{"id":4318,"date":"2024-01-12T14:29:19","date_gmt":"2024-01-12T14:29:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/?p=4318"},"modified":"2024-01-12T14:29:21","modified_gmt":"2024-01-12T14:29:21","slug":"el-fenomeno-de-la-verguenza-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/2024\/01\/12\/el-fenomeno-de-la-verguenza-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"El fen\u00f3meno de la verg\u00fcenza &#8211; PROYECTO DE AMOR CONYUGAL &#8211; SAN JUAN PABLO II"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"width:100%;text-align:center; margin:auto\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PA_M_SJPII_Catequesis_800618_El_feno\u0301meno_de_la_vergu\u0308enza_originaria.pdf\" width=\"90%\" height=\"600px\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\" style=\"text-align:center\"><a href=\"\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/PA_M_SJPII_Catequesis_800618_El_feno\u0301meno_de_la_vergu\u0308enza_originaria.pdf\" class=\"btn btn-info\" download=\"\">Descargar presentaci\u00f3n en PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El fen\u00f3meno de la verg\u00fcenza originaria del\nhombre como consecuencia del pecado original&nbsp; <\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>Invocamos al Esp\u00edritu Santo: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones.\nEns\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del\nPadre. No lo buscamos por ego\u00edsmo, sino para alabarle y glorificarle, en las\nalegr\u00edas y en las penas, todos los d\u00edas de nuestra vida y as\u00ed contribuir con \u00c9l\na la construcci\u00f3n de Su Reino de Amor en nuestro hogar. Por Jesucristo Nuestro\nSe\u00f1or. Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>INTERPRETACI\u00d3N DE LA CATEQUESIS:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claves: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hombre y la mujer que hab\u00edan\nsido creados para ser felices entreg\u00e1ndose el uno al otro, por la\nconcupiscencia, aunque siguen llamados a ello, est\u00e1n tambi\u00e9n amenazados por la\ninsaciabilidad de la comuni\u00f3n (en especial la mujer que es m\u00e1s sensible a\nello), por el esp\u00edritu de dominio que surge entre ambos. Surge un nuevo tipo de\nrelaci\u00f3n despu\u00e9s de la ruptura con Dios, por la que se encuentran contrapuestos\na causa de sus diferencias (masculinidad y feminidad\u2026). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detalles: <\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Seguimos analizando el fen\u00f3meno de la verg\u00fcenza que\naparece como consecuencia del pecado original. Vemos que sustituye al estado de\nconfianza absoluta que hab\u00eda en el estado de inocencia originaria. Y vemos que\ntiene una dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda de lo que aparenta. Observamos en el cap\u00edtulo\n3 del G\u00e9nesis, c\u00f3mo se rompe el di\u00e1logo conjunto de Dios con el hombre y la\nmujer, y se convierte en un mon\u00f3logo: Yahv\u00e9 se dirige a la mujer y le habla\nprimero de los dolores de parto que tendr\u00e1 a partir de ese momento: &#8220;Multiplicar\u00e9\nlos trabajos de tus pre\u00f1eces. Parir\u00e1s con dolor los hijos.&#8221; (G\u00e9n 3, 16). A\nesto sigue la expresi\u00f3n que caracteriza la futura relaci\u00f3n de ambos, del hombre\ny de la mujer: &#8220;Buscar\u00e1s con ardor a tu marido, que te dominar\u00e1&#8221; (G\u00e9n\n3, 16). <\/li><\/ol>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Estas palabras parecen referirse a los hechos que\nsurgieron en el momento en que surge la verg\u00fcenza y que se manifestar\u00e1n\nsucesivamente en toda la experiencia interior del hombre a partir de ese\nmomento. La conciencia y el coraz\u00f3n de todos los seres humanos, confirmar\u00e1n\nestas palabras. La frase &#8220;buscar\u00e1s con ardor a tu marido, que te\ndominar\u00e1&#8221; parece referirse a una cierta minoraci\u00f3n de la mujer con\nrespecto al hombre, pero no debe interpretarse como una desigualdad social. Se\nrefiere m\u00e1s bien a otro tipo de desigualdad, por la que la mujer, no siente la\nuni\u00f3n plena con el hombre a la que est\u00e1n llamados ambos. