{"id":4292,"date":"2024-01-12T18:44:26","date_gmt":"2024-01-12T18:44:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/?p=4292"},"modified":"2024-01-12T23:54:30","modified_gmt":"2024-01-12T23:54:30","slug":"la-triple-concupiscencia-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/2024\/01\/12\/la-triple-concupiscencia-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"La triple concupiscencia \u2013 PROYECTO DE AMOR CONYUGAL \u2013 SAN JUAN PABLO II"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"width:100%;text-align:center; margin:auto\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/La_doctrina_de_la_biblia_sobre_la_triple.pdf\" width=\"90%\" height=\"600px\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\" style=\"text-align:center\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/La_doctrina_de_la_biblia_sobre_la_triple.pdf\" class=\"btn btn-info\" download=\"\">Descargar presentaci\u00f3n en PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La doctrina b\u00edblica sobre la triple concupiscencia&nbsp; <\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Invocamos al Esp\u00edritu Santo:\u00a0 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a\nnuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal\nseg\u00fan la voluntad del Padre. No lo buscamos por ego\u00edsmo, sino para alabarle y\nglorificarle, en las alegr\u00edas y en las penas, todos los d\u00edas de nuestra vida y\nas\u00ed contribuir con \u00c9l a la construcci\u00f3n de Su Reino de Amor en nuestro hogar.\nPor Jesucristo Nuestro Se\u00f1or. Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>INTERPRETACI\u00d3N DE LA CATEQUESIS: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La clave de esta catequesis: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La concupiscencia no viene del\nPadre, viene del mundo, del coraz\u00f3n del hombre, que puso en duda el don de Dios\ny acepta la motivaci\u00f3n del tentador. El hombre corta con lo que viene del\nPadre, quedando en \u00e9l lo que viene del mundo. Aparece la verg\u00fcenza como\nmanifestaci\u00f3n de lo que no viene de Dios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detalles: <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Las palabras de Cristo en el\nSerm\u00f3n de la monta\u00f1a hacen referencia al \u201cdeseo\u201d y nos ayudan a comprender una\nverdad que afecta a todos los hombres y mujeres. Nos referimos a la f\u00f3rmula de\nla Carta de San Juan 2, 16-17: &#8220;Todo lo que hay en el mundo, concupiscencia\nde la carne, concupiscencia de los ojos y orgullo de la vida, no viene del\nPadre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa y tambi\u00e9n sus\nconcupiscencias; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para\nsiempre&#8221;. <\/li><li>Esta triple concupiscencia (lo\nsomete a los placeres de los sentidos, a la apetencia de los bienes terrenos y\na la afirmaci\u00f3n de s\u00ed contra los imperativos de la raz\u00f3n), est\u00e1 en el mundo y a\nla vez, viene del mundo, no como fruto de la creaci\u00f3n, sino como fruto del\n\u00e1rbol ciencia del bien y del mal en el coraz\u00f3n del hombre, es decir, como\nconsecuencia del pecado, como fruto de la ruptura de la Alianza con Dios en el\ncoraz\u00f3n humano. El \u201cmundo\u201d del libro del g\u00e9nesis se ha convertido en el \u201cmundo\u201d\nlugar y fuente de la concupiscencia. <\/li><li>Esta teolog\u00eda de San Juan, se\npuede aplicar al serm\u00f3n de la monta\u00f1a seg\u00fan Mateo: &#8220;Hab\u00e9is o\u00eddo que fue\ndicho: No adulterar\u00e1s. Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer\ndese\u00e1ndola, ya adulter\u00f3 con ella en su coraz\u00f3n&#8221;. Esa mirada se explica por\nser un \u201chombre de deseo\u201d en el sentido al que se refiere la primera carta de\nJuan. El hombre y la mujer se encuentran en la dimensi\u00f3n de la triple\nconcupiscencia que \u201cno viene del Padre sino del mundo\u201d. <\/li><li>Para entender esta verdad\nuniversal, debemos volver al G\u00e9nesis y detenernos en el \u201cumbral\u201d en el que el\nhombre peca y queda transformada su naturaleza. Ah\u00ed empieza tambi\u00e9n la historia\nde la salvaci\u00f3n, donde revivir\u00e1n los fundamentos que hemos estudiado en el\nG\u00e9nesis, como base del conocimiento adecuado del ser humano. <\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el relato Yahvista, justo cuando entra el pecado\noriginal, se describe el momento en el que en el coraz\u00f3n del hombre se puso en\nduda el don. El hombre acepta la motivaci\u00f3n que le sugiere el tentador, y toma\ndel fruto del \u201c\u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal\u201d: \u201cSer\u00e9is como dioses,\nconocedores del bien y del mal\u201d. En esta motivaci\u00f3n, se pone claramente en duda\nel don y el amor de quien trae origen la creaci\u00f3n como donaci\u00f3n. El hombre\nrecibe como don \u201cal mundo\u201d y a la vez, \u201cla imagen de Dios\u201d. Al poner en duda en\nsu coraz\u00f3n que el amor es el motivo de la creaci\u00f3n y la Alianza originaria, el\nhombre vuelve las espaldas al Dios-amor, al Padre. Lo rechaza de su coraz\u00f3n y\ncomo si cortase con aquello que \u201cviene del Padre\u201d, quedando en \u00e9l lo que \u201cviene\ndel mundo\u201d. <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>&#8220;Abri\u00e9ronse los ojos de\nambos, y viendo que estaban desnudos\u2026\u201d Es la primera frase del relato Yahvista\nque se refiere a la situaci\u00f3n del hombre despu\u00e9s del pecado y muestra el nuevo\nestado de la naturaleza humana. \u00bfNo es esto la concupiscencia en el coraz\u00f3n del\nhombre? Aparece la verg\u00fcenza como experiencia del l\u00edmite. Es la experiencia que\ndemuestra la l\u00ednea divisoria entre el estado de inocencia originaria y el\nestado de pecado del hombre al principio. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa verg\u00fcenza es la primera manifestaci\u00f3n en el hombre\n\u2013var\u00f3n y mujer- de lo que \u201cno viene del Padre, sino del mundo\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>RATO DE ORACION (Los esposos juntos): <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Leemos los dos juntos) <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Madre, ens\u00e9\u00f1anos a descubrir los dones de Dios en m\u00ed y\nen mi esposo\/a. Por la concupiscencia no soy capaz de verlo, desprecio a mi\nesposo\/a algunas veces, y busco mis gustos, mis criterios, mis exigencias, mis\nacusaciones y mis caprichos dej\u00e1ndome llevar por las motivaciones del tentador.\nPero yo deseo vivir seg\u00fan el plan de Dios, ver a mi esposo\/a bueno muy bueno. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reflexiono \u00bfQu\u00e9 me viene de Dios y qu\u00e9 me viene del\nmundo? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo comentamos con el Se\u00f1or, delante de mi esposo\/a. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EL MENSAJE DE ESTA CATEQUESIS PARA EL HOMBRE DE HOY: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Contemplar si me veo m\u00e1s\nafectado por lo que viene del mundo o por lo que me viene de Dios. <\/li><li>Preguntarme si acepto las\nmotivaciones del tentador o reconozco el don de Dios en todo. <\/li><li>Es descubrir d\u00f3nde est\u00e1 el valor\nen la vida, si se pone en lo que viene del mundo o en el valor que Dios nos da.\nLo que viene de Dios es que nos hace personas, buenos, muy buenos, y no nos\ntratamos con la dignidad y la grandeza que tenemos, ni a nosotros mismos, ni al\nesposo, ni a los dem\u00e1s.