orden de este sentido. La respuesta a cu\u00e1l es el orden de\neste sentido la obtendremos en futuras catequesis. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ahora vamos a analizar el significado de las\nexpresiones que usa Cristo en este vers\u00edculo del Evangelio. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El adulterio se refiere a la infracci\u00f3n, a la ruptura de la\nunidad mediante la cual el hombre y la mujer, s\u00f3lo como esposos, se unen tan\nestrechamente que se hacen una sola carne. Comente adulterio el esposo o la\nesposa que se unen de esa manera con alguien que no es su c\u00f3nyuge. El adulterio\n\u201cen el coraz\u00f3n\u201d, cometido por un hombre \u201cque mira a una mujer dese\u00e1ndola\u201d, es\nun acto interior. Es un deseo del hombre hacia otra mujer que no es su esposa,\ndeseo de unirse con ella como si lo fuese. Este deseo, como acto interior que\nes, se inicia mediante el sentido de la vista, con la mirada. Cristo pone esto\nde relieve: c\u00f3mo la mirada es la que lleva al deseo, en este caso un deseo\ndesordenado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer objeto de deseo puede ser una mujer casada o\nsoltera. Seg\u00fan San Juan Pablo, parece que se deduce de aqu\u00ed que esa mirada de\ndeseo a la propia esposa no es \u201cadulterio en el coraz\u00f3n\u201d porque con la propia\nesposa no podr\u00eda cometerse adulterio, ya que el acto por el que ambos esposos\nse unen para ser una sola carne es l\u00edcito y debido entre los esposos. Si es\nl\u00edcito el acto exterior, tambi\u00e9n lo es el interior. Esto ser\u00e1 as\u00ed siempre y\ncuando ese acto sea l\u00edcito. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por supuesto, todo esto que Cristo refiere al hombre\ntambi\u00e9n es referido a la mujer.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo est\u00e1 utilizando un ejemplo concreto para referirse a\nalgo m\u00e1s gen\u00e9rico, est\u00e1 haciendo una apelaci\u00f3n al \u201ccoraz\u00f3n\u201d de la persona, ya\nsea hombre o mujer, para que entendamos cu\u00e1l debe ser el cumplimiento de la ley\nde acuerdo con el significado que le ha dado Dioslegislador, un cumplimiento\nque debe ser tanto exterior como interior, un cumplimiento en lo m\u00e1s \u00edntimo del\nser humano. Adem\u00e1s, nos incita a entender la \u201csobreabundancia de la justicia\u201d,\nde la gracia y del amor de Dios en el hombre. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A ra\u00edz de un ejemplo concreto Cristo quiere que vayamos m\u00e1s\nall\u00e1 para comprender la verdad sobre el hombre.&nbsp;\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>EL MENSAJE DE ESTA CATEQUESIS PARA EL HOMBRE DE HOY:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El coraz\u00f3n <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo utiliza un ejemplo concreto para ayudarnos a\ncomprender la verdad sobre el hombre, para que conozcamos qui\u00e9n es el hombre,\npara qu\u00e9 estamos aqu\u00ed y a qu\u00e9 estamos llamados. As\u00ed, conociendo esto y viviendo\nen coherencia con estas verdades podremos alcanzar la plenitud, ser felices.\nCristo nos dice que la clave est\u00e1 en el coraz\u00f3n, en el interior de la persona. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este segundo ciclo de catequesis que estamos iniciando\nnos centramos en el hombre cuando ya ha entrado el pecado en el mundo. Por el\npecado entra en el mundo el mal. El pecado es dar una interpretaci\u00f3n o una\nutilizaci\u00f3n diferente de la que Dios como Creador hab\u00eda pensado para las\npersonas y las cosas. Es, en definitiva, ir en contra de la tarea que tiene\nasociada cada don de Dios, empezando por no reconocer ese don de Dios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pecado ensucia mi mirada, la mirada sucia confunde mi\ndeseo, el deseo desordenado endurece mi coraz\u00f3n y me lleva a un comportamiento\npecaminoso. Todo esto me aleja de lo que Dios quiere para m\u00ed, de aquello para\nlo que fui creado y que es lo \u00fanico que me puede dar la felicidad. Este camino\ndel mal se va retroalimentando, yendo cada vez a peor. Como tambi\u00e9n se\nretroalimenta el camino del bien. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para ordenar nuestra mirada y nuestro deseo Dios nos dio en\nel Antiguo Testamento las Tablas de la Ley, los 10 Mandamientos. Pero no fue\nsuficiente porque no llegaron al coraz\u00f3n del hombre. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">San Agust\u00edn dice que en el Antiguo Testamento Dios hab\u00eda\nescrito su Ley con su Dedo Divino sobre roca (sobre las Tablas de la Ley) y que\nCristo viene a dar plenitud a la ley, inscribi\u00e9ndola con su Dedo Divino sobre\nla tierra (como hizo ante la pecadora a quien quer\u00edan lapidar escribiendo sobre\nla arena\u2026), sobre la tierra f\u00e9rtil que es el coraz\u00f3n del hombre. Para que as\u00ed\nla ley quedara grabada en el coraz\u00f3n de la persona y con el coraz\u00f3n sea como la\ncumplamos.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo nos ense\u00f1a a entender la Ley de Dios tal y como Dios\nla hab\u00eda pensado. Para que no nos quedemos s\u00f3lo con el exterior, con el\ncomportamiento externo, sino que la cumplamos con el coraz\u00f3n, tambi\u00e9n en\nnuestro interior. As\u00ed hace hincapi\u00e9 en que el pecado, la fuente de nuestra\ninfelicidad, no est\u00e1 s\u00f3lo en nuestros comportamientos externos sino tambi\u00e9n en\nnuestras intenciones, en nuestro coraz\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo nos da la clave: miremos a nuestro coraz\u00f3n, ah\u00ed\nreside todo, ah\u00ed est\u00e1 qui\u00e9n realmente soy y ah\u00ed se inicia y fija c\u00f3mo debo\ncomportarme. Cristo va al coraz\u00f3n del hombre, donde est\u00e1 el centro del hombre,\nel n\u00facleo de la persona, nuestra intimidad, emociones, afectos, la fuente de\nnuestra voluntad,\u2026 quien realmente soy, no las apariencias. Adem\u00e1s, en el\ncoraz\u00f3n reside nuestra capacidad de amar, de relacionarnos con los dem\u00e1s, de\ndarnos y de acoger.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso la apelaci\u00f3n al coraz\u00f3n es cr\u00edtica. Debo conocer mi\ncoraz\u00f3n, para saber realmente qui\u00e9n soy y c\u00f3mo soy. Tambi\u00e9n para conocer qu\u00e9\ndurezas a\u00fan quedan en mi coraz\u00f3n, durezas que son las que me impiden amar como\nCristo quiere que ame. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tenemos que profundizar en nuestro coraz\u00f3n para descubrir\nqu\u00e9 des\u00f3rdenes hay que nos traen consecuencias destructivas y dolorosas. En el\npecado de la carne, se ve claro c\u00f3mo todo comienza por un deseo desordenado,\nque se orienta hacia la autosatisfacci\u00f3n adulterando el significado del don de\nDios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra apelaci\u00f3n clave que nos hace Cristo con estas palabras\nes a entender nuestra mirada y nuestro deseo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El deseo <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El deseo es muy bueno, Dios lo ha creado. Es bueno mientras\nest\u00e9 ordenado a cumplir la voluntad de Dios. El deseo hacia mi c\u00f3nyuge es\ncrucial porque me lleva a querer conocerle m\u00e1s, a amarle m\u00e1s y a querer ser\n\u201cuna sola carne\u201d. Me lleva a ser un digno hijo de Dios y un digno c\u00f3nyuge de mi\nc\u00f3nyuge. Haciendo todo esto es como llego a la plenitud, como soy feliz. As\u00ed\nque tengo que pedir a Dios y esforzarme por desear cada vez m\u00e1s a mi c\u00f3nyuge,\nde manera integral siempre. Cuerpo y alma. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Ley de Dios pretende decirme lo que me lleva a la\nfelicidad y lo que no. Para que cumpliendo dicha ley podamos ordenar nuestro\ndeseo. Tendr\u00e9 tentaciones (Cristo tambi\u00e9n las tuvo) para que desordene mi deseo\ny desee lo que no debo, pero Dios me da la luz para verlo y la fuerza para\nhacer lo que debo. Con la gracia de Dios yo decido c\u00f3mo miro, c\u00f3mo deseo, c\u00f3mo\namo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo habla del deseo como un acto interior que se expresa\ncon la manera de mirar, con la mirada. El deseo desordenado que surge del\ncoraz\u00f3n es el que hace que se produzca ya el pecado, porque ese deseo tiene un\nobjeto que no es para lo que Dios hab\u00eda pensado la atracci\u00f3n. La grandeza de la\natracci\u00f3n sexual, que est\u00e1 llamada a que construyamos la comuni\u00f3n entre hombre\ny mujer se ve mermada por un deseo que s\u00f3lo pretende la autosatisfacci\u00f3n. Vamos\na ver c\u00f3mo Dios hab\u00eda pensado las cosas y qu\u00e9 significado les damos nosotros en\nnuestro coraz\u00f3n. Ah\u00ed iremos descubriendo la verdad del coraz\u00f3n del hombre y las\nconsecuencias que esto le trae. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La mirada <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La apelaci\u00f3n de Cristo a la mirada tambi\u00e9n es clave. La\nmirada es lo que me une con el exterior y lo que dispara mi deseo. As\u00ed que\nextrememos el cuidado de nuestra mirada, purifiquemos la mirada, ordenemos la\nmirada, para que me lleve a los deseos del coraz\u00f3n que me llevan a la plenitud\ny a los comportamientos que me dan la felicidad. Que nuestra mirada sea para\nnuestro c\u00f3nyuge, para desearle cada d\u00eda m\u00e1s seg\u00fan su dignidad, y para\nentregarme y acogerle. Que nuestra mirada no sea para utilizar ni a mi c\u00f3nyuge\nni a otro para satisfacer mis deseos desordenados, mi auto-satisfacci\u00f3n,\u2026 \u00a1Un\ncoraz\u00f3n sucio enga\u00f1a y esclaviza! Tambi\u00e9n facilitemos la mirada y el deseo de\nlos dem\u00e1s, sin incitar al deseo desordenado con nuestro comportamiento,\nnuestras propuestas, comentarios,\u2026 &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1s el hombre tenga m\u00e1s tendencia a mirar el cuerpo de\nla mujer para desearlo y la mujer se fije m\u00e1s en otras cualidades de otros\nhombres para desearlos. O puede que la mujer tenga m\u00e1s la tentaci\u00f3n de que la\nmiren para sentirse deseada. Es muy importante la relaci\u00f3n entre la mirada y el\ncoraz\u00f3n. Hoy en d\u00eda es muy dif\u00edcil mantenerse al margen porque el culto al\ncuerpo est\u00e1 ah\u00ed. La playa, la televisi\u00f3n,\u2026 \u00a1La mirada hay que cuidarla tanto!\nPero lo importante es la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, para integrar en \u00e9l el\nsignificado del cuerpo. Esto es mirar a una mujer que va semidesnuda por la\nplaya con misericordia y pena porque no es capaz de entender cu\u00e1l es el fin de\nsu cuerpo y por tanto no vivir\u00e1 esa uni\u00f3n que Dios quiere, a trav\u00e9s de su\ncuerpo, con la plenitud qu\u00e9 \u00c9l quiere. Al no entender el significado del\ncuerpo, no vivir\u00e1 el designio de Dios para ella. Probablemente sea una v\u00edctima\nde las tendencias del mundo de hoy. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer tiende a recrearse m\u00e1s en lo que no tiene que en\nlo que tiene. Y tiene que ir cambiando el chip en valorar la voluntad de Dios,\nlo positivo que hay en lo que Dios le ha dado en su marido. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recordamos ese Evangelio: \u201cNada malo entra de fuera, sino\nque todo lo malo es lo que sale de nuestro coraz\u00f3n\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La mirada, el deseo, el coraz\u00f3n <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que, en oraci\u00f3n, en manos de Dios, profundicemos en\nnuestro coraz\u00f3n, en el conocimiento de nosotros mismos. \u00bfC\u00f3mo tengo el\ncoraz\u00f3n?, \u00bfqu\u00e9 deseo?, \u00bfc\u00f3mo miro? Mi mirada y mi deseo me dan pistas de c\u00f3mo\ntengo el coraz\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En definitiva, el coraz\u00f3n del hombre es ese de donde surge\nel bien y el mal, donde el hombre