{"id":4307,"date":"2024-01-12T15:26:53","date_gmt":"2024-01-12T15:26:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/?p=4307"},"modified":"2024-01-12T23:54:45","modified_gmt":"2024-01-12T23:54:45","slug":"relacion-entre-la-concupiscencia-y-la-comunion-de-las-personas-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/2024\/01\/12\/relacion-entre-la-concupiscencia-y-la-comunion-de-las-personas-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"Relaci\u00f3n entre la concupiscencia y la comuni\u00f3n de las personas &#8211; PROYECTO DE AMOR CONYUGAL &#8211; SAN JUAN PABLO II"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"width:100%;text-align:center; margin:auto\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PA_M_SJPII_Catequesis_800604_Relacio\u0301n_entre_la_concupiscencia_y.pdf\" width=\"90%\" height=\"600px\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\" style=\"text-align:center\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PA_M_SJPII_Catequesis_800604_Relacio\u0301n_entre_la_concupiscencia_y.pdf\" class=\"btn btn-info\" download=\"\">Descargar presentaci\u00f3n en PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Relaci\u00f3n\nentre la concupiscencia y la comuni\u00f3n de las personas <\/strong>&nbsp;<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>Invocamos al Esp\u00edritu Santo: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a\nnuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal\nseg\u00fan la voluntad del Padre. No lo buscamos por ego\u00edsmo, sino para alabarle y\nglorificarle, en las alegr\u00edas y en las penas, todos los d\u00edas de nuestra vida y\nas\u00ed contribuir con \u00c9l a la construcci\u00f3n de Su Reino de Amor en nuestro hogar.\nPor Jesucristo Nuestro Se\u00f1or. Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>NTERPRETACI\u00d3N DE LA CATEQUESIS:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claves: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo afecta el pecado a la\ncomuni\u00f3n entre los esposos? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por el pecado, nos dejamos\nconducir por nuestros criterios e interpretaciones que son diferentes a los de\nDios, y nuestras sensaciones y deseos, que nos enga\u00f1an. As\u00ed, nos criticamos,\nnos juzgamos, nos intentamos aprovechar el uno del otro y esto hace que dudemos\ny nos protejamos del esposo. Hemos dejado de creer que sea posible vivir una\ncomuni\u00f3n entre ambos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detalles: <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Analizando la transformaci\u00f3n que\nse realiza en el interior del hombre y de la mujer, que les hace sentir\nverg\u00fcenza el uno del otro, observamos que surge como consecuencia de la\nconcupiscencia y que a partir de ese instante la relaci\u00f3n hombre-mujer se ve afectada\nen sus corazones de una manera radical. Hoy analizaremos c\u00f3mo afecta la concupiscencia a la comuni\u00f3n de las personas que se le asign\u00f3 al\nhombre y a la mujer por haber sido creados \u201ca imagen de Dios\u201d. El hombre tiene\nuna sed insaciable de uni\u00f3n, pues fue creado para la comuni\u00f3n de personas y\nesto deber\u00eda expresarse tambi\u00e9n por sus cuerpos en su masculinidad y feminidad.\n<\/li><\/ol>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Sin embargo, la verg\u00fcenza induce al hombre y a la mujer\na ocultarse rec\u00edprocamente los propios cuerpos y en especial su diferenciaci\u00f3n\nsexual. Esto significa que han perdido la capacidad de comunicarse a s\u00ed mismos\nel uno al otro. Como si la funci\u00f3n originaria y principal del cuerpo que es la\nde ser un medio para la comuni\u00f3n de las personas fuese puesta en duda en la\nconciencia del hombre y de la mujer. Desaparecen la sencillez y la\n&#8220;pureza&#8221; de la experiencia originaria, que facilitaba una plenitud\nsingular en la rec\u00edproca comuni\u00f3n de ellos mismos. Despu\u00e9s de esto, el hombre y\nla mujer no dejaron de comunicarse con el cuerpo con sus movimientos, gestos,\nexpresiones; pero desapareci\u00f3 la sencilla y directa comuni\u00f3n entre ellos,\nligada a la experiencia originaria de la desnudez rec\u00edproca. Aparece en sus\nconciencias un umbral infranqueable, que limitaba la originaria &#8220;donaci\u00f3n\nde s\u00ed&#8221; al otro, confiando plenamente todo lo que constitu\u00eda la propia\nidentidad y, al mismo tiempo, diversidad. La diversidad, o sea, la diferencia\ndel sexo masculino y femenino, fue bruscamente sentida y comprendida como\nelemento de rec\u00edproca contraposici\u00f3n de\npersonas. