{"id":4298,"date":"2024-01-12T17:53:03","date_gmt":"2024-01-12T17:53:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/?p=4298"},"modified":"2024-01-12T23:54:35","modified_gmt":"2024-01-12T23:54:35","slug":"el-pecado-y-sus-consecuencias-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/2024\/01\/12\/el-pecado-y-sus-consecuencias-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"El pecado y sus consecuencias  &#8211; PROYECTO DE AMOR CONYUGAL &#8211; SAN JUAN PABLO II"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"width:100%;text-align:center; margin:auto\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PA-M-SJPII-Catequesis-800514-El-pecado-y-sus-consecuencias.pdf\" width=\"90%\" height=\"600px\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\" style=\"text-align:center\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PA-M-SJPII-Catequesis-800514-El-pecado-y-sus-consecuencias.pdf\" class=\"btn btn-info\" download=\"\">Descargar presentaci\u00f3n en PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El pecado y sus consecuencias&nbsp; <\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>Invocamos al Esp\u00edritu Santo:\u00a0 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a\nnuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal\nseg\u00fan la voluntad del Padre. No lo buscamos por ego\u00edsmo, sino para alabarle y\nglorificarle, en las alegr\u00edas y en las penas, todos los d\u00edas de nuestra vida y\nas\u00ed contribuir con \u00c9l a la construcci\u00f3n de Su Reino de Amor en nuestro hogar.\nPor Jesucristo Nuestro Se\u00f1or. Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>INTERPRETACI\u00d3N DE LA CATEQUESIS: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\ncontinuaci\u00f3n, se desgranan las consecuencias del pecado en la naturaleza del\nhombre, a la vista del g\u00e9nesis: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;Abri\u00e9ronse\nlos ojos de ambos, y viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de\nhiguera y se hicieron unos ce\u00f1idores&#8221; (G\u00e9n 3, 7): C\u00f3mo el hombre y la\nmujer sienten verg\u00fcenza el uno del otro\ncomo s\u00edntoma de haber ca\u00eddo en el pecado, que afecta a la ra\u00edz misma del\nhombre. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;Oyeron\na Yahv\u00e9 Dios, que se paseaba por el jard\u00edn al fresco del d\u00eda, y se escondieron\nde Yahv\u00e9 Dios, el hombre y su mujer, en medio de la arboleda del jard\u00edn&#8221;\n(G\u00e9n 3, 8). La necesidad de esconderse indica que ha surgido un miedo frente a Dios que antes no conoc\u00edan. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;Llam\u00f3 Yahv\u00e9 Dios al hombre, diciendo: \u00bfD\u00f3nde\nest\u00e1s? Y \u00e9ste contest\u00f3: Te he o\u00eddo en el jard\u00edn, y temeroso porque estaba\ndesnudo, me escond\u00ed&#8221; (G\u00e9n 3, 9-10). En ese \u201cTemeroso porque estaba\ndesnudo\u201d se descubre que hay en juego algo m\u00e1s profundo que la verg\u00fcenza corporal. El hombre trata de cubrir\nel origen real de su miedo, escud\u00e1ndose en la verg\u00fcenza de que estaba desnudo.\nY entonces Dios hace referencia a ese origen en su lugar: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;\u00bfQui\u00e9n\nte ha hecho saber que estabas desnudo? \u00bfEs que has comido del \u00e1rbol de que te\nprohib\u00ed comer?