&nbsp; <\/li><li>La concupiscencia, cuando nos\ndejamos seducir por la motivaci\u00f3n del tentador, nos impide ver la grandeza del\ndon de Dios. <\/li><li>San Juan Pablo II busca la ra\u00edz\nde la mirada a la que se refiere Jes\u00fas. El hombre que viv\u00eda feliz, reconociendo\nlos dones de Dios-amor, encuentra una nueva motivaci\u00f3n en la triple\nconcupiscencia. El hombre no conf\u00eda en la felicidad que le viene de los dones\nde Dios y considera que se puede dar mayor felicidad a s\u00ed mismo a trav\u00e9s de sus\ndeseos. El hombre que viv\u00eda y confiaba en \u201clo que viene de Dios\u201d, se f\u00eda y se\ndeja llevar por \u201clo que viene del mundo\u201d, que es la triple concupiscencia que\nsale del coraz\u00f3n del hombre. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>EL CASO: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La motivaci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alicia se queja de que su marido\nno le da lo que ella necesita. No le comprende ni le habla de sus cosas. Est\u00e1\nya cansada de ped\u00edrselo, y no hay avances. Andr\u00e9s (su marido) en cambio, cree\nque no necesitan nada m\u00e1s. Est\u00e1n bien. Tienen su buena posici\u00f3n econ\u00f3mica, sus\nhijos sanos, \u00e9l tiene su hobby, la petanca, con la que se entretiene los\ndomingos por la ma\u00f1ana con los amigos y que adem\u00e1s dice que le relaja. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Andr\u00e9s no quiere hablar con\nAlicia porque dice que siempre le reprocha su actitud, y que no oye m\u00e1s que\nquejas. Adem\u00e1s que, siempre se empe\u00f1a en traerse al presente todo lo negativo\ndel pasado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Preguntas para la reflexi\u00f3n: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u00bfCu\u00e1les son las motivaciones de\nAndr\u00e9s? \u00bfVienen de Dios o vienen del mundo? <\/li><li>\u00bfCu\u00e1les son las motivaciones de\nAlicia? \u00bfVienen de Dios o vienen del mundo? <\/li><li>\u00bfLa actitud de Alicia les une o\nles separa? \u00bfEn qu\u00e9 sentido est\u00e1 introduci\u00e9ndose el tentador en las\nmotivaciones de Alicia? <\/li><li>\u00bfQu\u00e9 deber\u00eda hacer Andr\u00e9s para\ncambiar sus motivaciones? <\/li><li>\u00bfC\u00f3mo puede ayudarle Alicia? <\/li><li>\u00bfPuede ayudar tambi\u00e9n Andr\u00e9s a\nAlicia? <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">PROP\u00d3SITO PERSONAL Y CONYUGAL: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sugerencia: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Descubrir cu\u00e1les son mis motivaciones, qu\u00e9 me mueve a\nvivir, si las cosas del mundo a las de Dios. Despu\u00e9s, hacer un acto para\npotenciar mi motivaci\u00f3n por mi matrimonio: Un fin de semana juntos, un d\u00eda\njuntos hablando de nuestras cosas\u2026 Motiv\u00e1ndonos mutuamente en nuestra vocaci\u00f3n\nal amor. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Copia \u00edntegra de la catequesis de\nJPII: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">JUAN PABLO II <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>AUDIENCIA GENERAL <\/strong><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Mi\u00e9rcoles 30 de abril de 1980 <\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La doctrina b\u00edblica sobre la triple concupiscencia <\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Durante nuestra \u00faltima reflexi\u00f3n\nhemos dicho que las palabras de Cristo en el\nSerm\u00f3n de la Monta\u00f1a hacen referencia\ndirectamente al &#8220;deseo&#8221; que nace inmediatamente en el coraz\u00f3n\nhumano; indirectamente, en cambio, esas\npalabras nos orientan a comprender una verdad sobre el hombre, que es de importancia universal. <\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta verdad sobre el hombre &#8220;hist\u00f3rico&#8221;, de\nimportancia universal, hacia la que