se construye o se destruye, donde surgen las\ninterpretaciones que nos alejan de la verdad o nos llevan a ella. Es el lugar\nde la reflexi\u00f3n, de la interiorizaci\u00f3n, del alma. Es el lugar don de Mar\u00eda\nguardaba todas las cosas de Dios para meditarlas, para interiorizarlas, para\nhacerlas suyas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que cuidemos nuestro coraz\u00f3n con: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>oraci\u00f3n:\nme da luz sobre c\u00f3mo tengo mi coraz\u00f3n, mi mirada y mi deseo y sobre qu\u00e9 durezas\ntengo a\u00fan en mi coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n me da luz sobre c\u00f3mo cuidarlo. <\/li><li>sacrificios:\nuna vez que s\u00e9 c\u00f3mo est\u00e1 mi coraz\u00f3n, los sacrificios son el entrenamiento que\nnecesito para ir limpiando mi coraz\u00f3n y mi mirada y ordenando mis deseos. <\/li><li>con\nla ayuda de mi AA, siempre con mucha humildad y misericordia. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo esto profundizaremos en el conocimiento de Dios,\nen sus leyes, su porqu\u00e9, su amor infinito hacia m\u00ed, c\u00f3mo quiere que tenga el\ncoraz\u00f3n,\u2026 Y conocerle m\u00e1s es amarle m\u00e1s. Con todo esto tambi\u00e9n profundizaremos\nen el conocimiento de m\u00ed mismo, qui\u00e9n soy, para qu\u00e9 estoy aqu\u00ed, a qu\u00e9 estoy\nllamado, qu\u00e9 tengo en el coraz\u00f3n, c\u00f3mo debo tenerlo,\u2026 Y conocerme m\u00e1s es amarme\nm\u00e1s. Y toda mi mirada, todo mi deseo, todo mi coraz\u00f3n, enfocarlo en conocer y\namar m\u00e1s a mi c\u00f3nyuge para as\u00ed vivir en plenitud, en la felicidad que Dios\nquiere para nosotros. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>ORACI\u00d3N JUNTOS: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Oraci\u00f3n personal: Se\u00f1or \u00bfQu\u00e9 hay en mi coraz\u00f3n? \u00bfCu\u00e1les son\nmis deseos y qu\u00e9 objetivo tienen? Me fijo especialmente en mis deseos carnales\npara conocer el estado de mi coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n si alguna vez he deseado a otra\npersona diferente a mi esposo\/a por alguna otra cualidad: Extrovertido,\ndivertido, detallista\u2026 y me he sentido atra\u00eddo\/a porque lo que podr\u00eda recibir\nde \u00e9l\/ella que no me est\u00e1 dando mi esposo\/a. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfUtilizo mi mirada para sentirme m\u00e1s atra\u00eddo por mi c\u00f3nyuge\ny as\u00ed querer conocerle m\u00e1s, amarle m\u00e1s y ser \u201cuna sola carne\u201d y una sola alma? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1ame a mirar en lo m\u00e1s profundo de mi coraz\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Oraci\u00f3n juntos: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le damos gracias a Dios por la belleza que ha puesto en\nnuestra relaci\u00f3n y le pedimos que nos ayude a verla y a aprovecharla. Le\npedimos que nos ayude a educar nuestros deseos de una manera sana y\nconstructiva. Que une y que da fruto abundante. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>EL CASO: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Rom\u00e1n: \u00a1Uf! Esa chica\u2026\nTiene un cuerpazo. Y c\u00f3mo se mueve\u2026 encima parece que se exhibe\u2026 le gusta que\nla miren. Pero Dios no quiere que la mire con deseo. Es Su hija, probablemente\ncegada por su vanidad. En vez de utilizar el cuerpo que Dios le hab\u00eda dado para\natraer a su marido y hacerse \u201cuna sola carne\u201d con \u00e9l, lo utiliza para\nsatisfacer su deseo de llamar la atenci\u00f3n, de ser deseada, de ser el centro. Su\nbelleza se ve manchada, ensuciada por el pecado. Pobre, ya no la veo tan\nexuberante. Ahora me dan ganas de llorar por ella y voy a rezar por ella. Dios\nle ha entregado un don para que lo utilice en Su nombre, y en su lugar, lo\nutiliza para incitar a otros al pecado. Ahora siento ganas de rezar por ella:\nSe\u00f1or, ten misericordia de esa chica, porque no sabe lo que hace. \u00c1brele los\nojos Se\u00f1or, \u00e1brele el entendimiento\u2026 que descubra que ella es mucho m\u00e1s grande\nque su atractivo f\u00edsico. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fran: Recuerdo cuando\nme dejaba llevar por mi deseo desordenado. Descubr\u00ed que utilizaba tambi\u00e9n a mi\nmujer para mirarla con ese deseo de autosatisfacci\u00f3n. \u00a1Me averg\u00fcenzo tanto de\nello! Con la dignidad tan grande que tiene mi esposa, haberla mirado as\u00ed, hace\nque me asquee de m\u00ed mismo. Desde mi conversi\u00f3n conyugal y despu\u00e9s de mucho\nluchar contra mis vicios, mi esposa cada d\u00eda me gusta m\u00e1s. Con los par\u00e1metros\ndel mundo no era capaz de verlo pero ahora, con la mirada de Dios, cada vez\ndescubro m\u00e1s su belleza interior y exterior. Dios m\u00edo, s\u00edgueme ayudando a mirar\na mi esposa como T\u00fa quieres que la mire, para desearla como T\u00fa quieres que la\ndesee, para querer ser con ella ser \u201cuna sola carne\u201d y un solo alma. Se\u00f1or, que\nmi coraz\u00f3n s\u00f3lo desee conocer m\u00e1s y amar m\u00e1s cada d\u00eda a mi mujer. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">COMPROMISO: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ayudarnos a avivar juntos el deseo de santidad, mirando\ncomo Dios mirar\u00eda. Sobre todo, mir\u00e1ndonos como Dios quiere que nos miremos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>ORACI\u00d3N FINAL: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bendito seas, Dios de\nnuestros padres, y bendito tu nombre por siempre. Que por siempre te alaben los\ncielos y todas tus criaturas. T\u00fa creaste a Ad\u00e1n y le diste a Eva, su mujer, como\nayuda y apoyo. De ellos naci\u00f3 la estirpe humana. T\u00fa dijiste: \u201cNo es bueno que\nel nombre est\u00e9 solo; hag\u00e1mosle una ayuda semejante a \u00e9l\u201d. No busco la uni\u00f3n con\nmi esposo\/a por impuro deseo, sino con la mejor intenci\u00f3n. Ten misericordia de\nnosotros y haz que lleguemos juntos a la vejez. (\u00c9l) Am\u00e9n, (Ella) Am\u00e9n.  &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Copia \u00edntegra de la catequesis de JPII: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">JUAN\nPABLO II <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">AUDIENCIA GENERAL <\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Mi\u00e9rcoles 23 de abril de 1980<\/em> <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;El\npecado de adulterio <\/h4>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Recordemos las palabras del serm\u00f3n\nde la monta\u00f1a, a las que hicimos referencia en el\npresente ciclo de nuestras reflexiones del mi\u00e9rcoles: \u201cHab\u00e9is o\u00eddo \u2014dice el\nSe\u00f1or\u2014 que fue dicho: No adulterar\u00e1s.\nPero yo os digo que todo el que mira a una mujer dese\u00e1ndola, ya adulter\u00f3 con ella en su coraz\u00f3n\u201d (<em>Mt <\/em>5, 27-28). <\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre, al que se refiere Jes\u00fas\naqu\u00ed, es precisamente <em>el hombre\n\u201chist\u00f3rico\u201d<\/em>, \u00e9se cuyo \u201cprincipio\u201d y \u201cprehistoria teol\u00f3gica\u201d hemos hallado\nen la precedente serie de an\u00e1lisis. Directamente, se trata del que escucha con\nsus propios o\u00eddos el serm\u00f3n de la monta\u00f1a. Pero se trata tambi\u00e9n de todo otro\nhombre, situado frente a ese momento de la historia, tanto en el inmenso\nespacio del pasado, como en el igualmente amplio del futuro. A este \u201cfuturo\u201d,\ncon relaci\u00f3n al serm\u00f3n de la monta\u00f1a, pertenece tambi\u00e9n nuestro presente,\nnuestra contemporaneidad. Este hombre es, en cierto sentido, \u201ccada\u201d hombre,\n\u201ccada uno\u201d de nosotros. Lo mismo el hombre del pasado, que el hombre del futuro\npuede ser el que conoce el mandamiento positivo \u201cno adulterar\u00e1s\u201d como\n\u201ccontenido de la ley\u201d (cf. <em>Rom<\/em> 2,\n22-23), pero puede ser igualmente el que, seg\u00fan la Carta a los Romanos, tiene\neste mandamiento solamente \u201cescrito en (su) coraz\u00f3n\u201d (<em>Rom<\/em> 2, 15)<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800423.html#_edn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800423.html#_edn1\">.