{"id":4334,"date":"2024-01-12T11:22:45","date_gmt":"2024-01-12T11:22:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/?p=4334"},"modified":"2024-01-12T23:55:14","modified_gmt":"2024-01-12T23:55:14","slug":"cristo-identifica-el-adulterio-con-el-pecado-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/2024\/01\/12\/cristo-identifica-el-adulterio-con-el-pecado-proyecto-de-amor-conyugal-san-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"Cristo identifica el adulterio con el pecado \u2013 PROYECTO DE AMOR CONYUGAL \u2013 SAN JUAN PABLO II"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"width:100%;text-align:center; margin:auto\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"g\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/33-20231218095052-PA_M_SJPII_Catequesis_800813_35_Cristo_identifica_el_adulterio_con.pdf\" width=\"90%\" height=\"600px\" frameborder=\"0\"><\/iframe>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\" style=\"text-align:center\"><a href=\"g\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/33-20231218095052-PA_M_SJPII_Catequesis_800813_35_Cristo_identifica_el_adulterio_con.pdf\" class=\"btn btn-info\" download=\"\">Descargar presentaci\u00f3n en PDF<\/a><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cristo identifica el adulterio con el pecado <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong> Invocamos al Esp\u00edritu Santo: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del Padre. No lo buscamos por ego\u00edsmo, sino para alabarle y glorificarle, en las alegr\u00edas y en las penas, todos los d\u00edas de nuestra vida y as\u00ed contribuir con \u00c9l a la construcci\u00f3n de Su Reino de Amor en nuestro hogar. Por Jesucristo Nuestro Se\u00f1or. Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>INTERPRETACI\u00d3N DE LA CATEQUESIS: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong> La clave de esta catequesis: <\/strong><br><strong><br><\/strong> Por la triple concupiscencia, por el pecado, las costumbres y casu\u00edsticas humanas del momento pueden llevar a establecer leyes nuevas (leyes a \u201cmi medida\u201d) que se sobreponen y se desv\u00edan de la ley de Dios.  <br> Cristo apela a nuestra conciencia, a lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n, para redescubrir la verdad establecida por Dios e interpretar correctamente su ley, los mandamientos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Detalles: <br>\nPara analizar las palabras de Cristo en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a sobre el adulterio y el deseo, lo que \u00c9l llama \u201cadulterio cometido en el coraz\u00f3n\u201d empezaremos por las primeras palabras \u201cHab\u00e9is o\u00eddo que fue dicho: no adulterar\u00e1s\u201d.  <br>\nEl pueblo al que se dirige el Se\u00f1or, el pueblo elegido, hab\u00eda sido acusado muchas veces por los \u201cProfetas\u201d por las m\u00faltiples transgresiones que hab\u00edan hecho de la Ley de Dios. Cristo tambi\u00e9n habla de esas transgresiones. Sobre todo habla de una interpretaci\u00f3n humana de las leyes de Dios en que se borra y desaparece el justo significado del bien y del mal querido por el divino Legislador. Para que sobreabunde la justicia de Dios, es imprescindible que exista su ley. Cristo quiere que esta justicia supere a la de los escribas y fariseos. Cristo no acepta la interpretaci\u00f3n que le han dado a la ley porque ha estado condicionada por las debilidades y limitaciones de la voluntad humana, derivadas de la triple concupiscencia. Era una interpretaci\u00f3n casu\u00edstica opuesta al plan original de Dios. <br>\nCristo pretende la transformaci\u00f3n del ethos, del