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Las palabras &#8220;buscar\u00e1s con ardor a tu marido, que\nte dominar\u00e1&#8221;, no se refiere solamente al momento de la uni\u00f3n conyugal por\nla que ambos se hace una sola carne, sino que se refiere al amplio contexto de\nlas relaciones incluso indirectas, de la uni\u00f3n conyugal en su conjunto. Por\nprimera vez, se define aqu\u00ed el hombre como \u201cmarido\u201d. Estas palabras dan a entender\nuna p\u00e9rdida fundamental de la comunidad-comuni\u00f3n de personas, que deber\u00eda haber\nhecho felices rec\u00edprocamente al hombre y a la mujer mediante la b\u00fasqueda de una\nsencilla y pura uni\u00f3n en la humanidad, mediante una ofrenda rec\u00edproca de s\u00ed\nmismos, esto es, la experiencia del don de la persona expresado con el alma y\ncon el cuerpo, con la masculinidad y la feminidad (&#8220;carne de mi\ncarne&#8221;: G\u00e9n 2, 23), y finalmente mediante la subordinaci\u00f3n de esta uni\u00f3n a\nla bendici\u00f3n de la fecundidad con la &#8220;procreaci\u00f3n&#8221;. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>G\u00e9nesis 3, 16 testifica c\u00f3mo esa originaria\nbeatificante uni\u00f3n conyugal de las personas ser\u00e1 deformada en el coraz\u00f3n del\nhombre por la concupiscencia. Estas palabras se dirigen directamente a la\nmujer, pero se refieren tambi\u00e9n al hombre o, m\u00e1s bien, a los dos juntos. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Despu\u00e9s de la ruptura de la Alianza originaria con\nDios, el hombre y la mujer se encuentran divididos entre s\u00ed, e incluso\ncontrapuestos a causa de su masculinidad y feminidad. El hombre como var\u00f3n o\nmujer, cuando antes era m\u00e1s bien, el hombre como var\u00f3n y mujer. Pero esta\ncontraposici\u00f3n no destruye ni excluye la uni\u00f3n conyugal querida por Dios, ni\nsus efectos procreadores. Sin embargo, esta uni\u00f3n se realizar\u00e1 afectada por el \u201chombre\nde la concupiscencia\u201d.&nbsp; <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mujer\n\u201cbuscar\u00e1 con ardor a su marido\u201d y el hombre que responde por instinto \u201cte\ndominar\u00e1\u201d, ambos forman la misma comunidad de personas y el mismo matrimonio\nque al principio, pero sin embargo son ya algo diverso. No est\u00e1n llamados ya\nsolamente a la uni\u00f3n y a la unidad, sino amenazados por la insaciabilidad de\nesa uni\u00f3n y unidad que no cesa de atraer al hombre y la mujer llamados desde la\neternidad a existir \u201cen comuni\u00f3n\u201d. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>El hombre del pecado original, participa de la triple\nconcupiscencia de la que habla la primera Carta de San Juan, no s\u00f3lo la\nconcupiscencia de la carne, sino tambi\u00e9n &#8220;la concupiscencia de los ojos y\norgullo de la vida&#8221;. La expresi\u00f3n \u201c\u00e9l te dominar\u00e1\u201d \u00bfno indica acaso esta\n\u00faltima forma de concupiscencia? El dominio &#8220;sobre&#8221; el otro \u00bfacaso no\ncambia esencialmente la estructura de comuni\u00f3n en la relaci\u00f3n interpersonal?\n\u00bfAcaso no cambia en la dimensi\u00f3n de esta estructura algo que hace del ser humano\nun objeto, en cierto modo concupiscible a los ojos? <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas palabras nos permiten\npenetrar y desvelar los misterios m\u00e1s profundos del coraz\u00f3n del hombre y de la\nmujer. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>EL MENSAJE DE ESTA CATEQUESIS PARA EL HOMBRE DE HOY:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consecuencias de la entrada del\npecado en la relaci\u00f3n conyugal: <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>La p\u00e9rdida de la confianza: Tiene un impacto enorme entre el hombre y la mujer. Y esta confianza es sustituida por un miedo que se manifiesta a trav\u00e9s de la verg\u00fcenza, que nos lleva a proteger nuestra intimidad del otro. Por tanto, la unidad a la que estamos llamados y que es la que nos puede dar la felicidad, se hace imposible. \u00bfC\u00f3mo recuperar la confianza? Hemos perdido la fe y por tanto, la confianza en el plan de Dios para nosotros. La manera de recuperar la confianza en nuestro esposo, es recuperar la fe en Dios y en Su plan, y comprender que todo lo que ocurre tiene un sentido. As\u00ed confiaremos en nuestro esposo tal como es. \u00bfEl riesgo que asumimos? La traici\u00f3n, pero la traici\u00f3n puede ser parte del plan de Dios, como lo fue para Cristo, es una ocasi\u00f3n para entregar la vida por la salvaci\u00f3n del esposo. Despu\u00e9s de la cruz con Cristo, viene la resurrecci\u00f3n con \u00c9l. Vienen los frutos maravillosos de la entrega voluntaria por el otro. Es imprescindible recuperar la confianza entre los esposos para poder construir una comuni\u00f3n. <\/li><li>Desaparece el di\u00e1logo conjunto con Dios: Hombre y mujer manten\u00edan un di\u00e1logo conjunto con Dios, pero despu\u00e9s del pecado, Dios se dirige por separado al hombre y a la mujer. Seguramente como consecuencia de la p\u00e9rdida de confianza que se convierte en un miedo rec\u00edproco y una necesidad de protecci\u00f3n de la intimidad.  <br>Tambi\u00e9n en el di\u00e1logo conjunto con Dios en la oraci\u00f3n conyugal, los esposos van recuperando su confianza mutua. Es important\u00edsimo este camino de la oraci\u00f3n conyugal y los efectos son impresionantemente beneficiosos para el matrimonio.  <\/li><\/ul>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Esp\u00edritu de dominio mutuo: Ya le predice Dios a la mujer cu\u00e1l va a ser el nuevo modelo de relaci\u00f3n que va a existir entre ella y su marido. Se lo dice a ella porque ser\u00e1 especialmente ella quien no perciba esa uni\u00f3n con su marido, pero en realidad, es un esp\u00edritu de dominio que va a afectar a la relaci\u00f3n entre ambos. Hay un cambio de un esp\u00edritu de donaci\u00f3n mutua, que es lo que nos iba a hacer felices, hacia un esp\u00edritu de intento de dominio mutuo que genera desuni\u00f3n, dolor y desgracias. <\/li><li>\u00bfEsposo a marido?: Es curioso que aparezca por primera vez el t\u00e9rmino \u201cmarido\u201d despu\u00e9s de que se produzca esta p\u00e9rdida de confianza entre ambos. Da a entender una ruptura con el plan de Dios para el hombre y la mujer, de la primitiva comunidadcomuni\u00f3n a diferencia del t\u00e9rmino \u201cesposo\u201d que hace una referencia m\u00e1s clara a esa entrega esponsal. Nosotros preferimos utilizar el t\u00e9rmino \u201cesposo\u201d por ese motivo, para diferenciar la categor\u00eda de la uni\u00f3n realizada por Dios por el sacramento del matrimonio de otro tipo de uniones que no tienen este car\u00e1cter sacramental. <\/li><li>Divididos y Contrapuestos: El hombre y la mujer que se ve\u00edan a s\u00ed mismos complementarios para poder representar la imagen de Dios, se ven divididos e incluso contrapuestos por sus diferencias. Por la dureza de coraz\u00f3n, cada uno intenta imponer sus criterios y su visi\u00f3n, y entran en una oposici\u00f3n motivada por esas diferencias. <\/li><li>Amenazados por la insaciabilidad de la comuni\u00f3n: A pesar de todo, la llamada a construir esa comuni\u00f3n entre ambos, sigue vigente. Los esposos sienten esa atracci\u00f3n mutua y esa necesidad en sus corazones de construir una uni\u00f3n \u00edntima y sincera que les haga uno. Es especialmente la mujer la que es m\u00e1s sensible a esta b\u00fasqueda de una relaci\u00f3n de uni\u00f3n m\u00e1s profunda con su esposo, y de ah\u00ed que sea ella especialmente la que perciba esta necesidad. Entonces, si la