&#8221; (G\u00e9n 3, 11) <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>El relato nos muestra lo que el hombre vive en la\nsuperficialidad de sus emociones, y al mismo tiempo descubre la profundidad del\nda\u00f1o causado. Mediante la nueva experiencia de la \u201cdesnudez\u201d se manifiesta que\nel hombre ha quedado privado de la participaci\u00f3n del don. El hombre ha salido\nde la fuente del amor, y ha perdido los dones naturales y sobrenaturales con\nlos que hab\u00eda sido dotado por Dios. Adem\u00e1s sufri\u00f3 un da\u00f1o en su naturaleza como\nplenitud de la \u201cimagen de Dios\u201d. La triple concupiscencia no pertenece a la\nplenitud de esa imagen, sino precisamente a los da\u00f1os y limitaciones provocados\npor el <\/li><\/ul>\n\n\n\n<table class=\"wp-block-table\"><tbody><tr><td>\n  pecado. \n  <\/td><td>\n  La concupiscencia se explica\n  como carencia que afecta a la ra\u00edz del esp\u00edritu \n  <\/td><\/tr><tr><td>\n  humano.\n  <\/td><td>\n  &nbsp; \n  <\/td><\/tr><\/tbody><\/table>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u00bfA qu\u00e9 verdad corresponden las palabras \u201cTemeroso porque\nestaba desnudo me escond\u00ed?: Demuestran un cambio radical en el significado de\nla desnudez originaria que representaba la plena aceptaci\u00f3n del cuerpo como\nexpresi\u00f3n de la persona. El cuerpo representaba la presencia de la\ntranscendencia en virtud de la cual el hombre, en cuanto persona, supera al\nresto de seres vivientes del mundo visible. Mediante su masculinidad y\nfeminidad, representan la donaci\u00f3n rec\u00edproca en la comuni\u00f3n de personas. As\u00ed,\nel cuerpo humano llevaba en s\u00ed un indudable signo de la \u201cimagen de Dios\u201d. La\naceptaci\u00f3n originaria del cuerpo era en cierto modo la aceptaci\u00f3n de todo el\nmundo visible y garant\u00eda de dominio absoluto sobre el mundo. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4- Las palabras \u201cTemeroso porque estaba desnudo, me\nescond\u00ed\u201d testimonian que el hombre\npierde la certeza de ser \u201cimagen de Dios\u201d expresada en su cuerpo. Y pierde\ntambi\u00e9n el derecho a participar de la visi\u00f3n divina en la percepci\u00f3n del mundo\nque la hab\u00eda transmitido el Creador: &#8220;Y vio Dios ser muy bueno cuanto\nhab\u00eda hecho&#8221; (G\u00e9n 1, 31) Se ve perturbada tambi\u00e9n la visi\u00f3n del mundo\nmaterial en relaci\u00f3n con el hombre y con sus tareas cuando se le anuncia al\nhombre que trabajar\u00e1 con el sudor de su frente:&nbsp;\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;Por ti ser\u00e1 maldita la tierra; con trabajo comer\u00e1s\nde ella todo el tiempo de tu vida; te dar\u00e1 espinas y abrojos y comer\u00e1s de las\nhierbas del campo. Con el sudor de tu rostro comer\u00e1s el pan hasta que vuelvas a\nla tierra, pues de ella has sido tomado&#8221; (G\u00e9n 3, 17-19) Y el final de esa\nfatiga, de esta lucha del hombre con la tierra es la muerte:&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;Polvo\neres, y al polvo volver\u00e1s&#8221; (G\u00e9n 3, 19). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se aprecia la existencia de una cierta \u201cverg\u00fcenza\nc\u00f3smica\u201d, es decir, como que esa verg\u00fcenza que entra por el pecado, ha afectado\na todo el universo, y el hombre que hab\u00eda sido creado para someter la tierra,\npor el pecado, se ve sometido por ella, especialmente en la \u201cparte\u201d\ntrascendente que representaba precisamente su cuerpo.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EL MENSAJE DE ESTA CATEQUESIS PARA LOS MATRIMONIOS DE\nHOY: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los s\u00edntomas de haber ca\u00eddo en\nel pecado son la verg\u00fcenza (y si me pillan) y el miedo. La confesi\u00f3n cuesta\nporque nos da verg\u00fcenza confesar nuestros pecados. Los miedos normalmente son a\nlas consecuencias del pecado, y no se busca el origen que ha provocado esos\nmiedos realmente. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es Dios quien nos muestra esas\nra\u00edces: Ej. \u201cEl origen real de nuestra pelea es que soy una persona orgullosa y\nno acepto que me digas nada\u2026\u201d. Es importante descubrir la ra\u00edz del pecado y no\nquedarnos en los sentimientos que nos han provocado o las consecuencias que nos\nhan tra\u00eddo: Heridas&#8230; Porque si no, \u00bfc\u00f3mo nos vamos a convertir? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante el pecado, la tendencia es\na esconderse de Dios y de todo(s) lo(s) que representan la pureza, ante los que\nel pecador queda en evidencia y se siente juzgado. Surge un rechazo ante lo\nbueno, y una tendencia a ridiculizarlo o despreciarlo, como \u201c\u00f1o\u00f1o\u201d o \u201cfriki\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El\npecado es como el rechazo de una herencia, que afecta a la persona que la\nrechaza y a las generaciones futuras. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El\ncuerpo del var\u00f3n y la mujer, es capaz de expresar la entrega mutua, y por tanto\nrepresenta la \u201cimagen de Dios\u201d. Al romper con Dios, el hombre no acepta su\ncuerpo seg\u00fan el significado que tiene para representar la comuni\u00f3n de Dios en\nla tierra, y siente verg\u00fcenza por su cuerpo desnudo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre pierde la certeza\noriginaria de ser imagen de Dios. Esto se ve claramente hoy en d\u00eda. Si tengo\nesta certeza vivo de otra manera. Qu\u00e9 importante es recuperar esta certeza.\nVivir mi vida mirando al cielo, cambia mi relaci\u00f3n con todo, con las personas\nque tengo alrededor, mi relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n, etc. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al perder la imagen de Dios que\nrepresenta la parte trascendente del hombre, el hombre que estaba creado para\ndominar la tierra se encuentra dominado por la tierra. Las tareas, la\ntecnolog\u00eda, el trabajo, los medios de comunicaci\u00f3n\u2026 someten al hombre. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por el pecado, pierdo la\ncapacidad de participar de la visi\u00f3n que Dios tiene de este mundo. Pierdo la\ncapacidad de ver todo bueno, muy bueno, y aparecen las quejas, las\ndesesperaciones, las angustias, las tristezas\u2026 Todo esto es fruto del pecado.\nSe pierde la paz y el gozo de vivir en la verdad de Dios. Cuando se recupera\nesta visi\u00f3n, se relativizan todos los problemas y vuelve la alegr\u00eda a nuestra\nvida: \u201cSe alegra mi esp\u00edritu en Dios mi salvador\u201d, dec\u00eda Nuestra Madre. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conclusiones:\n<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Buscar la ra\u00edz de lo que rompe la comuni\u00f3n y no\nquedarnos en las consecuencias. <\/li><li>Ser part\u00edcipes de la visi\u00f3n de Dios. Cuanto m\u00e1s\npurificamos nuestro coraz\u00f3n para \u201cser imagen y semejanza de Dios\u201d m\u00e1s\nparticipamos de Su mirada. La oraci\u00f3n juntos es uno de esos medios. <\/li><li>Recuperar la certeza de que podemos ser imagen y\nsemejanza de Dios. <\/li><li>Tener en cuenta que nuestro pecado afecta a\nnuestro esposo y a nuestros hijos. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">RATO DE ORACION (Los esposos juntos): <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1or,\n\u00bfpor qu\u00e9 me da verg\u00fcenza confesarme de mis pecados y no me averg\u00fcenzo antes de\ncometerlos? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero\nqu\u00e9 importante es vivir en gracia, para ser capaz de ver la belleza y la bondad\nde mi esposo\/a. Reviso por un momento a solas qu\u00e9 pecados m\u00edos me impiden\npercibir esa belleza y esa bondad suyas: \u00bfMi orgullo exigente? \u00bfLa vanidad de\ncreerme con derecho a juzgarle? \u00bfMi ego\u00edsmo que me pone como prioridad frente a\n\u00e9l\/ella? \u00bfMi soberbia de no reconocer mis debilidades y pecados? \u00bfMi rencor que\nme envenena contra \u00e9l\/ella y no me permite liberarle de su pasado? \u00bfMi lujuria\nque me hace desear a otros\/as y valoro en poco a mi esposo\/a?