comportamiento del hombre, para recuperar la verdadera interpretaci\u00f3n de la ley. Porque es condici\u00f3n para el cumplimiento de la ley que \u00e9sta sea comprendida adecuadamente. Y esto se aplica, entre otras cosas, al mandamiento de \u201cno cometer adulterio\u201d. <br>\nEn el Antiguo testamento se observa c\u00f3mo hay una interpretaci\u00f3n de esta ley adapt\u00e1ndola a la casu\u00edstica del momento. El abandono de la monogamia, especialmente en tiempos de los Patriarcas, hab\u00eda sido motivado por el deseo de una numerosa prole. Las esposas que amaban a sus maridos, les animaban a tener descendencia con esclavas o sirvientas, cuando ellas no pod\u00edan d\u00e1rsela. Esos fueron los casos de Sara respecto a Abraham y Raquel respecto a Jacob. <br>\nEl mandamiento que recibi\u00f3 Mois\u00e9s de \u201cno cometer adulterio\u201d no cambi\u00f3 esa tradici\u00f3n. Los representantes m\u00e1s emblem\u00e1ticos de Israel, David y Salom\u00f3n, vivieron una poligamia y, sin duda, por motivos de concupiscencia. Entend\u00edan por adulterio la posesi\u00f3n de la mujer de otro y no la posesi\u00f3n de otras mujeres como esposas junto a la primera. La exigencia de la monogamia no estaba unida al mandamiento de \u201cno cometer adulterio\u201d. <br>\nEn ese marco hist\u00f3rico, considerando la letra de la ley (no el esp\u00edritu), defend\u00edan el mandamiento de \u201cno cometer adulterio\u201d, luchando contra el adulterio de manera decidida y sin miramientos, utilizando medios radicales, incluida la pena de muerte. Pero entendiendo el adulterio de manera limitada pues lo hacen legalizando la poligamia, al menos de modo indirecto, viendo el adulterio exclusivamente como infracci\u00f3n del derecho de propiedad del hombre sobre cualquier mujer que sea su esposa legal (normalmente ten\u00edan varias). No se entiende el adulterio desde el punto de vista de la monogamia establecida por el Creador, a la que Cristo se refiri\u00f3 se\u00f1alando \u201cal principio\u201d como argumento. <br>\nPor otra parte, es significativo que Cristo se pone de parte de la mujer sorprendida en adulterio y la defiende de la lapidaci\u00f3n. \u00c9l dice a los acusadores: \u201cQuien de vosotros est\u00e9 sin pecado que tire la primera piedra contra ella\u201d. Y a la mujer le dice \u201cVete y, de ahora en adelante, no peques m\u00e1s\u201d. Cristo identifica claramente el adulterio con el pecado. En cambio, cuando se dirige a los que quer\u00edan lapidar a la mujer ad\u00faltera no apela a las prescripciones de la ley israelita, sino exclusivamente a la conciencia. Y es que el discernimiento del bien y del mal inscrito en las conciencias humanas puede demostrarse m\u00e1s profundo y m\u00e1s correcto que el contenido de una norma. <br>\nCristo desea enderezar estas desviaciones de la ley que hab\u00eda hecho el Pueblo Elegido. De ah\u00ed las palabras pronunciadas por \u00c9l en el serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>MENSAJE PARA EL HOMBRE DE HOY: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Antes del fuego, siempre ha habido una chispa. Es muy importante tener en cuenta que todo mal viene primeramente del coraz\u00f3n. <br> De manera muy sutil, seg\u00fan las costumbres de la \u00e9poca, se puede sustituir la ley de Dios por otra superpuesta, que sustituye el concepto del bien y del mal. El hombre de hoy debe tomar conciencia de c\u00f3mo en nuestra sociedad actual, el contexto cultural, las costumbres y la ideolog\u00eda dominante, nos condicionan a la hora de interpretar los mandamientos de Dios. <br> Esta catequesis est\u00e1 especialmente vigente en nuestros d\u00edas, y nos debe hacer reflexionar