comuni\u00f3n es buena y que \u00e9sta sea insaciable, \u00bfpor qu\u00e9 se sienten amenazados por esta llamada? Porque responden mal a ella. En unos casos por causa de la deformaci\u00f3n de la atracci\u00f3n er\u00f3tica (m\u00e1s habitual en el hombre) y en otros, porque al sentir esa necesidad de uni\u00f3n se intenta imponer (m\u00e1s habitual en la mujer). Se exige al esposo que hable, que la comprenda, que sienta lo que ella siente, etc. Provocando as\u00ed un esp\u00edritu de dominio mayor y una divisi\u00f3n mayor. <\/li><li>Afectados por la triple concupiscencia: Vemos c\u00f3mo especialmente el matrimonio, se fe afectado por la triple concupiscencia, no solamente la de la carne, sino tambi\u00e9n porque la mirada se ve afectada entre ambos y la soberbia entre a formar parte del intento de dominio mutuo entre ambos. Qu\u00e9 importante es entrar en un camino de purificaci\u00f3n y de gracia,\u00a0 <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>ORACI\u00d3N JUNTOS: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1or, nos cuesta mucho\nofrecernos al esposo, sin embargo, es nuestro \u00fanico camino hacia la felicidad\n(la santidad, que es lo mismo). Por no sufrir antes no nos entregamos, y\nsufrimos mucho m\u00e1s despu\u00e9s por las consecuencias del desamor. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Contemplo nuestras diferencias,\nlas que nos provocan discusiones o distancia, menciono una por una y te pido\nante mi esposo\/a que me ayudes a descubrir el don que hay en cada una de ellas\ny que no estoy siendo capaz de ver. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Para leer juntos: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1or, queremos querernos como T\u00fa\ny no somos capaces, pero confiamos en ti. Tenemos en nuestro coraz\u00f3n esa\ninsaciabilidad de comuni\u00f3n, y sabemos que no seremos felices si no nos\nentregamos el uno al otro para hacerla posible. Muchas veces no tenemos fuerzas,\npero confiamos en las tuyas, Se\u00f1or. Haznos uno, Se\u00f1or. Haznos uno. Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>EL CASO: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Laura se sent\u00eda frustrada con su\nvida, y esta insatisfacci\u00f3n la llevaba a una falta de alegr\u00eda que arrastraba\ndesde hac\u00eda a\u00f1os, y un car\u00e1cter agrio en general con su esposo e incluso con\nsus hijos.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El motivo de su frustraci\u00f3n es\nque no estaba experimentando una uni\u00f3n con su esposo Jaime y, por m\u00e1s que\nhablaba con \u00e9l y le propon\u00eda cambios, \u00e9stos no se produc\u00edan. Lo que m\u00e1s le\ndol\u00eda es que a \u00e9l no parec\u00eda importarle. Se sent\u00eda como una extra\u00f1a a su lado,\nno sab\u00eda casi nada de \u00e9l, porque no le contaba nada de \u00e9l ni de su vida.\nTambi\u00e9n pensaba que \u00e9l no la conoc\u00eda a ella, que no la comprend\u00eda, que no la\nescuchaba. Aquella sensaci\u00f3n de tristeza y angustia, le llevaban a un estado de\nansiedad casi permanente. Era como una presi\u00f3n en el pecho que a veces parec\u00eda\nque no le dejaba ni respirar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Laura estaba dispuesta a acabar\ncon eso, pero no sab\u00eda c\u00f3mo. Las visitas al sic\u00f3logo parec\u00eda que la calmaban,\npero no resolv\u00edan el problema. Tomaba medicaci\u00f3n para la ansiedad, para superar\nsu estado an\u00e9mico y psicosom\u00e1tico.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jaime por su parte, estaba\ncansado de lo que \u00e9l llamaba las tonter\u00edas de Laura. Siempre con reproches,\nsiempre queriendo hablar con \u00e9l para decirle lo que deb\u00eda hacer\u2026 Y \u00e9l se negaba\nen absoluto a someterse. Ya estaba bien con tener que aguantar sus malas caras,\nsu mal car\u00e1cter y sus gestos de desprecio. Estaba cansado de oir siempre los\nmismos ejemplos de otros hombres, que si fulanito hace esto, que si menganito\nhace lo otro\u2026 Hab\u00eda decidido que ya no le consent\u00eda ni una m\u00e1s. Estaba siempre\na la que salta, y se refugiaba en sus cosas.