&#8230; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por\n\u00faltimo le describo la Se\u00f1or (en alto ante mi c\u00f3nyuge) c\u00f3mo creo que ve el Padre\na mi esposo. \u00bfQu\u00e9 ve en \u00e9l\/ella para que le vea bueno muy bueno? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Juntos)\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1or,\npurifica mi coraz\u00f3n. Me comprometo a confesarme cada dos semanas para\nmantenerlo limpio. Acepto todas las incomodidades y dificultades como medios de\npurificaci\u00f3n que t\u00fa permites. Quiero ver el mundo como t\u00fa lo ves. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EL CASO: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Paula\nlleva tiempo dolida con Carlos. Le cuesta intimar con \u00e9l, porque ha recibido\nheridas por su parte. A\u00fan recuerda lo mal se que port\u00f3 cuando estaba a punto de\ndar a luz. Tambi\u00e9n recuerda los problemas que tuvo con la familia pol\u00edtica de\n\u00e9l y c\u00f3mo \u00e9l no comprendi\u00f3 su sufrimiento. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carlos\npor su parte, est\u00e1 ya un poco harto de las quejas de Paula y de que le eche en\ncara temas que ocurrieron hace a\u00f1os. Carlos le ha pedido perd\u00f3n en varias\nocasiones, pero esto no convence a Paula. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La\nrelaci\u00f3n entre ellos es distante, y no parece que haya demasiada disposici\u00f3n ni\ninter\u00e9s de mejorarla por ninguna de las dos partes, porque ambos ven culpable\nal otro. Carlos ya se ha buscado sus \u201centretenimientos\u201d para no pensar\ndemasiado en esta situaci\u00f3n y Paula sigue ahog\u00e1ndose con sus recuerdos y\ndescargando su melancol\u00eda en su madre y en sus amigas que parece que la\ncomprenden. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ambos\ntienen claros los motivos que les han llevado a esa situaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCrees\nque los motivos que les llevan a esta situaci\u00f3n son realmente el origen del\nproblema? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9\ntendr\u00eda que descubrir cada uno de ellos de s\u00ed mismo? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo\ncrees que ve Dios esta situaci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo crees que ve a Paula? \u00bfC\u00f3mo crees que\nve a Carlos? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9\npuede hacer Paula por reconstruir su intimidad con Carlos? \u00bfY Carlos? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">PROP\u00d3SITO PERSONAL Y CONYUGAL: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Describirle\na Dios c\u00f3mo creo que ve a mi esposo\/a en las situaciones que m\u00e1s me molestan.\nAl menos una vez al d\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Copia\n\u00edntegra de la catequesis de JPII: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">JUAN\nPABLO II <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">AUDIENCIA GENERAL <\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Mi\u00e9rcoles 14 de mayo de 1980<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El pecado y\nsus consecuencias<\/strong>&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Hemos\nhablado ya de la verg\u00fcenza que brota en el coraz\u00f3n del primer hombre, var\u00f3n y\nmujer, juntamente con el pecado.