c\u00f3mo las modas y las ideolog\u00edas de hoy en d\u00eda nos llevan a \u201ctergiversar\u201d y torcer el mandamiento del Se\u00f1or sobre los actos de adulterio o el adulterio cometido en el coraz\u00f3n. <br> Cu\u00e1ntos de los que nos rodean, piensan que \u201ceso no se puede interpretar al pie de la letra, no se salvar\u00eda nadie\u201d, \u201ctiene derecho a rehacer su vida\u201d, \u201csi se quieren\u2026\u201d. Incluso bas\u00e1ndose para ello en algo bueno como es el amor. Cu\u00e1ntos podemos estar d\u00e1ndole una interpretaci\u00f3n reduccionista al concepto de adulterio, limit\u00e1ndonos a considerarlo como el hecho de tener relaciones con quien no es nuestro c\u00f3nyuge, sin atender al \u201cadulterio en el coraz\u00f3n\u201d que menciona Cristo, al hecho de mirar con deseo a quien no es mi c\u00f3nyuge, a tener pensamientos en esa direcci\u00f3n, a querer gustar a otros\/as\u2026 \u00bfQu\u00e9 es lo que falla? Que tratamos de interpretar los mandatos de Dios, desde la visi\u00f3n de nuestra naturaleza concupiscente, condicionados por nuestro pecado, olvidando que \u00e9ste enturbia nuestra mirada y no nos permite ver con claridad. Hacemos como hicieron en el Antiguo Testamento, interpretar la ley de Dios supedit\u00e1ndola a nuestra debilidad, adapt\u00e1ndola a nuestra medida. <br> Cristo apela a la conciencia incluso m\u00e1s que a la ley, para que cuando miremos en el fondo de nuestro propio coraz\u00f3n, descubramos la verdad inscrita por Dios desde el principio, por encima de la ley impuesta. Apelando al fondo de nuestra conciencia podemos conocer el esp\u00edritu de la ley querido por Dios. Pero hay que acudir al fondo de nuestro coraz\u00f3n, de nuestra conciencia, porque nuestras ideas m\u00e1s superficiales, pueden estar manipuladas por la cultura y las ideolog\u00edas que nos condicionan tergiversando la interpretaci\u00f3n de la ley de Dios.  <br> Dios nos da su ley como un m\u00ednimo necesario para vivir en plenitud, para guiarnos en nuestro camino. Existe una gran verdad consistente en la imposibilidad de amar, de vivir el amor de comuni\u00f3n, al que nos llama el Se\u00f1or en nuestra vocaci\u00f3n conyugal, con una vida de adulterio, aunque sea \u201cadulterio en el coraz\u00f3n\u201d. Esa verdad no muta con los tiempos, las culturas o las ideolog\u00edas, es trascendente y es posible descubrirla si miramos en lo profundo de nuestro coraz\u00f3n, porque ah\u00ed la inscribi\u00f3 Dios. Por eso Cristo apela a la conciencia interior y profunda del hombre, ah\u00ed nos llama a buscar la verdad. <br> Por lo tanto, en la sociedad de hoy, es fundamental formar las conciencias rectas que sepan discernir, entre lo que trata de imponernos la cultura y lo que de verdad tenemos inscrito en nuestro interior. <br> Nosotros, esposos, debemos adentrarnos en lo m\u00e1s profundo de nuestro coraz\u00f3n donde est\u00e1 inscrito el discernimiento del bien y el mal, para liberarnos de las influencias externas que tratan de condicionarnos y nos alejan de la voluntad de Dios. As\u00ed evitaremos las interpretaciones del concepto de adulterio condicionadas por nuestra debilidad, por nuestro pecado. Interpretaciones que busquen justificar nuestra conducta pecaminosa, quitando importancia, por ejemplo, a mirar a otras personas \u201cdese\u00e1ndolas\u201d, a cuidarme y arreglarme para gustar a otras personas, a decir piropos a otras personas que s\u00f3lo debo destinar a mi c\u00f3nyuge, a tener conversaciones \u00edntimas con otros\/as que s\u00f3lo deber\u00eda tener con mi esposo\/a, a exponer nuestra intimidad conyugal a amistades o familiares por despecho o para alimentar mi autocompasi\u00f3n\u2026  <br> Es muy importante comprender lo que el Creador quiere con su mandato \u201cno cometer\u00e1s adulterio\u201d para recuperar el significado por \u00c9l querido, para vivirlo como \u00c9l quiere. Porque s\u00f3lo as\u00ed podr\u00e9 vivir ese nuevo ethos posibilitado por la redenci\u00f3n de Cristo, esa forma de comportarme de acuerdo con el plan de Dios. Ese es el \u00fanico camino que me puede llevar a la plenitud, que puede hacer que viva con mi esposo\/a el amor de comuni\u00f3n al que estoy llamado, el que Dios pens\u00f3 para nosotros esposos cuando nos cre\u00f3. <br> Ese camino al fondo de mi coraz\u00f3n para descubrir el plan de Dios s\u00f3lo es posible con una vida de oraci\u00f3n y sacramentos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>RATO DE ORACION JUNTOS: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong> \u00bfC\u00d3MO DEBEMOS ORAR EN ESTA FASE? <br><\/strong> 1)    Creamos un espacio mutuo de recogimiento ante el Sant\u00edsimo. <br> 2)    La catequesis de hoy nos abre un camino muy estrecho pero muy necesario. Es exigente pero responde a la verdad que Dios inscribi\u00f3 en los profundo de nuestro coraz\u00f3n al invitarnos a la vocaci\u00f3n conyugal. Como vivimos esa verdad en nuestra vocaci\u00f3n particular. <br> 3)    Dedicamos 5 minutos a analizar c\u00f3mo me dejo seducir o condiciona mi forma de ver las cosas, la ideolog\u00eda o la cultura de la sociedad actual frente a lo que nos ha revelado Dios en la Biblia o en el magisterio de la Iglesia.  <br> 4)    A continuaci\u00f3n se comparte con tu esposa\/o, lo que Dios te quiere decir sobre ello.  En esta fase, no juzgues ni critiques las respuestas de tu c\u00f3nyuge, solo escucha y comprende. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>EL CASO: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br> Lleg\u00f3 la crisis y \u00e9l se arruin\u00f3. Ella decidi\u00f3 abandonar el domicilio familiar e irse a casa de sus padres y \u00e9l, en el peor momento de su vida, se ve obligado a irse solo a casa de los suyos. Su matrimonio no iba bien desde hac\u00eda ya bastante tiempo. La familia de la esposa no ve con buenos ojos al marido, por el da\u00f1o que le ha venido provocando a ella. Muchas veces la han visto llorar, todas esas veces que ella se refugiaba en la familia de origen y le ha transmitido a sus hermanas multitud de situaciones de dolor. <br> La familia de ella es cat\u00f3lica, y van a la Eucarist\u00eda dominical. Pero ante tanto sufrimiento por parte de ella, ven al marido como alguien indeseable con el que ella no deber\u00eda volver, y dejar as\u00ed de sufrir. Ellos desde luego, ya no le hablan, desde luego. <br> La familia de ella le anima a que se separe. Es m\u00e1s, puesto que \u00e9l tiene problemas econ\u00f3micos, aunque en su d\u00eda hicieron separaci\u00f3n de bienes, proponen que ella se divorcie. Total, no pasa nada, es solamente por una cuesti\u00f3n de protegerla a ella y a sus hijas. Le buscan un abogado y le empujan a iniciar el proceso. <br> Ella no sabe qu\u00e9 hacer. Por un lado, cree que sigue queriendo a su marido, y por otro, hay tanto dolor en su vida y tiene tantas presiones de su familia ahora que adem\u00e1s vive con ellos, que piensa que lo m\u00e1s f\u00e1cil es divorciarse y quitarse de un problema que le tiene hundida. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong> DIALOGAMOS ENTRE EL GRUPO:  <br><\/strong> \u00bfCrees que divorci\u00e1ndose se solucionan sus problemas? \u00bfPor qu\u00e9?  <br> \u00bfPor qu\u00e9 parece m\u00e1s f\u00e1cil \u201ctirar\u201d que \u201creparar\u201d? <br> \u00bfQu\u00e9 le induce a cuestionarse o replantearse esa decisi\u00f3n? <br> \u00bfQu\u00e9 crees que le dir\u00eda Cristo? <br> Jes\u00fas dice \u201cPero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de uni\u00f3n ileg\u00edtima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.\u201d (Mt 5,17) <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>COMPROMISO <br><\/strong> Revisar mis leyes, principios, las normas que defiendo en el d\u00eda a d\u00eda, viendo cu\u00e1les de ellas no son conformes con el esp\u00edritu de la ley de Dios y est\u00e1n perjudicando nuestro matrimonio. <br> Cuestionar aquello que nuestra cultura o la sociedad considera \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d, para confrontarlo con lo que en lo profundo de nuestro coraz\u00f3n inscribi\u00f3 Dios, para desarrollar una conciencia recta. Acudir a la direcci\u00f3n espiritual para que nos ayude al discernimiento. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>ORACI\u00d3N FINAL: <br><\/strong> Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito tu nombre por siempre. Que por siempre te alaben los cielos y todas tus criaturas. T\u00fa creaste a Ad\u00e1n y le diste a Eva, su mujer, como ayuda y apoyo. De ellos naci\u00f3 la estirpe humana. T\u00fa dijiste: \u201cNo es bueno que el nombre est\u00e9 solo; hag\u00e1mosle una ayuda semejante a \u00e9l\u201d. No busco la uni\u00f3n con mi esposo\/a por impuro deseo, sino con la mejor intenci\u00f3n. Ten misericordia de nosotros y haz que lleguemos juntos a la vejez. (\u00c9l) Am\u00e9n, (Ella) Am\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Copia \u00edntegra de la catequesis de JPII: <br><strong> JUAN PABLO II <br> AUDIENCIA GENERAL <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi\u00e9rcoles 13 de agosto de 1980 <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cristo identifica el adulterio con el pecado <\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>El an\u00e1lisis de la afirmaci\u00f3n de Cristo durante el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, afirmaci\u00f3n que se refiere al &#8220;adulterio&#8221; y al &#8220;deseo&#8221; que \u00e9l llama &#8220;adulterio cometido en el coraz\u00f3n&#8221;, debe realizarse comenzando por las primeras palabras. Cristo dice: &#8220;Hab\u00e9is o\u00eddo que fue dicho: No adulterar\u00e1s\u2026&#8221; (Mt 5, 27). Tiene en su mente el mandamiento de Dios, que en el Dec\u00e1logo figura en sexto lugar y forma parte de la llamada Tabla de la Ley, que Mois\u00e9s hab\u00eda obtenido de Dios-Jahv\u00e9. <br>\nVe\u00e1moslo por de pronto desde el punto de vista de los oyentes directos del serm\u00f3n de la monta\u00f1a, de los que escucharon las palabras de Cristo. Son hijos e hijas del pueblo elegido, pueblo que hab\u00eda recibido la &#8220;ley&#8221; del propio Dios-Jahv\u00e9, hab\u00eda recibido tambi\u00e9n a los &#8220;Profetas&#8221;, los cuales, repetidamente, a trav\u00e9s de los siglos, hab\u00edan lamentado precisamente la relaci\u00f3n mantenida con esa Ley, las m\u00faltiples transgresiones de la misma. Tambi\u00e9n Cristo habla de tales transgresiones. M\u00e1s a\u00fan, habla de cierta interpretaci\u00f3n humana de la Ley, en que se borra y desaparece el justo significado del bien y del mal, espec\u00edficamente querido por el divino Legislador. La ley, <br>\nefectivamente, es sobre todo, un medio, un medio indispensable para que &#8220;sobreabunde la justicia&#8221; (palabras de Mt 5, 20, en la antigua versi\u00f3n). Cristo quiere que esa justicia &#8220;supere a la de los escribas y fariseos&#8221;. No acepta la interpretaci\u00f3n que a lo largo de los siglos han dado ellos al aut\u00e9ntico contenido de la Ley, en cuanto que han sometido en