<\/a> A la luz de las\nreflexiones desarrolladas precedentemente, se trata del hombre <em>que desde su \u201cprincipio\u201d ha adquirido un\nsentido preciso del significado del cuerpo<\/em>, ya antes de atravesar \u201clos\numbrales\u201d de sus experiencias hist\u00f3ricas, en el misterio mismo de la creaci\u00f3n,\ndado que emerge de \u00e9l \u201ccomo var\u00f3n y mujer\u201d (<em>G\u00e9n<\/em>\n1, 27). Se trata del hombre hist\u00f3rico, que al \u201cprincipio\u201d de su aventura\nterrena se encontr\u00f3 \u201cdentro\u201d el conocimiento del bien y del mal, al romper la\nAlianza con su Creador. Se trata del hombre-var\u00f3n que \u201cconoci\u00f3 (a la mujer) su\nmujer\u201d y la \u201cconoci\u00f3\u201d varias veces, y ella \u201cconcibi\u00f3 y pari\u00f3\u201d (cf. <em>G\u00e9n <\/em>4, 1-2), en conformidad con el\ndesignio del Creador, que se remontaba al estado de inocencia originaria (cf. <em>G\u00e9n<\/em> 1, 28; 2, 24). <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>En\nsu serm\u00f3n de la monta\u00f1a, Cristo se dirige,\nespecialmente con las palabras de <em>Mt <\/em>5,\n27-28, precisamente a ese hombre. Se dirige al hombre de un determinado momento\nde la historia y, a la vez, a todos los hombres que pertenecen a la misma\nhistoria humana. Se dirige, como ya hemos comprobado, al hombre \u201cinterior\u201d. Las palabras de Cristo tienen un expl\u00edcito <em>contenido antropol\u00f3gico<\/em>; tocan esos\nsignificados perennes, por medio de los\ncuales se constituye la antropolog\u00eda \u201cadecuada\u201d. Estas palabras mediante su\ncontenido \u00e9tico, constituyen simult\u00e1neamente esta antropolog\u00eda, y exigen, por\ndecirlo as\u00ed, que el hombre entre en su plena imagen. El hombre que es \u201ccarne\u201d, y\nque como var\u00f3n est\u00e1 en relaci\u00f3n, a trav\u00e9s de su cuerpo y sexo, con la mujer\n(efectivamente, esto indica tambi\u00e9n la expresi\u00f3n \u201cno adulterar\u00e1s\u201d), debe, a la luz de estas palabras de Cristo, encontrarse en su interior, en su \u201ccoraz\u00f3n\u201d<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800423.html#_edn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800423.html#_edn2\">.<\/a> El <em>\u201ccoraz\u00f3n\u201d<\/em> es <em>esta\ndimensi\u00f3n de la humanidad, con la que est\u00e1 vinculado <\/em>directamente<em>\nel sentido del<\/em><em> significado del cuerpo humano, y el orden de\neste sentido.<\/em> Se trata aqu\u00ed, tanto de ese significado que en los\nan\u00e1lisis precedentes hemos llamado \u201cesponsalicio\u201d, como del que hemos\ndenominado \u201cgenerador\u201d. Y, \u00bfde qu\u00e9 orden se trata? <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Esta\nparte de nuestras\nconsideraciones debe dar una respuesta precisamente\na esta pregunta, una respuesta que llega no\ns\u00f3lo a las razones \u00e9ticas, sino tambi\u00e9n a las antropol\u00f3gicas; efectivamente, est\u00e1n en relaci\u00f3n rec\u00edproca. Por ahora, preliminarmente, es preciso\nestablecer el significado del texto de <em>Mt<\/em>\n5, 27-28, el significado de las expresiones usadas en \u00e9l y su relaci\u00f3n\nrec\u00edproca. El adulterio, al que se\nrefiere directamente el citado mandamiento, significa\nla infracci\u00f3n de la unidad, mediante la\ncual el hombre y la mujer, solamente como esposos, pueden unirse tan estrechamente, que vengan a ser \u201cuna sola carne\u201d\n(<em>G\u00e9n <\/em>2, 24). El hombre comete adulterio, si\nse une de ese modo con una mujer que no es su esposa. Tambi\u00e9n comete adulterio la\nmujer, si se une de ese modo con un hombre que no es su marido. Es\nnecesario deducir de esto que \u201cel adulterio\nen el coraz\u00f3n\u201d, cometido por el hombre cuando\n\u201cmira a una mujer dese\u00e1ndola\u201d, significa un acto interior bien definido. Se trata de\nun deseo, en este caso, que el hombre\ndirige hacia una mujer que no es su esposa, para\nunirse con ella como si lo fuese, esto es \u2014utilizando una vez m\u00e1s las\npalabras del <em>G\u00e9n<\/em> 2, 24\u2014, de tal manera qu e \u201clos dos sean una sola carne\u201d.