&nbsp;\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Laura y Jaime hablan en el coche\nde lo que van a hacer estas vacaciones. Ella quer\u00eda ir unos d\u00edas a ver a sus\npadres y \u00e9l se negaba en rotundo. \u00a1Eran sus vacaciones! Y no estaba dispuesto a\ncompartirlas con sus suegros. \u00c9l prefer\u00eda ir a la sierra, donde iba de ni\u00f1o,\nhuyendo del calor y buscando un remanso de paz. Deseaba el contacto con la\nnaturaleza. Pero Laura le dec\u00eda que eso era m\u00e1s trabajo para ella, que no le\ngustaba el campo y que se negaba en rotundo. Que al menos con sus padres\ntendr\u00eda algo m\u00e1s de descanso con los ni\u00f1os. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se respira una tensi\u00f3n tremenda y\nninguno est\u00e1 dispuesto a dar su brazo a torcer. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1l es el origen de la tensi\u00f3n\nentre ambos? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 le recomendar\u00edas a Laura\nseg\u00fan la catequesis de hoy? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY a Jaime? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 consecuencias traer\u00eda que\nsiguiesen estas recomendaciones? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>COMPROMISO: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Rezar\njuntos. <\/li><li>Trabajar\nal menos una vez por semana, la confianza mutua en el matrimonio, mediante un\ndi\u00e1logo de calidad, profundo y sincero. Hablo de m\u00ed, y te entrego lo que hay en\nm\u00ed, sin reproches, sin esconderte nada. T\u00fa escuchas sin corregir nada, s\u00f3lo\npara aprender. Y viceversa. <\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>ORACI\u00d3N FINAL: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bendito\nseas, Dios de nuestros padres, y bendito tu nombre por siempre. Que por siempre\nte alaben los cielos y todas tus criaturas. T\u00fa creaste a Ad\u00e1n y le diste a Eva,\nsu mujer, como ayuda y apoyo. De ellos naci\u00f3 la estirpe humana. T\u00fa dijiste: \u201cNo\nes bueno que el nombre est\u00e9 solo; hag\u00e1mosle una ayuda semejante a \u00e9l\u201d. No busco\nla uni\u00f3n con mi esposo\/a por impuro deseo, sino con la mejor intenci\u00f3n. Ten\nmisericordia de nosotros y haz que lleguemos juntos a la vejez. (\u00c9l) Am\u00e9n,\n(Ella) Am\u00e9n.  &nbsp;<br>\n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Copia \u00edntegra de la catequesis de\nJPII: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">JUAN\nPABLO II <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">AUDIENCIA GENERAL <\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Mi\u00e9rcoles 18 de junio de 1980<\/em> <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El fen\u00f3meno de la verg\u00fcenza originaria del\nhombre como consecuencia del pecado original&nbsp; <\/h4>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1.En el <em>G\u00e9nesis<\/em> 3 se describe con precisi\u00f3n sorprendente el fen\u00f3meno de la verg\u00fcenza, que apareci\u00f3 en el primer hombre juntamente con el pecado original. Una reflexi\u00f3n atenta sobre este texto nos permite deducir que la verg\u00fcenza, &lt;&lt;que en la rec\u00edproca relaci\u00f3n entre el hombre y la mujer sustituye a la confianza absoluta vinculada con el anterior estado de inocencia originaria, tiene una dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda>> (traducci\u00f3n del libro Hombre y mujer los cre\u00f3) &lt;&lt;subintrada en la seguridad absoluta ligada con el anterior estado de inocencia originaria en la relaci\u00f3n rec\u00edproca entre el hombre y la mujer, tiene una dimensi\u00f3n profunda>> (Traducci\u00f3n del Vaticano). A este respecto es preciso <em>volver