nos dirigen las palabras de Cristo tomadas\nde Mt 5, 27-28, parece que se expresa en la doctrina b\u00edblica sobre la\ntriple concupiscencia. Nos referimos aqu\u00ed a\nla concisa f\u00f3rmula de la primera Carta de San Juan 2, 16-17: &#8220;Todo lo que hay en el mundo, concupiscencia de la carne,\nconcupiscencia de los ojos y orgullo de\nla vida, no viene del Padre, sino que procede del mundo. Y el mundo pasa y\ntambi\u00e9n sus concupiscencias; pero el que hace\nla voluntad de Dios permanece para siempre&#8221;. Es obvio que para\nentender estas palabras hay que tener muy en cuenta el contexto en el que se\ninsertan, es decir, el contexto de toda la &#8220;teolog\u00eda de San Juan&#8221;,\nsobre la que se ha escrito tanto <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_edn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_edn1\">.<\/a> Sin embargo, las mismas palabras se insertan, a la vez, en el\ncontexto de toda la Biblia; pertenecen al conjunto de la verdad revelada sobre\nel hombre, y son importantes para la teolog\u00eda del cuerpo. No explican\nla <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">concupiscencia\nmisma en su triple forma, porque parecen presuponer que\n&#8220;la concupiscencia del cuerpo, la concupiscencia de los ojos y la soberbia\nde la vida&#8221; sean, de cualquier modo, un concepto claro y conocido. En\ncambio, explican la g\u00e9nesis de la triple concupiscencia al indicar su&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">est\u00e1 &#8220;en el mundo&#8221; y, a\nla vez, &#8220;viene del mundo&#8221;, no como fruto del misterio de la creaci\u00f3n,\nsino como fruto del \u00e1rbol\nde la ciencia del bien y del proveniencia no &#8220;del Padre&#8221;, sino\n&#8220;del mundo&#8221;. <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>La concupiscencia de la carne y, junto con ella, la\nconcupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida mal (cf. G\u00e9n 2, 17) en el coraz\u00f3n del\nhombre. Lo que fructifica en la triple concupiscencia no es el\n&#8220;mundo&#8221; creado por Dios para el hombre, cuya &#8220;bondad&#8221;\nfundamental hemos le\u00eddo m\u00e1s veces en G\u00e9n 1: &#8220;Vio\nDios que era bueno&#8230; era muy bueno&#8221;. En cambio, en la triple\nconcupiscencia fructifica la ruptura de la primera Alianza con el Creador, con\nDios-Elohim, con Dios-Yahv\u00e9. Esta Alianza se rompi\u00f3 en el coraz\u00f3n del hombre.\nSer\u00eda necesario hacer aqu\u00ed un an\u00e1lisis cuidadoso de los acontecimientos\ndescritos en G\u00e9n 3, 1-6. Sin embargo, nos\nreferimos s\u00f3lo en general al misterio del pecado, en los comienzos de la\nhistoria humana. Efectivamente, s\u00f3lo como consecuencia del pecado,\ncomo fruto de la ruptura de la Alianza con Dios en el coraz\u00f3n humano \u2014en lo \u00edntimo del hombre\u2014, el\n&#8220;mundo&#8221; del libro del G\u00e9nesis se\nha convertido en el &#8220;mundo&#8221; de las\npalabras de San Juan (1, 2, 15-16): lugar y\nfuente de concupiscencia. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, pues, la f\u00f3rmula seg\u00fan la cual, la concupiscencia &#8220;no\nviene del Padre, sino del mundo&#8221; parece dirigirse una vez m\u00e1s hacia el\n&#8220;principio&#8221; b\u00edblico. La g\u00e9nesis de la triple concupiscencia,\npresentada por Juan, encuentra en este principio su primera y fundamental\ndilucidaci\u00f3n, una explicaci\u00f3n que es esencial para la teolog\u00eda del cuerpo. Para entender esa verdad de importancia\nuniversal sobre el hombre &#8220;hist\u00f3rico&#8221; contenida en las palabras\nde Cristo durante el serm\u00f3n de la monta\u00f1a (cf. Mt 5, 27-28), debemos volver una vez m\u00e1s al libro del G\u00e9nesis,\ndetenernos una vez m\u00e1s &#8220;en\nel umbral&#8221; de\nla revelaci\u00f3n del hombre &#8220;hist\u00f3rico&#8221;. Esto es tanto m\u00e1s necesario\ncuanto que este umbral de la historia de la salvaci\u00f3n es, al mismo tiempo,\numbral de aut\u00e9nticas experiencias humanas, como comprobaremos en los\nan\u00e1lisis sucesivos. All\u00ed revivir\u00e1n los mismos\nsignificados fundamentales que hemos obtenido de los an\u00e1lisis precedentes, como elementos constitutivos de una antropolog\u00eda\nadecuada y substrato profundo de la\nteolog\u00eda del cuerpo. <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Puede surgir a\u00fan la pregunta de\nsi es l\u00edcito trasladar los contenidos t\u00edpicos de la teolog\u00eda de San Juan, que se encuentra en\ntoda la primera Carta (especialmente en 1-2, 15-16), al terreno del serm\u00f3n de la\nmonta\u00f1a seg\u00fan Mateo, y precisamente de la afirmaci\u00f3n de Cristo tomada de Mt 5, 2728 (&#8220;Hab\u00e9is o\u00eddo\nque fue dicho: No adulterar\u00e1s. Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer\ndese\u00e1ndola, ya adulter\u00f3 con ella en su\ncoraz\u00f3n&#8221;). Volveremos a tocar este tema m\u00e1s veces: a pesar de esto,\nhacemos referencia desde ahora al contenido b\u00edblico general, al conjunto de la\nverdad sobre el hombre, revelada y expresada en ella. Precisamente, en virtud\nde esta verdad, tratamos de captar hasta el fondo al hombre que indica Cristo\nen el texto de Mt 5, 27-28, es decir, al hombre\nque &#8220;mira&#8221; la mujer &#8220;dese\u00e1ndola&#8221;. Esta mirada, en definitiva, \u00bfno\nse explica acaso por el hecho de que el\nhombre es precisamente un &#8220;hombre de deseo&#8221;, en el sentido de la\nprimera carta de San Juan; m\u00e1s a\u00fan, que ambos, esto es, el hombre que mira para desear a la mujer que es\nobjeto de tal mirada, se encuentran en la dimensi\u00f3n de la triple concupiscencia, que &#8220;no viene del Padre,\nsino del mundo&#8221;?\nEs necesario, pues, entender lo que es esa concupiscencia, o mejor, lo que es\nese b\u00edblico &#8220;hombre de deseo&#8221;, para descubrir la profundidad de las\npalabras de Cristo seg\u00fan Mt 5, 2728, y para explicar lo que\nsignifique su referencia, tan importante para la teolog\u00eda del cuerpo, al\n&#8220;coraz\u00f3n&#8221; humano. <\/li><li>Volvamos de nuevo al relato yahvista, en el que el mismo hombre, var\u00f3n y mujer, aparece al principio\ncomo hombre de inocencia originaria \u2014antes\ndel pecado original\u2014 y luego como aquel que ha perdido esta inocencia,\nquebrantando la alianza originaria con su Creador. No intentamos hacer aqu\u00ed un\nan\u00e1lisis completo de la tentaci\u00f3n y del pecado, seg\u00fan el mismo texto de G\u00e9n 3, 15, la correspondiente doctrina de la Iglesia y la teolog\u00eda.\n<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Solamente conviene observar que la\nmisma descripci\u00f3n b\u00edblica parece poner\nen evidencia especialmente el momento\nclave, en que en el coraz\u00f3n del hombre se puso en duda el don. El <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">hombre que toma el fruto del &#8220;\u00e1rbol de la ciencia\ndel bien y del mal&#8221; hace, al mismo tiempo, una\nopci\u00f3n fundamental y la realiza contra la voluntad del Creador, Dios Yahv\u00e9, aceptando la\nmotivaci\u00f3n que le sugiere el tentador:\n&#8220;No, no morir\u00e9is; es que sabe Dios que el d\u00eda que de \u00e9l com\u00e1is, se os\nabrir\u00e1n los ojos y ser\u00e9is como Dios, conocedores del bien y del mal&#8221;;\nseg\u00fan traducciones antiguas: &#8220;ser\u00e9is\ncomo dioses, conocedores del bien y del mal&#8221;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_edn2\"> <\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_edn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_edn2\">.