\nLa primera frase del relato b\u00edblico, a este\nrespecto, dice as\u00ed: &#8220;Abri\u00e9ronse los\nojos de ambos, y viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y\nse hicieron unos ce\u00f1idores&#8221; (<em>G\u00e9n<\/em> 3, 7). Este pasaje, que habla de la verg\u00fcenza rec\u00edproca del hombre y de la\nmujer, como s\u00edntoma de la ca\u00edda (<em>status naturae lapsae<\/em>), se aprecia en su\ncontexto. La verg\u00fcenza en ese momento toca\nel grado m\u00e1s profundo y parece remover los\nfundamentos mismos de su existencia. <\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;Oyeron a Yahv\u00e9 Dios, que se paseaba por el jard\u00edn\nal fresco del d\u00eda, y se escondieron de Yahv\u00e9 Dios,\nel hombre y su mujer, en medio de la arboleda del jard\u00edn&#8221; (<em>G\u00e9n<\/em> 3, 8). La necesidad de esconderse indica\nque <em>en lo profundo de la verg\u00fcenza\nobservada rec\u00edprocamente<\/em>, como fruto inmediato\ndel \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal, <em>ha\nmadurado un sentido de miedo frente a Dios:<\/em><em> miedo antes desconocido.<\/em> &#8220;Llam\u00f3 Yahv\u00e9 Dios al hombre, diciendo: \u00bfD\u00f3nde\nest\u00e1s? Y \u00e9ste contest\u00f3: Te he o\u00eddo en el\njard\u00edn, y temeroso porque estaba desnudo, me escond\u00ed&#8221; (<em>G\u00e9n<\/em> 3, 9-10). Cierto miedo pertenece\nsiempre a la esencia misma de la verg\u00fcenza; no obstante, la verg\u00fcenza originaria revela de modo\nparticular su car\u00e1cter: &#8220;Temeroso, porque estaba desnudo&#8221;. Nos\ndamos cuenta de que aqu\u00ed est\u00e1 en juego algo m\u00e1s profundo que la misma verg\u00fcenza\ncorporal, vinculado a una reciente toma de conciencia de la propia\ndesnudez. El hombre trata de cubrir con la\nverg\u00fcenza de la propia desnudez el origen\naut\u00e9ntico del miedo, se\u00f1alando m\u00e1s bien su efecto, para no llamar por su nombre\na la causa. Y entonces Dios Yahv\u00e9 lo hace\nen su lugar: &#8220;\u00bfQui\u00e9n te ha hecho saber que estabas desnudo? \u00bfEs que has comido del \u00e1rbol de que te prohib\u00ed\ncomer?&#8221; (<em>G\u00e9n<\/em> 3, 11). <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Es\ndesconcertante la precisi\u00f3n de ese di\u00e1logo, es desconcertante la precisi\u00f3n de\ntodo el relato. Manifiesta la superficie de las emociones del hombre al vivir los\nacontecimientos, de manera que descubre al\nmismo tiempo la profundidad. En todo esto, la &#8220;desnudez&#8221; no tiene\ns\u00f3lo un significado literal, no se refiere solamente al cuerpo, no es origen de\nuna verg\u00fcenza que hace referencia s\u00f3lo al cuerpo. En realidad, a trav\u00e9s de la &#8220;desnudez&#8221;, se manifiesta\nel hombre privado de la participaci\u00f3n del\ndon, el hombre alienado de ese amor que hab\u00eda sido la fuente del don\noriginario, fuente de la plenitud del bien\ndestinado a la criatura. Este hombre, seg\u00fan\nlas f\u00f3rmulas de la ense\u00f1anza teol\u00f3gica de la Iglesia<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800514.html#_edn1\">[1]<\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800514.html#_edn1\"> <\/a>, fue\nprivado de los dones sobrenaturales y preternaturales que formaban parte de su\n&#8220;dotaci\u00f3n&#8221; antes del pecado; adem\u00e1s, sufri\u00f3 un da\u00f1o en lo que pertenece a\nla misma naturaleza, a la humanidad en su plenitud originaria &#8220;de la imagen de\nDios&#8221;. La triple concupiscencia no\ncorresponde a la plenitud de esa imagen,\nsino precisamente a los da\u00f1os, a las deficiencias, a las limitaciones que aparecieron\ncon el pecado. La concupiscencia se explica\ncomo carencia, que sin embargo hunde las ra\u00edces en la profundidad originaria del esp\u00edritu humano. Si queremos\nestudiar este fen\u00f3meno en sus or\u00edgenes, esto es, en el umbral de las\nexperiencias del hombre &#8220;hist\u00f3rico&#8221;, debemos tomar en consideraci\u00f3n\ntodas las palabras que Dios-Yahv\u00e9 dirigi\u00f3 a la mujer (<em>G\u00e9n<\/em> 3, 16) y al hombre (<em>G\u00e9n<\/em>\n3, 17-19), y adem\u00e1s debemos examinar el estado de la conciencia de ambos; y el\ntexto yahvista nos lo facilita expresamente. Ya antes hemos llamado la atenci\u00f3n\nsobre el car\u00e1cter espec\u00edfico literario del texto a este respecto. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u00bfQue estado\nde conciencia puede manifestarse en las palabras: &#8220;Temeroso, porque estaba desnudo,\nme\nescond\u00ed&#8221;? \u00bfA que verdad interior corresponden? \u00bfQue\nsignificado del cuerpo testimonian? Ciertamente este nuevo estado difiere\ngrandemente del originario. <em>Las palabras de G\u00e9n 3, 10 atestiguan directamente un cambio radical del significado de la desnudez\noriginaria.<\/em> En el estado de inocencia originaria, la desnudez, como hemos observado anteriormente, no expresaba carencia, sino que representaba la plena\naceptaci\u00f3n del cuerpo en toda su verdad humana y, por tanto, personal. El cuerpo,\ncomo expresi\u00f3n de la persona, era el primer signo de la presencia del hombre en\nel mundo visible. En ese mundo, el hombre estaba en disposici\u00f3n, desde el\ncomienzo, de distinguirse a s\u00ed mismo, c\u00f3mo individuarse -esto es, confirmarse\ncomo persona- tambi\u00e9n a trav\u00e9s del propio cuerpo. Efectivamente, \u00e9l hab\u00eda sido,\npor as\u00ed decirlo, marcado como factor visible de\nla trascendencia, en virtud de la cual el\nhombre, en cuanto persona, supera al mundo visible de los seres vivientes (<em>animalia<\/em>). En este sentido, el cuerpo\nhumano era desde el principio un testigo fiel y\nuna verificaci\u00f3n sensible de la\n&#8220;soledad&#8221; originaria del hombre en el mundo, convirti\u00e9ndose, al mismo tiempo, mediante\nsu masculinidad y feminidad, en un l\u00edmpido componente de la donaci\u00f3n rec\u00edproca\nen la comuni\u00f3n de las personas. As\u00ed, el cuerpo humano llevaba en s\u00ed, en el misterio de\nla creaci\u00f3n, un indudable signo de la\n&#8220;imagen de Dios&#8221; y constitu\u00eda tambi\u00e9n la fuente espec\u00edfica de la\ncerteza de esa imagen, presente en todo el ser humano. La aceptaci\u00f3n originaria del cuerpo era, en cierto sentido, la base de la aceptaci\u00f3n de todo el mundo visible. Y,\na su vez, era para el hombre garant\u00eda de su dominio\nabsoluto sobre el mundo, sobre la tierra, que deber\u00eda someter (cf. <em>G\u00e9n<\/em> 1, 28). <\/li><li>Las palabras\n&#8220;temeroso porque estaba desnudo, me escond\u00ed&#8221; (<em>G\u00e9n<\/em> 3, 10) testimonian un cambio radical de\nesta relaci\u00f3n. <em>El hombre pierde, de alg\u00fan modo, la certeza originaria de la\n&#8220;imagen de Dios&#8221;<\/em>, expresada en su cuerpo. Pierde tambi\u00e9n, en cierto modo, el\nsentido de su derecho a <em>participar<\/em><em> en la\npercepci\u00f3n del mundo<\/em>, de la que gozaba\nen el misterio de la creaci\u00f3n. Este derecho encontraba su fundamento en lo\n\u00edntimo del hombre, en el hecho de que \u00e9l mismo\nparticipaba de la visi\u00f3n divina del mundo y\nde la propia humanidad; lo que le daba profunda paz y alegr\u00eda al vivir la\nverdad y el valor del propio cuerpo, en\ntoda su sencillez, que le hab\u00eda transmitido el Creador: &#8220;Y vio Dios ser\nmuy bueno cuanto hab\u00eda hecho&#8221; (<em>G\u00e9n<\/em> 1, 31). Las palabras de <em>G\u00e9n<\/em> 3, 10:\n&#8220;Temeroso porque estaba desnudo, me escond\u00ed&#8221; confirman el\nderrumbamiento de la aceptaci\u00f3n originaria del cuerpo como signo de la persona\nen el mundo visible. A la vez, parece vacilar\ntambi\u00e9n