a leer hasta el final<\/em> el cap\u00edtulo tercero del <em>G\u00e9nesis<\/em>, y no limitarse al vers\u00edculo 7 ni a los vers\u00edculos 1011, que contienen el testimonio acerca de la primera experiencia de la verg\u00fcenza. He aqu\u00ed que, despu\u00e9s de esta narraci\u00f3n, se rompe el di\u00e1logo de Dios Yahv\u00e9 con el hombre y la mujer, y comienza un mon\u00f3logo. Yahv\u00e9 se dirige a la mujer y habla en primer lugar de los dolores del parto que, de ahora en adelante, la acompa\u00f1ar\u00e1n: &#8220;Multiplicar\u00e9 los trabajos de tus pre\u00f1eces. Parir\u00e1s con dolor los hijos.&#8221; (<em>G\u00e9n<\/em> 3, 16).   A esto sigue la expresi\u00f3n que caracteriza la futura relaci\u00f3n de ambos, del hombre y de la mujer: &#8220;Buscar\u00e1s con ardor a tu marido, que te dominar\u00e1&#8221; (G\u00e9n 3, 16). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> 2. Estas palabras, igual que las del G\u00e9nesis 2, 24, tienen un car\u00e1cter de perspectiva. La formulaci\u00f3n incisiva de 3, 16 parece referirse al conjunto de los hechos, que en cierto modo surgieron ya en la experiencia originaria de la verg\u00fcenza, y que se manifestar\u00e1n sucesivamente en toda la experiencia interior del hombre &#8220;hist\u00f3rico&#8221;. La historia de las conciencias y de los corazones humanos comportar\u00e1 la confirmaci\u00f3n de las palabras contenidas en el G\u00e9nesis 3, 16. Las palabras pronunciadas al principio parecen referirse a una &#8220;minoraci\u00f3n&#8221; particular de la mujer en relaci\u00f3n con el hombre. Pero no hay motivo para entenderla como una minoraci\u00f3n o una desigualdad social. En cambio, inmediatamente la expresi\u00f3n: &#8220;buscar\u00e1s con ardor a tu marido, que te dominar\u00e1&#8221;, indica otra forma de desigualdad de la que la mujer se resentir\u00e1 como falta de unidad plena precisamente en el amplio contexto de la uni\u00f3n con el hombre, a la que est\u00e1n llamados los dos seg\u00fan el G\u00e9nesis 2, 24. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> 3. Las palabras de DiosYahv\u00e9: &#8220;Buscar\u00e1s con ardor a tu marido, que te dominar\u00e1&#8221; (G\u00e9n 3, 16) no se refieren exclusivamente al momento de la uni\u00f3n del hombre y de la mujer, cuando ambos se unen de tal manera que se convierten en una sola carne (cf. G\u00e9n 2, 24), sino que se refiere al amplio contexto 9 de las relaciones, a\u00fan indirectas, de la uni\u00f3n conyugal en su conjunto. Por primera vez se define aqu\u00ed al hombre como &#8220;marido&#8221;. En todo el contexto de la narraci\u00f3n yahvista estas palabras dan a entender sobre todo una infracci\u00f3n, una p\u00e9rdida fundamental de la primitiva comunidadcomuni\u00f3n de personas. Esta deber\u00eda haber hecho rec\u00edprocamente felices al hombre y a la mujer mediante la b\u00fasqueda de una sencilla y pura uni\u00f3n en la humanidad, mediante una ofrenda rec\u00edproca de s\u00ed mismos, esto es, la experiencia del don de la persona expresado con el alma y con el cuerpo, con la masculinidad y la feminidad (&#8220;carne de mi carne&#8221;: G\u00e9n 2, 23), y finalmente mediante la subordinaci\u00f3n de esta uni\u00f3n a la bendici\u00f3n de la fecundidad con la &#8220;procreaci\u00f3n&#8221;. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> 4. Parece, pues, que en las palabras que DiosYahv\u00e9 dirige a la mujer, se encuentra una resonancia m\u00e1s profunda de la verg\u00fcenza, que ambos comenzaron a experimentar despu\u00e9s de la ruptura de la Alianza originaria con Dios. Encontramos all\u00ed, adem\u00e1s, una motivaci\u00f3n m\u00e1s plena de esta verg\u00fcenza. De modo muy discreto, y sin embargo bastante descifrable y expresivo, el G\u00e9nesis 3, 16 testifica c\u00f3mo esa originaria beatificante uni\u00f3n conyugal de las personas ser\u00e1 deformada en el coraz\u00f3n del hombre por la concupiscencia. Estas palabras se dirigen