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Al cerrarse a la capacidad plena de la comuni\u00f3n\nrec\u00edproca, surge el pudor sexual, que nos ayuda\na entender el valor del significado unificante del cuerpo. Unificante no\nsolo en cuanto al acto conyugal entre hombre y mujer sino tambi\u00e9n en la \u201ccomuni\u00f3n de personas\u201d propiamente\ndicha, para la que el hombre fue creado. El pudor sexual nos hace ver que el\nhombre ha perdido la certeza de que el cuerpo humano en su masculinidad y\nfeminidad, ha sido creado para expresar y realizar una comuni\u00f3n de personas.\nAs\u00ed el hombre ha perdido el sentido de la imagen de Dios en s\u00ed, como se\ndeduce del sentimiento de la verg\u00fcenza originaria. Como si la masculinidad y\nfeminidad, caracter\u00edsticas de la persona, creadas para la comuni\u00f3n, se viese\nsometida por una sexualidad de sensaciones de uno respecto al otro. Y como si\nla sexualidad se convirtiese en un obst\u00e1culo para la relaci\u00f3n personal del\nhombre con la mujer y por eso la ocultan como por instinto. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Nos encontramos como con un descubrimiento del sexo que\ndifiere radicalmente del primero. La verg\u00fcenza surge como consecuencia de que\nel hombre se separa del amor que viene del Padre, y la concupiscencia que viene\ndel mundo le dificulta identificarse con el propio cuerpo y la interpretaci\u00f3n\ndel significado del cuerpo del otro (de la mujer para el hombre y del hombre\npara la mujer). <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>De ah\u00ed surge la necesidad de ocultarse ante el otro, lo\nque demuestra una falta de seguridad y el derrumbamiento de la relaci\u00f3n\noriginaria de comuni\u00f3n. Es la duda sobre la\nsubjetividad del otro juntamente con la propia\nsubjetividad en el contexto de la concupiscencia, lo que suscit\u00f3 esta nueva\nsituaci\u00f3n, y la necesidad de esconderse. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>EL MENSAJE DE ESTA CATEQUESIS PARA EL HOMBRE DE HOY:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong> Desaparecen la sencillez y la pureza.<\/strong> Es necesario recuperar ambas con mi esfuerzo y la gracia, con la purificaci\u00f3n de mi coraz\u00f3n. Conociendo y acogiendo la revelaci\u00f3n para no confiar en lo que creo conocer. La sencillez se requiere tambi\u00e9n para la entrega de s\u00ed, con la humildad de reconocer que soy pecador, con mis limitaciones. A\u00fan con todo, soy amado por Dios por m\u00ed mismo, y me debo considerar un don de Dios para el esposo. La pureza es la de acoger y vivir el plan de Dios tal como \u00c9l lo pens\u00f3. En estado puro. Acoger al otro, con una mirada que reconoce la enorme dignidad del esposo, que le reconoce como un don de Dios. Pureza en la sexualidad, no como puritanismo, puesto que el deseo sexual es bueno y es querido por Dios, sino pureza en cuanto a vivir esa atracci\u00f3n con el significado que Dios le dio, tal como \u00c9l lo creo, en estado puro. Es una atracci\u00f3n en la que se alaba a Dios porque la vivimos como una llamada a hacernos uno a Su imagen. Una atracci\u00f3n que no es s\u00f3lo f\u00edsica, sino tambi\u00e9n personal y espiritual, acogiendo al esposo en todo su valor y grandeza, un esposo del que no soy digno.  <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>Nos cuesta confiar plenamente al otro la\npropia identidad.