la aceptaci\u00f3n del mundo material en\nrelaci\u00f3n con el hombre. Las palabras de Dios-Yahv\u00e9 anuncian casi la hostilidad\ndel mundo, la resistencia de la naturaleza\nen relaci\u00f3n con el hombre y con sus tareas, anuncian la fatiga que el cuerpo humano deber\u00eda experimentar despu\u00e9s\nen contacto con la tierra que \u00e9l somet\u00eda: &#8220;Por ti ser\u00e1 maldita la tierra; con trabajo comer\u00e1s de ella todo el tiempo de tu\nvida; te dar\u00e1 espinas y abrojos y comer\u00e1s\nde las hierbas del campo. Con el sudor de tu rostro comer\u00e1s el pan hasta que\nvuelvas a la tierra, pues de ella has sido\ntomado&#8221; (<em>G\u00e9n<\/em> 3, 17-19). El final\nde esta fatiga, de esta lucha del hombre con\nla tierra, es la muerte: &#8220;Polvo eres, y al polvo volver\u00e1s&#8221; (<em>G\u00e9n<\/em> 3, 19). <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este\ncontexto o, m\u00e1s bien, en esta perspectiva, las palabras de Ad\u00e1n en G\u00e9nesis 3,\n10: &#8220;Temeroso, porque estaba desnudo, me escond\u00ed&#8221;, <em>parecen expresar la conciencia de estar\ninerme,<\/em> y el sentido de <em>inseguridad<\/em>\nde su estructura som\u00e1tica <em>frente a los\nprocesos de la naturaleza, que act\u00faan con un determinismo inevitable<\/em>. Quiz\u00e1, en esta desconcertante enunciaci\u00f3n se halla\nimpl\u00edcita cierta &#8220;verg\u00fcenza\nc\u00f3smica&#8221;, en la que se manifiesta el ser creado a &#8220;imagen de\nDios&#8221; y llamado a someter la tierra y a dominarla (cf. <em>G\u00e9n<\/em> 1, 28), precisamente mientras, al comienzo de sus experiencias hist\u00f3ricas y de manera tan expl\u00edcita, es sometido por la tierra, particularmente en la\n&#8220;parte&#8221; de su constituci\u00f3n\ntrascendente representada precisamente por el cuerpo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es preciso\ninterrumpir aqu\u00ed nuestras reflexiones sobre el significado de la verg\u00fcenza\noriginaria, en el libro del G\u00e9nesis. Las reanudaremos dentro de una semana. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Notas<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800514.html#_ednref1\">[1]<\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/audiences\/1980\/documents\/hf_jp-ii_aud_19800514.html#_ednref1\"> <\/a>El Magisterio de la, Iglesia se ha\nocupado m\u00e1s de cerca de \u00e9stos problemas en tres per\u00edodos, de acuerdo con las\nnecesidades de la \u00e9poca. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las\ndeclaraciones de los tiempos de las controversias con los pelagianos (siglos\nV-VI) afirman que el primer hombre, en virtud de la gracia divina, pose\u00eda\n&#8220;naturalem possibilitatem et innocentiam&#8221; (<em>DS<\/em> 239), llamada tambi\u00e9n &#8220;libertad&#8217; (&#8220;libertas&#8221;,\n&#8220;libertas arbitrii&#8221;), (<em>DS<\/em>\n3711, 242, 383, 622). Permanec\u00eda en un estado que el S\u00ednodo de Orange (a. 529)\ndenomina &#8220;integritas&#8221;: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8220;Natura\nhumana, etiamsi in illa integritate, in qua condita est, permaneret, nullo modo\nse ipsam, Creatore suo non adiuvante, servaret&#8230;&#8221; (<em>DS<\/em> 389). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los\nconceptos de &#8220;integritas&#8221; y, particular, el de &#8220;libertas&#8221;,\npresupone la libertad de la concupiscencia, aunque los documentos eclesi\u00e1sticos\nde esta \u00e9poca no la mencionen de modo expl\u00edcito. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El primer\nhombre estaba adem\u00e1s libre de la necesidad de muerte (<em>DS<\/em> 222, 372, 1511). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Concilio\nde Trento define el estado del primer hombre, antes del pecado, como\n&#8220;santidad y justicia&#8221; (&#8220;sanctitas et iustitia&#8221;, <em>DS<\/em> 1511, 1512), o tambi\u00e9n como\n&#8220;inocencia&#8221; (&#8220;innocentia&#8221;, <em>DS<\/em> 1521). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las\ndeclaraciones ulteriores en esta materia defienden la absoluta gratuidad del\ndon originario de la gracia, contra las afirmaciones de los jansenistas. La\n&#8220;integritas primae creationis&#8221; era una elevaci\u00f3n no merecida de la\nnaturaleza humana (&#8220;indebita humanae naturae exaltatio&#8221;) y no\n&#8220;el estado que le era debido por naturaleza&#8221; (&#8220;naturalis eius\nconditio&#8221;, <em>DS<\/em> 1926). Por lo\ntanto, Dios habr\u00eda podido crear al hombre sin estas gracias y dones (<em>DS<\/em> 1955), esto es, no habr\u00eda roto la\nesencia de la naturaleza humana ni la habr\u00eda privado de sus privilegios\nfundamentales (<em>DS<\/em> 1903-1907, 1909,\n1921, 1923, 1924, 1926, 1955, 2434, 2437, 2616, 2617). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En analog\u00eda\ncon los S\u00ednodos antipelagianos, el Concilio de Trento trata sobre todo el dogma\ndel pecado original, incluyendo en su ense\u00f1anza los enunciados precedentes a\neste prop\u00f3sito. Pero aqu\u00ed se introdujo una apreciaci\u00f3n, que cambi\u00f3 en parte el\ncontenido comprendido en el concepto de &#8220;liberum arbitrium&#8221;. La\n&#8220;libertad&#8221; o &#8220;libertad de la voluntad&#8221; de los documentos\nantipelagianos, no significaba la posibilidad de opci\u00f3n, inherente a la\nnaturaleza humana, por lo tanto constante, sino que se refer\u00eda solamente a la\nposibilidad de realizar los actos meritorios, la libertad que brota de la\ngracia y que el hombre puede perder. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien,\na causa del pecado, Ad\u00e1n perdi\u00f3 lo que no pertenec\u00eda a la naturaleza humana\nentendida en el sentido estricto de la palabra, esto es,\n&#8220;integritas&#8221;, &#8220;sanctitas&#8221;, &#8220;innocentia&#8221;,\n&#8220;iustitia&#8221; El &#8220;liberum arbitrium&#8221;, la libertad de la\nvoluntad, no se quit\u00f3, se debilit\u00f3: &#8220;&#8230;liberum arbitrium minime <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">exstinctum&#8230;\nviribus licet attenuatum et inclinatum&#8230;&#8221; (<em>DS<\/em> 1521 Trid. sess. VI, Decr. <em>de\nIustificatione,<\/em> c. 1). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Junto con el\npecado aparece la concupiscencia y la muerte inevitable: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab&#8230;primum\nhominem.., cum mandatum Dei&#8230; fuisset transgressus, statim sanctitatem et\niustitiam, in qua costitutus fuerat:, amisisse <em>incurrisseque<\/em> per offensam praevaricationis huiusmodi iram et\nindignationem Dei atque ideo <em>mortem&#8230;<\/em>\net cum morte captivitatem sub eius potestate, qui &#8220;mortis&#8221; deinde\n&#8220;habuit imperium&#8221;&#8230; &#8220;totumque Adam per illiam praevaricationis\noffensam secundum corpus et animam in deterius commutatum fuisse&#8230;&#8221;\u00bb (<em>DS<\/em> 1511, Trid. sess. V, Decre. <em>de pecc. orig.<\/em>, 1). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Cf. <em>Mysterium salutis<\/em>, II,\nEinsiedeln-Zurich-Colonia, 1967, p\u00e1gs. 827-828: W. Seibel, &#8220;Der Mensch als\nGottes \u00fcbernat\u00fcrliches Ebenbild und der Urstand de Menschen&#8221;) <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descargar presentaci\u00f3n en PDF El pecado y sus consecuencias&nbsp; Invocamos al Esp\u00edritu Santo:\u00a0 Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del Padre. 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