<\/a> En esta motivaci\u00f3n se\nencierra claramente la puesta en duda del\ndon y del amor, de quien trae origen la creaci\u00f3n como donaci\u00f3n. Por lo que al hombre\nse refiere, \u00e9l recibe en don &#8220;al mundo&#8221; y, a la vez, la &#8220;imagen\nde Dios&#8221;, es decir, la humanidad misma en toda la verdad de su\nduplicidad masculina y femenina. Basta leer <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">cuidadosamente todo el pasaje del G\u00e9n 3, 15 para\ndeterminar all\u00ed el misterio del hombre que vuelve <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">las espaldas al &#8220;Padre&#8221; (a\u00fan cuando en el relato no encontremos\neste apelativo de Dios). Al poner en duda, dentro de su coraz\u00f3n, el significado\nm\u00e1s profundo de la donaci\u00f3n, esto es, el amor como motivo espec\u00edfico de la creaci\u00f3n y de la Alianza originaria (cf.\nespecialmente G\u00e9n 3, 5), el hombre vuelve las espaldas al\nDios-Amor, al &#8220;Padre&#8221;. En cierto sentido lo rechaza de su coraz\u00f3n. Al\nmismo tiempo, pues, aparta su coraz\u00f3n y\ncomo si lo cortase de aquello que &#8220;viene del Padre&#8221;: as\u00ed, queda en \u00e9l lo que &#8220;viene del mundo&#8221;. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5.&#8221;Abri\u00e9ronse los ojos de ambos, y viendo que\nestaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos\nce\u00f1idores (G\u00e9n 3, 7). Esta es la primera frase del relato yahvista que se refiere a la &#8220;situaci\u00f3n&#8221; del hombre despu\u00e9s del\npecado y muestra el nuevo estado de la naturaleza humana. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfAcaso no sugiere tambi\u00e9n esta frase el comienzo de la\n&#8220;concupiscencia&#8221; en el coraz\u00f3n del hombre? Para dar una respuesta m\u00e1s profunda a esta pregunta, no podemos\nquedarnos en esa primera frase, sino que es necesario volver a leer todo el\ntexto. Sin embargo, vale la pena recordar\naqu\u00ed lo que se dijo en los primeros\nan\u00e1lisis sobre el tema de la verg\u00fcenza como experiencia &#8220;del l\u00edmite&#8221;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_edn3\"> <\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_edn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_edn3\">.<\/a> El libro del G\u00e9nesis se\nrefiere a esta experiencia para demostrar la &#8220;l\u00ednea divisoria&#8221; que\nexiste entre el estado de inocencia\noriginaria (cf. especialmente G\u00e9n 2, 25 al que hemos dedicado mucha atenci\u00f3n en los an\u00e1lisis\nprecedentes) y el estado de situaci\u00f3n de\npecado del hombre al &#8220;principio&#8221; mismo. Mientras el G\u00e9nesis 2, 25\nsubraya que &#8220;estaban desnudos&#8230; sin avergonzarse de ello&#8221;, el\nG\u00e9nesis 3, 6 habla expl\u00edcitamente del nacimiento de la verg\u00fcenza en conexi\u00f3n\ncon el pecado. Esa verg\u00fcenza es como la fuente primera del manifestarse en el hombre \u2014en\nambos, var\u00f3n y mujer\u2014, lo que &#8220;no\nviene del Padre, sino del mundo&#8221;. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_ednref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_ednref1\"> <\/a>Cf. p. es.: J. Bonsirven, Epitres de Saint Jean, Par\u00eds 1954 (Beauchesne), p\u00e1gs. 113-119; E. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brooke, Critical and Exegetical Commentary on the Johannine\nEpistles (International Critical <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Commentary), Edimburgo 1912 (Clark), p\u00e1gs. 47-49; P. De\nAmbroggi, Le Epistole Cattoliche, Tur\u00edn <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1947\n(Marietti), p\u00e1gs. 216-217; C. H. Dodd, The Johannine Epistles (Moffatt New Testament Commentary), Londres 1946, p\u00e1gs. 41-42;\nJ. Houlden, A Commentary on the Johannine Epistles, Londres 1973 (Black), p\u00e1gs. 73-74; B. Prete, Lettere di\nGiovanni, Roma 1970 (Ed. Paulinas), p\u00e1g. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">61; R. Schnackenburg, Die Johannesbriefe, Friburgo 1953 (Herders Theologischer Kommentar zum Neuen\nTestament), p\u00e1gs. 112-115; J. R. W. Stott, Epistles of John (Tyndale New Testament Commentaries), Londres 1969, p\u00e1gs. 99-101. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre el tema de la teolog\u00eda de Juan, cf. en particular A.\nFeuillet, Le myst\u00e8re de l&#8217; amour divin dans la th\u00e9ologie johannique, Par\u00eds 1972 (Gabalda).&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_ednref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_ednref2\"> <\/a>El texto hebreo puede tener ambos significados, porque dice:\n&#8220;Sabe Elohim que el d\u00eda en que com\u00e1is de \u00e9l\n(del fruto del \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal) se abrir\u00e1n vuestros ojos\ny ser\u00e9is como Elohim, conocedores del bien y del mal&#8221;. El\nt\u00e9rmino elohim es plural de eloah (&#8220;pluralis excellentiae&#8221;). <\/p>\n\n\n\n<table class=\"wp-block-table\"><tbody><tr><td>\n  En relaci\u00f3n a Yahv\u00e9, tiene un significado particular:\n  pero puede indicar el plural de otros seres celestes o divinidades paganas\n  (por ejemplo, Sal 8. 6; Ex 12, 12; Jue 10, 16; Os 31, 1 y otros). \n  Aducimos algunas versiones: \n  \u2014 Italiano: &#8220;diverreste come Dio, conoscendo il bene e il male.&#8221; (Pont. Inst. B\u00edblico,\n  1961). \n  \u2014 Franc\u00e9s: &#8220;&#8230;vous serez comme des\n  dieux, qui connaissent le bien et le mal&#8221; (Biblia de\n  Jerusal\u00e9n, 1973). \n  \u2014 Ingles: &#8220;you will be like God, knowing good and evil&#8221; (Versi\u00f3n Standard revisada,\n  1966). \n  \u2014 Espa\u00f1ol: &#8220;ser\u00e9is como dioses, conocedores del bien y del mal&#8221; (S. Ausejo, Barcelona, 1964). \n  &#8220;Ser\u00e9is como Dios en el conocimiento del bien y el mal&#8221; (A. Alonso-Sch\u00f6kel,\n  Madrid, 1970).&nbsp; \n  <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_ednref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800430.html#_ednref3\"> <\/a>Cf. la <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1979\/documents\/hf_jp-ii_aud_19791212.html\">audiencia general del 12 de diciembre de 1979<\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1979\/documents\/hf_jp-ii_aud_19791212.html\"> <\/a>(L\u00b4Osservatore\n  Romano, Edici\u00f3n en Lengua \n  Espa\u00f1ola, 16 de diciembre de\n  1979, p\u00e1g. 3). \n  <\/td><\/tr><\/tbody><\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descargar presentaci\u00f3n en PDF La doctrina b\u00edblica sobre la triple concupiscencia&nbsp; Invocamos al Esp\u00edritu Santo:\u00a0 Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del Padre. No lo buscamos por ego\u00edsmo, sino para alabarle y glorificarle, en las alegr\u00edas y en las penas, todos los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4295,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[40,41],"tags":[130],"class_list":["post-4292","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vina-padres-madres-como-pareja","category-vina-padres-madres-como-pareja-union-esposos","tag-padres-y-madres"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4292","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4292"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4292\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4296,"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4292\/revisions\/4296"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4295"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4292"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4292"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4292"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}