<\/strong> S\u00ed, me puede dar\nverg\u00fcenza presentarme tal como soy ahora, y me puede dar miedo que me lo\neche en cara, que me ridiculice o se mofe de m\u00ed\u2026 Pero\nestamos llamados a construir esa confianza que me permita entregarle a mi\nesposo toda mi identidad. Esto se\nconstruye poco a poco, sin prisa, pero sin pausa. Cada d\u00eda dando un pasito m\u00e1s,\nconoci\u00e9ndonos mutuamente, estando presentes el uno en la intimidad del otro, en\nlo que vive, c\u00f3mo lo vive\u2026 Es necesario conocernos\nhasta generar el terreno adecuado para poder entregarnos la propia identidad. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>La diversidad es sentida y comprendida como\nuna oposici\u00f3n.<\/strong> Por el orgullo, puedo considerar que las cosas son como yo las veo. Sin embargo, Dios nos ha creado\ndiferentes para necesitarnos el uno al otro, para aprender el uno del otro. La\ndiversidad es buena si soy sencillo y humilde,\ncomo la tierra f\u00e9rtil, y estoy dispuesto a\ndejarme arar, abonar, sembrar\u2026\nNormalmente detr\u00e1s de cada discusi\u00f3n hay un tesoro que no soy capaz de ver por\nla dureza de mi coraz\u00f3n. Hay muchos dones de\nDios en la diversidad que ha creado\nentre nosotros. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>Surge el pudor<\/strong>  que ayuda a valorar el significado unificante. El pudor es una protecci\u00f3n que se activa porque reconozco que en m\u00ed hay un valor que puede ser degradado o pisoteado. Digamos que dos personas se unen por lo m\u00e1s delicado que tienen, que es su intimidad. La intimidad es fr\u00e1gil, sensible y de un valor tremendo, porque es lo que se entrega por amor. El pudor es una defensa que protege esta intimidad nuestra cuando la siente en riesgo. Por eso, a medida que deje de experimentarse el riesgo y la uni\u00f3n de las personas vaya ganando en confianza, puedo ir prescindiendo del pudor para hacer posible la comuni\u00f3n entre ambos. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li> <strong>El hombre ha perdido el sentido de la imagen de Dios en s\u00ed.<\/strong> Nos olvidamos que esta es nuestra principal misi\u00f3n en la vida como esposos. Somos una comuni\u00f3n de personas a imagen de nuestro Creador. No hay nada m\u00e1s grande que poder serlo y transmitir este mensaje al mundo. Como dijo Cristo, que sean uno para que crean que T\u00fa me has enviado. Es nuestra mejor evangelizaci\u00f3n para nuestros hijos y nuestro entorno. Un matrimonio que vive una comuni\u00f3n a imagen de Dios puede hacer que muchos se conviertan. Y Cristo dice que es posible.  <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>La comuni\u00f3n sometida a una sexualidad de sensaciones.<\/strong> La sexualidad se vive a un nivel muy primario, muy superficial. Pero la sexualidad tiene una potencia tremenda. Es el medio para hacernos uno. Es la mayor expresi\u00f3n de nuestro amor, de nuestra alma. En ella se buscan sensaciones y placeres, cuando est\u00e1 llamada a encontrar la experiencia insustituible de la comuni\u00f3n de las personas, de hacernos realmente una sola carne unidos a Dios que est\u00e1 presente, que nos bendice, que participa de esa unidad. Las sensaciones se quedan a un nivel muy \u201ccutre\u201d ante la grandeza del don. <\/li><li><strong>La sexualidad se convierte en un obst\u00e1culo.<\/strong> Aquello que Dios hab\u00eda ideado para construir la uni\u00f3n m\u00e1s fuerte que puede existir entre dos seres de la tierra, vivida de manera desordenada, provoca atracciones con terceros que dificultan la relaci\u00f3n, provoca oposici\u00f3n entre los esposos por las <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>La sexualidad se convierte en un obst\u00e1culo.<\/strong>  Aquello que Dios hab\u00eda ideado para construir la uni\u00f3n m\u00e1s fuerte que puede existir entre dos seres de la tierra, vivida de manera desordenada, provoca atracciones con terceros que dificultan la relaci\u00f3n, provoca oposici\u00f3n entre los esposos por las diferencias, se convierte en un medio de chantaje\u2026 La sexualidad mal vivida produce un c\u00famulo de apegos, adicciones, heridas\u2026 Pero unida a la voluntad de Dios, es lo m\u00e1s hermoso que Dios ha creado y da los mayores frutos que existen <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>La verg\u00fcenza surge como consecuencia de que el hombre se separa del amor que viene del Padre.