directamente a la mujer, pero se refieren al hombre o, m\u00e1s bien, a los dos juntos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"> 5. Ya el an\u00e1lisis del G\u00e9nesis 3, 7, hecho anteriormente, demostr\u00f3 que en la nueva situaci\u00f3n, despu\u00e9s de la ruptura de la Alianza originaria con Dios, el hombre y la mujer se hallaron entre s\u00ed, m\u00e1s que unidos, mayormente divididos e incluso contrapuestos a causa de su masculinidad y feminidad. El relato b\u00edblico, al poner de relieve el impulso instintivo que hab\u00eda incitado a ambos a cubrir sus cuerpos, describe al mismo tiempo la situaci\u00f3n en la que el hombre, como var\u00f3n o mujer \u2014antes era m\u00e1s bien var\u00f3n y mujer\u2014 se siente como m\u00e1s extra\u00f1ado del cuerpo, como la fuente de la originaria uni\u00f3n en la humanidad (&#8220;carne de mi carne&#8221;), y m\u00e1s contrapuesto al otro precisamente bas\u00e1ndose en el cuerpo y en el sexo. Esta contraposici\u00f3n no destruye ni excluye la uni\u00f3n conyugal, querida por el Creador (cf. G\u00e9n 2, 24), ni sus efectos procreadores; pero confiere a la realizaci\u00f3n de esta uni\u00f3n otra direcci\u00f3n, que ser\u00e1 propia del hombre de la concupiscencia. De esto habla precisamente el G\u00e9nesis 3, 16. <br><br> La mujer, que &#8220;buscar\u00e1 con ardor a su marido&#8221; (cf. G\u00e9n 3, 16), y el hombre que responde a ese instinto, como leemos: &#8220;te dominar\u00e1&#8221;, forman indudablemente la pareja humana, el mismo matrimonio del G\u00e9nesis 2, 24, m\u00e1s a\u00fan, la misma comunidad de personas; sin embargo, son ya algo diverso. No est\u00e1n llamados ya solamente a la uni\u00f3n y unidad, sino tambi\u00e9n amenazados por la insaciabilidad de esa uni\u00f3n y unidad, que no cesa de atraer al hombre y a la mujer precisamente porque son personas, llamadas desde la eternidad a existir &#8220;en comuni\u00f3n&#8221;. A la luz del relato b\u00edblico, el pudor sexual tiene su significado profundo, que est\u00e1 unido precisamente con la insaciabilidad de la aspiraci\u00f3n a realizar la rec\u00edproca comuni\u00f3n de las personas en la &#8220;uni\u00f3n conyugal del cuerpo&#8221; (cf. G\u00e9n 2, 24). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\n\n6. Todo esto parece confirmar, bajo varios aspectos, que en la base de la verg\u00fcenza, de la que el\nhombre &#8220;hist\u00f3rico&#8221; se ha hecho part\u00edcipe, est\u00e1 la triple concupiscencia de que trata la primera Carta\nde Juan 2, 16: no s\u00f3lo la concupiscencia de la carne, sino tambi\u00e9n &#8220;la concupiscencia de los ojos y\norgullo de la vida&#8221;. La expresi\u00f3n relativa al &#8220;dominio&#8221; (&#8221; \u00e9l te dominar\u00e1&#8221;) que leemos en el G\u00e9nesis\n3, 16, \u00bfno indica acaso esta \u00faltima forma de concupiscencia? El dominio &#8220;sobre&#8221; el otro \u2014del\nhombre sobre la mujer\u2014, \u00bfacaso no cambia esencialmente la estructura de comuni\u00f3n en la relaci\u00f3n\n10\ninterpersonal? \u00bfAcaso no cambia en la dimensi\u00f3n de esta estructura algo que hace del ser humano un\nobjeto, en cierto modo concupiscible a los ojos?\nHe aqu\u00ed los interrogantes que nacen de la reflexi\u00f3n sobre las palabras de DiosYahv\u00e9 seg\u00fan el G\u00e9nesis\n3, 16. Esas palabras, pronunciadas casi en el umbral de la historia humana despu\u00e9s del pecado\noriginal, nos desvelan no s\u00f3lo la situaci\u00f3n exterior del hombre y de la mujer, sino que nos permiten\ntambi\u00e9n penetrar en lo interior de los misterios profundos de su coraz\u00f3n\n\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descargar presentaci\u00f3n en PDF El fen\u00f3meno de la verg\u00fcenza originaria del hombre como consecuencia del pecado original&nbsp; Invocamos al Esp\u00edritu Santo: Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del Padre. 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