\nEste <em>deseo<\/em>,\ncomo acto interior, <em>se expresa por medio del sentido de la vista<\/em>, es decir, con la\nmirada, como en el caso de David y Betsab\u00e9, para servirnos de un ejemplo\ntomado de la Biblia (cf. <em>2 Sam<\/em> 11, 2)<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800423.html#_edn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800423.html#_edn3\">.<\/a> La relaci\u00f3n del deseo con el sentido de la vista ha sido puesto particularmente de relieve en las palabras de\nCristo. <\/li><li>Estas\npalabras no dicen claramente si la mujer\n\u2014objeto del deseo\u2014 es la esposa de otro, o sencillamente la mujer del\nhombre que la mira de ese modo. Puede ser\nesposa de otro, o tambi\u00e9n no casada.\nM\u00e1s bien, es necesario intuirlo, bas\u00e1ndonos sobre todo en la expresi\u00f3n que\ndefine precisamente adulterio lo que el hombre cometi\u00f3 \u201cen su coraz\u00f3n\u201d con la\nmirada. Es preciso deducir correctamente de\nesto que una tal mirada de deseo dirigida\na la propia esposa no es adulterio \u201cen el coraz\u00f3n\u201d, precisamente porque el correspondiente acto interior del\nhombre se refiere a la mujer que es su esposa,\ncon la que no puede cometerse el adulterio. Si\nel acto conyugal como <em>acto<\/em><em> exterior<\/em>, en el que \u201clos dos se unen de modo que vienen\na ser una sola carne\u201d, es <em>l\u00edcito<\/em> en la relaci\u00f3n del hombre en cuesti\u00f3n con la\nmujer que es su esposa, an\u00e1logamente est\u00e1\nconforme con la \u00e9tica tambi\u00e9n el <em>acto\ninterior<\/em> en la misma relaci\u00f3n. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>No obstante, ese deseo que indica la expresi\u00f3n acerca de \u201ctodo el que mira a una\nmujer, dese\u00e1ndola\u201d, <em>tiene una propia dimensi\u00f3n b\u00edblica y teol\u00f3gica<\/em>, que aqu\u00ed no podemos\nmenos de aclarar. A\u00fan cuando esta dimensi\u00f3n no se manifiesta directamente en\nesta \u00fanica expresi\u00f3n concreta de <em>Mt<\/em>\n5, 27-28, sin embargo est\u00e1 profundamente arraigada en el contexto global, que\nse refiere a la revelaci\u00f3n del cuerpo. Debemos remontarnos a este contexto, a\nfin de que la apelaci\u00f3n de Cristo \u201cal coraz\u00f3n\u201d, al hombre interior, resuene en\ntoda la plenitud de su verdad. La citada enunciaci\u00f3n del serm\u00f3n de la monta\u00f1a\n(cf. <em>Mt<\/em> 5, 27-28) tiene\nfundamentalmente un car\u00e1cter indicativo. El que Cristo se dirija directamente\nal hombre como a aquel que \u201cmira a una mujer, dese\u00e1ndola\u201d, no quiere decir que estas palabras, en su sentido \u00e9tico, no se refieran tambi\u00e9n a la mujer. Cristo se expresa as\u00ed para ilustrar con un\nejemplo concreto c\u00f3mo es preciso comprender \u201cel cumplimiento de la ley\u201d,\nseg\u00fan el significado que le ha dado Dios-Legislador, y adem\u00e1s c\u00f3mo conviene\nentender esa \u201csobreabundancia de la justicia\u201d en el hombre, que observa el\nsexto mandamiento del Dec\u00e1logo. Al hablar de este modo, Cristo quiere que no nos detengamos en el ejemplo en s\u00ed mismo,\nsino que penetramos tambi\u00e9n en el pleno sentido \u00e9tico y antropol\u00f3gico del enunciado.\nSi \u00e9ste tiene\nun car\u00e1cter indicativo, significa que, siguiendo sus huellas, podemos llegar a\ncomprender la verdad general sobre el hombre\n\u201chist\u00f3rico\u201d, v\u00e1lida tambi\u00e9n para la teolog\u00eda del cuerpo. Las ulteriores\netapas de nuestras reflexiones tendr\u00e1n la finalidad de acercarnos a comprender\nesta verdad. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Notas <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800423.html#_ednref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800423.html#_ednref1\"> <\/a>De este modo el contenido\nde nuestras reflexiones quedar\u00eda ubicado en cierto sentido en el terreno de la\n\u201cley natural\u201d. Las palabras de la Carta a los Romanos (2, 15) citadas, han sido\nconsideradas siempre, en la Revelaci\u00f3n, como fuente de confirmaci\u00f3n para la\nexistencia de la ley natural. As\u00ed, el concepto de la ley natural adquiere\ntambi\u00e9n un significado teol\u00f3gico. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cf., entre otros, D. Composta, <em>Teologia del diritto naturale<\/em>, status\nquaestionis, Brescia <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1972 (Ed. Civilt\u00e0), p\u00e1gs. 7-22,\n41-53; J. Fuchs, s.j., <em>Lex naturae. Zur\nTheologie des <\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Naturrechts<\/em>, D\u00fcsseldorf 1955, p\u00e1gs. 22-30, E.\nHamel, s.j. <em>Loi naturelle et loi du\nChrist<\/em>, <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brujas\u201d Par\u00eds 1964 (Descl\u00e9e\nde Brouwer), p\u00e1g. 18: A. Sacchi, \u201cLa legge naturale nella Bibbia\u201d, en: <em>La legge naturale. Le relazioni del Convegno\ndei teologi moralisti dell\u2019Italia settentrionale<\/em> (11-13 septiembre 1969),\nBolonia 1970 (Ed. Dehoniana), p\u00e1g. 53; F. B\u00f6ckle, \u201cLa ley natural y la ley\ncristiana\u201d, <em>ib<\/em>, p\u00e1gs. 214-215; A.\nFeuillet, \u201cLe fondement de la morale ancienne et chr\u00e9tienne d\u2019apres l\u2019Ep\u00eetre\naux Romains\u201d, <em>Revue Thomiste <\/em>78\n(1970), p\u00e1gs. 357-386, Th. Herr, <em>Naturrecht\naus der kritischen Sicht des Neuen Testaments<\/em>, Munich 1976 (Sch\u00f6ningh),\np\u00e1gs. 155-164.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u201cThe\ntypically Hebraic usage reflected in the New Testament implies an understand\ning of man as unity of thought, will and feeling. (&#8230;) It depicts man as a\nwhole, viewed from his intentionality, <em>the\nheart as the center of man is thought of as source of will, emotion, thoughts\nand aflections.<\/em>&nbsp; <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">This traditional Judaic conception\nwas related by Paul to Hellenistic categories, such as \u201cmind\u201d, \u201cattitude\u201d,\n\u201cthoughts\u201d and \u201cdesires\u201d. Such a co-ordination between the Judaic and\nHellenistic categories is found la <em>Ph<\/em>\n1, 7; 4, 7; <em>Rom<\/em> 1, 21. 24, where\n\u201cheart\u201d is thought of as center from which these things flow (R. Jewett, <em>Paul\u2019s Anthoprological Terms. A. Study of\ntheir Use in Conflict Settings<\/em>, Leiden 1971 [Brill], p\u00e1g. 448).&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDas Herz&#8230; ist die\nverborgene, inwendige Mitte und Wurzel des Menschen und damit seiner Welt&#8230;,\nder unergr\u00fcndliche Grund und die lebendige Kraft aller Daseinserfahrung und\n-entscheidung\u201d (H. Schlier, <em>Das\nMenschenherz nach dem Apostel Paulus<\/em>, en: <em>Lebendiges Zeugnis<\/em>, 1965, p\u00e1g. 123).&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cf. tambi\u00e9n F. Baumg\u00e4rtel\n-J. Behm, \u201cKard\u00eda\u201d, en: Theologisches W\u00f6rterbuch zum Neuen Testament, II,\nStuttgart 1933 (Kohlhammer), p\u00e1gs. 609-616.&nbsp;\n<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Este\nes quiz\u00e1 el m\u00e1s conocido; pero en la Biblia se pueden encontrar otros ejemplos\nparecidos (cf. G\u00e9n 34, 2; <em>Jue<\/em> 14, 1;\n16, 1).<strong>\n<\/strong><\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descargar presentaci\u00f3n en PDF \u00a0El pecado de adulterio Invocamos al Esp\u00edritu Santo: Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del Padre. 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