<\/strong>  Al sospechar del don que hemos recibido de Dios, se produce una ruptura en la comuni\u00f3n entre los esposos. Distancia sus intimidades, porque no se reconocen como un don el uno para el otro, sino una amenaza. Surge una especie de competitividad entre los esposos, un esp\u00edritu de dominio, en los que dejan de tratarse como un igual, sino que intentan defender su dignidad a costa del otro. Ninguno valora al otro y cada uno quiere hacerse valer a s\u00ed mismo. Ocultan su fragilidad, su realidad y distancian sus intimidades. Cuando todo se ordena seg\u00fan el plan de Dios, cuando nos reconocemos peque\u00f1os, el uno creado para el otro, necesitados\u2026 la visi\u00f3n mutua cambia y se vuelve a hacer posible la comuni\u00f3n. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>La duda\nfrente a la subjetividad del otro y la propia.<\/strong> Surge la necesidad de ocultarse del otro ante\nuna falta de seguridad y la duda sobre la subjetividad del otro y la propia,\nafectadas por la concupiscencia. Por el pecado, dudo de la imagen que el otro\ntiene de m\u00ed, lo que piensa de m\u00ed, y tambi\u00e9n\nes preocupante lo que pienso del otro y esta visi\u00f3n negativa puede reforzar mi\nsospecha sobre c\u00f3mo el otro interpreta lo que soy y\nlo que hago. El mal se magnifica. En consecuencia, no nos sentimos\nvalorados y no tenemos seguridad de que el otro me ame. De ah\u00ed la necesidad de purificar <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><strong>La comuni\u00f3n puesta en duda.<\/strong> \u00bfQui\u00e9n cree\nhoy en d\u00eda que la comuni\u00f3n entre esposos es posible? Parece una utop\u00eda, y esto\nhace que descartemos \u00e9sta que es nuestra misi\u00f3n y nos conformemos con algo\nmediocre. Pero Dios nos ha creado para la comuni\u00f3n y nos da los medios. Nos da\nSu gracia, que es nuestra fuerza. Nos da herramientas para conocer la verdad\ndel amor. Nos da el perd\u00f3n, para reconducir, para recuperar la construcci\u00f3n de\nla comuni\u00f3n cuando la perdemos\u2026 No podemos caer en la tentaci\u00f3n de creer que no\nes posible, porque es una promesa de Dios por\nnuestro sacramento. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>ORACI\u00d3N JUNTOS: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1or, nos creemos tu plan para\nnosotros. Creemos que puedes convertir nuestra relaci\u00f3n en una verdadera\ncomuni\u00f3n a Tu imagen. (Hacemos una oraci\u00f3n de petici\u00f3n para que seamos\nsencillos y aprendamos c\u00f3mo es su plan) <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 me ha suscitado esta\ncatequesis? Hablo con Dios ante mi esposo. <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Descubrir con sencillez Tu voluntad en estado\npuro. <ul><li>La confianza que he creado con mi esposo\/a. <\/li><\/ul><ul><li>C\u00f3mo vivo las diferencias entre nosotros y\nnuestra sexualidad. <\/li><\/ul><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Terminamos con una oraci\u00f3n de\nalabanza a Dios por las maravillas que pone en nuestras manos y la promesa de\nque nos har\u00e1 vivir una comuni\u00f3n). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>EL CASO: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marta y Alberto vienen a vernos\nporque creen que su relaci\u00f3n es imposible. Se sienten juzgados el uno por el\notro. No se sienten valorados, no se sienten queridos. Son muy distintos y\nestas diferencias provocan muchas discusiones. Hace tiempo que no tienen\nrelaciones sexuales, porque a Marta le parece que no est\u00e1 preparada para\nentregarse a Alberto con la cantidad de heridas que le ha provocado. A veces se\nha sentido utilizada por \u00e9l. Marta y Alberto no creen que sea posible recuperar\nsu relaci\u00f3n. Han ido a varios sic\u00f3logos y no han tenido ning\u00fan resultado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCrees que entre ellos hay\nproblemas sicol\u00f3gicos o pecados? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 no se sienten valorados\nel uno por el otro? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 sus diferencias\nprovocan discusiones? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 ha pasado con la sexualidad\nentre Marta y Aberto? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCre\u00e9is que su relaci\u00f3n es\nimposible? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">COMPROMISO: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Rezar juntos. <\/li><li>Recuperar esa sencillez de estar\nabiertos a conocer la verdad y la voluntad de Dios: Releeremos en casa esta\ncatequesis para tomar conciencia. Estar abiertos a la gracia para que purifique\nnuestro coraz\u00f3n: Ir a la Eucarist\u00eda con m\u00e1s frecuencia y confesarnos cada dos\nsemanas. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>ORACI\u00d3N FINAL: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bendito seas, Dios de nuestros\npadres, y bendito tu nombre por siempre. Que por siempre te alaben los cielos y\ntodas tus criaturas. T\u00fa creaste a Ad\u00e1n y le diste a Eva, su mujer, como ayuda y\napoyo. De ellos naci\u00f3 la estirpe humana. T\u00fa dijiste: \u201cNo es bueno que el nombre\nest\u00e9 solo; hag\u00e1mosle una ayuda semejante a \u00e9l\u201d. No busco la uni\u00f3n con mi\nesposo\/a por impuro deseo, sino con la mejor intenci\u00f3n. Ten misericordia de\nnosotros y haz que lleguemos juntos a la vejez. (\u00c9l) Am\u00e9n, (Ella) Am\u00e9n.  &nbsp;<br>\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Copia \u00edntegra de la catequesis\nde JPII: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">JUAN\nPABLO II <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">AUDIENCIA GENERAL <\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Mi\u00e9rcoles 4 de junio de 1980<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Relaci\u00f3n\nentre la concupiscencia y la comuni\u00f3n de las personas <\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> 1. Al hablar del nacimiento de la concupiscencia en el hombre, seg\u00fan el libro del G\u00e9nesis, hemos analizado el significado originario de la verg\u00fcenza, que aparece con el primer pecado. El an\u00e1lisis de la verg\u00fcenza, a la luz del relato b\u00edblico, nos permite comprender todav\u00eda m\u00e1s a fondo el significado que tiene para el conjunto de las relaciones interpersonales hombre-mujer. El cap\u00edtulo tercero del G\u00e9nesis demuestra sin duda alguna que esa verg\u00fcenza aparece en la relaci\u00f3n rec\u00edproca del hombre con la mujer y que esta relaci\u00f3n, a causa de la verg\u00fcenza misma, sufri\u00f3 una transformaci\u00f3n radical. Y puesto que ella naci\u00f3 en sus corazones juntamente con la concupiscencia del cuerpo, el an\u00e1lisis de la verg\u00fcenza originaria nos permite, al mismo tiempo, examinar en qu\u00e9 relaci\u00f3n permanece esta concupiscencia respecto a la comuni\u00f3n de las personas, que, desde el principio, se concedi\u00f3 y asign\u00f3 como incumbencia al hombre y a la mujer por el hecho de haber sido creados &#8220;a imagen de Dios&#8221;. Por lo tanto, la ulterior etapa del estudio sobre la concupiscencia, que &#8220;al principio&#8221; se hab\u00eda manifestado a trav\u00e9s de la verg\u00fcenza del hombre y de la mujer, seg\u00fan el G\u00e9nesis 3, es el an\u00e1lisis de la insaciabilidad de la uni\u00f3n, esto es, de la comuni\u00f3n de las personas, que deb\u00eda expresarse tambi\u00e9n por sus cuerpos, seg\u00fan la propia masculinidad y feminidad espec\u00edfica. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> 2. As\u00ed, pues, sobre todo esta verg\u00fcenza que, seg\u00fan la narraci\u00f3n b\u00edblica, induce al hombre y a la mujer a ocultar rec\u00edprocamente los propios cuerpos y en especial su diferenciaci\u00f3n sexual, confirma que se rompi\u00f3 esa capacidad originaria de comunicarse rec\u00edprocamente a s\u00ed mismos de que habla el G\u00e9nesis 2, 25. El cambio radical del significado de la desnudez originaria nos permite suponer transformaciones negativas de toda la relaci\u00f3n interpersonal hombre-mujer. Esa rec\u00edproca comuni\u00f3n en la humanidad misma mediante el cuerpo y mediante su masculinidad y feminidad, que ten\u00eda una resonancia tan fuerte en el pasaje precedente de la narraci\u00f3n yahvista (cf. G\u00e9n 2, 23-25), en este momento queda alterada. como si el cuerpo, en su masculinidad y feminidad, dejase de constituir el &#8220;insospechable&#8221; substrato de la comuni\u00f3n de las personas, como si su funci\u00f3n originaria fuese &#8220;puesta en duda&#8221; en la conciencia del hombre y de la mujer. Desaparecen la sencillez y la &#8220;pureza&#8221; de la experiencia originaria, que facilitaba una plenitud singular en la rec\u00edproca comuni\u00f3n de ellos mismos. Obviamente los progenitores no cesaron de comunicarse mutuamente a trav\u00e9s del cuerpo, de sus movimientos, gestos, expresiones; pero desapareci\u00f3 la sencilla y directa comuni\u00f3n entre ellos ligada con la experiencia originaria de la desnudez rec\u00edproca. Como de improviso, aparece en sus conciencias un umbral infranqueable, que limitaba la originaria &#8220;donaci\u00f3n de s\u00ed&#8221; al otro, confiando plenamente todo lo que constitu\u00eda la propia identidad y, al mismo tiempo, diversidad, femenina por 8 un lado, masculina por el otro. La diversidad, o sea, la diferencia del sexo masculino y femenino, fue bruscamente sentida y comprendida como elemento de rec\u00edproca contraposici\u00f3n de personas. Esto lo atestigua la concisa expresi\u00f3n del G\u00e9nesis 3, 7: &#8220;Vieron que estaban desnudos&#8221;, y su contexto inmediato. Todo esto forma parte tambi\u00e9n del an\u00e1lisis de la verg\u00fcenza primera. El libro del G\u00e9nesis no s\u00f3lo delinea su origen en el ser humano, sino que permite tambi\u00e9n descubrir sus grados en ambos, en el hombre y en la mujer <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> 3. El cerrarse de la capacidad de una plena comuni\u00f3n rec\u00edproca, que se manifestaba como pudor sexual, nos permite entender mejor el valor originario del significado unificante del cuerpo. En efecto, no se puede comprender de otro modo ese respectivo cerrarse, o sea, la verg\u00fcenza, sino en relaci\u00f3n con el significado que el cuerpo, en su feminidad y masculinidad, ten\u00eda anteriormente para el hombre en el estado de inocencia originaria. Ese significado unificante se entiende no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con la unidad, que el hombre y la mujer, como c\u00f3nyuges, deb\u00edan constituir, convirti\u00e9ndose en &#8220;una sola carne&#8221; (G\u00e9n 2, 24) a trav\u00e9s del acto conyugal, sino tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la misma &#8220;comuni\u00f3n de las personas&#8221;, que hab\u00eda sido la conyugal, sino tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la misma &#8220;comuni\u00f3n de las personas, que hab\u00eda sido la dimensi\u00f3n propia de la existencia del hombre y de la mujer en el misterio de la creaci\u00f3n. El cuerpo, en su masculinidad y feminidad, constitu\u00eda el &#8220;substrato&#8221; peculiar de esta comuni\u00f3n personal. El pudor sexual, del que trata el G\u00e9nesis 3, 7, atestigua la p\u00e9rdida de la certeza originaria de que el cuerpo humano, a trav\u00e9s de su masculinidad y feminidad, sea precisamente ese &#8220;substrato&#8221; de la comuni\u00f3n de las personas, que &#8220;sencillamente&#8221; la exprese, que sirva a su realizaci\u00f3n (y as\u00ed tambi\u00e9n a completar la &#8220;imagen de Dios&#8221; en el mundo visible). Este estado de conciencia de ambos tiene fuertes repercusiones en el contexto ulterior del G\u00e9nesis 3, del que nos ocuparemos dentro de poco. Si el hombre, despu\u00e9s del pecado original, hab\u00eda perdido, por decirlo as\u00ed, el sentido de la imagen de Dios en s\u00ed, esto se manifest\u00f3 con la verg\u00fcenza del cuerpo (cf. especialmente G\u00e9n 3, 10-11). Esa verg\u00fcenza, al invadir la relaci\u00f3n hombre mujer en su totalidad, se manifest\u00f3 con el desequilibrio del significado originario de la unidad corp\u00f3rea, esto es, del cuerpo como &#8220;substrato&#8221; peculiar de la comuni\u00f3n de las personas. Como si el perfil personal de la masculinidad y feminidad, que antepon\u00eda en evidencia el significado del cuerpo para una plena comuni\u00f3n de las personas, cediese el puesto s\u00f3lo a la sensaci\u00f3n de la &#8220;sexualidad&#8221; respecto al otro ser humano. Y como si la sexualidad se convirtiese en &#8220;obst\u00e1culo&#8221; para la relaci\u00f3n personal del hombre con la mujer. Ocult\u00e1ndola rec\u00edprocamente, seg\u00fan el G\u00e9nesis 3, 7, ambos la manifiestan como por instinto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> 4. Este es, a un tiempo, como el &#8220;segundo&#8221; descubrimiento del sexo, que en la narraci\u00f3n b\u00edblica difiere radicalmente del primero. Todo el contexto del relato comprueba que este nuevo descubrimiento distingue al hombre &#8220;hist\u00f3rico&#8221; de la concupiscencia (m\u00e1s a\u00fan, de la triple concupiscencia) del hombre de la inocencia originaria. \u00bfEn qu\u00e9 relaci\u00f3n se coloca la concupiscencia, y en particular la concupiscencia de la carne, respecto a la comuni\u00f3n de las personas a trav\u00e9s del cuerpo, de su masculinidad y feminidad, esto es, respecto a la comuni\u00f3n asignada, &#8220;desde el principio&#8221;, al hombre por el Creador? He aqu\u00ed la pregunta que es necesario plantearse, precisamente con relaci\u00f3n al &#8220;principio&#8221;, acerca de la experiencia de la verg\u00fcenza, a la que se refiere el relato b\u00edblico. La verg\u00fcenza, como ya hemos observado, se manifiesta en la narraci\u00f3n del G\u00e9nesis 3 como s\u00edntoma de que el hombre se separa del amor, del que era part\u00edcipe en el misterio de la creaci\u00f3n, seg\u00fan la expresi\u00f3n de San Juan: lo que &#8220;viene del Padre&#8221;. &#8220;Lo que hay en el mundo&#8221;, esto es, la concupiscencia, lleva consigo como una constitutiva dificultad de identificaci\u00f3n con el propio 9 cuerpo; y no s\u00f3lo en el \u00e1mbito de la propia subjetividad, sino m\u00e1s a\u00fan respecto a la subjetividad del otro ser humano: de la mujer para el hombre, del hombre para la mujer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> 5. De aqu\u00ed la necesidad de ocultarse ante el &#8220;otro&#8221; con el propio cuerpo, con lo que determina la propia feminidad-masculinidad. Esta necesidad demuestra la falta fundamental de seguridad, lo que de por s\u00ed indica el derrumbamiento de la relaci\u00f3n originaria &#8220;de comuni\u00f3n&#8221;. Precisamente el miramiento a la subjetividad del otro, y juntamente a la propia subjetividad, suscit\u00f3 en esta situaci\u00f3n nueva, esto es, en el contexto de la concupiscencia, la exigencia de esconderse, de que habla el G\u00e9nesis 3, 7. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> Y precisamente aqu\u00ed nos parece descubrir un significado m\u00e1s profundo del pudor &#8220;sexual&#8221; y tambi\u00e9n el significado pleno de ese fen\u00f3meno al que nos remite el texto b\u00edblico para poner de relieve el l\u00edmite entre el hombre de la inocencia originaria y el hombre &#8220;hist\u00f3rico&#8221; de la concupiscencia. El texto \u00edntegro del G\u00e9nesis 3 nos suministra elementos para definir la dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la verg\u00fcenza; pero esto exige un an\u00e1lisis aparte. Lo comenzaremos en la pr\u00f3xima reflexi\u00f3n.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descargar presentaci\u00f3n en PDF Relaci\u00f3n entre la concupiscencia y la comuni\u00f3n de las personas &nbsp; Invocamos al Esp\u00edritu Santo: Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del Padre. 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