cierto modo tal contenido, o sea el designio y la voluntad del Legislador, a las diversas debilidades y a los l\u00edmites de la voluntad humana, derivada precisamente de la triple concupiscencia. Era esa una interpretaci\u00f3n casu\u00edstica, que se hab\u00eda superpuesto a la originaria visi\u00f3n del bien y del mal, enlazada con la ley del Dec\u00e1logo. Si Cristo tiende a la transformaci\u00f3n del ethos, lo hace sobre todo para recuperar la fundamental claridad de la interpretaci\u00f3n: &#8220;No pens\u00e9is que he venido a abrogar la Ley o los Profetas; no he venido a abrogarla, sino a hacer que se cumpla&#8221; (Mt 5, 17). Condici\u00f3n para el cumplimiento de la ley es la justa comprensi\u00f3n. Y esto se aplica, entre otras cosas, al mandamiento &#8220;no cometer adulterio&#8221;. <\/li><li>Quien siga por las p\u00e1ginas del Antiguo Testamento la historia del pueblo elegido de los tiempos de Abraham, encontrar\u00e1 all\u00ed abundantes hechos que prueban c\u00f3mo se practicaba y c\u00f3mo, en consecuencia de esa pr\u00e1ctica, se elaboraba la interpretaci\u00f3n casu\u00edstica de la Ley. Ante todo, es bien sabido que la historia del Antiguo Testamento es teatro de la sistem\u00e1tica defecci\u00f3n de la monogamia: lo cual, para comprender la prohibici\u00f3n &#8220;no cometer adulterio&#8221;, deb\u00eda tener un significado fundamental. El abandono de la monogamia, especialmente en tiempo de los Patriarcas, hab\u00eda sido dictado por el deseo de la prole, de una numerosa prole. Este deseo era tan profundo y la procreaci\u00f3n, como fin esencial del matrimonio, tan evidente que las esposas, que amaban a los maridos, cuando no pod\u00edan darles descendencia, rogaban por su propia iniciativa a los maridos, los cuales las amaban, que pudieran tomar &#8220;sobre sus rodillas&#8221; \u2014o sea, acoger\u2014 a la prole dada a la vida por otra mujer, como la sierva, o esclava. Tal fue el caso de Sara respecto a Abraham [1] y tambi\u00e9n el de Raquel respecto a Jacob [2]. Esas dos narraciones reflejan el clima moral en que se practicaba el Dec\u00e1logo. Explican el modo en que el ethos israelita era preparado para acoger el mandamiento &#8220;no cometer adulterio&#8221; y la aplicaci\u00f3n que encontraba tal mandamiento en la m\u00e1s antigua tradici\u00f3n de aquel pueblo. La autoridad de los Patriarcas era, de hecho, la m\u00e1s alta en Israel y ten\u00eda un car\u00e1cter religioso. Estaba estrictamente ligada a la Alianza y a la promesa. <\/li><li>El mandamiento &#8220;no cometer adulterio&#8221; no cambi\u00f3 esa tradici\u00f3n. Todo indica que su ulterior desarrollo no se limitaba a los motivos (m\u00e1s bien excepcionales) que hab\u00edan guiado el comportamiento de Abraham y Sara, o de Jacob y Raquel. Si tomamos como ejemplo a los representantes m\u00e1s ilustres de Israel despu\u00e9s de Mois\u00e9s, los reyes de Israel David y Salom\u00f3n, la descripci\u00f3n de su vida atestigua el establecimiento de la poligamia efectiva, y ello, indudablemente, por motivos de concupiscencia. <br>\nEn la historia de David, que ten\u00eda tambi\u00e9n varias mujeres, debe impresionar no solamente el hecho de que hab\u00eda tomado la mujer de un s\u00fabdito suyo, sino tambi\u00e9n la clara conciencia de haber cometido adulterio. Ese hecho, as\u00ed como la penitencia del rey, son descritos de forma detallada y sugestiva [3]. Por adulterio se entiende solamente la posesi\u00f3n de la mujer de otro, mientras no lo es la posesi\u00f3n de otras mujeres como esposas junto a la primera. Toda la tradici\u00f3n de la Antigua Alianza indica que en la conciencia de las generaciones que se suced\u00edan en el pueblo elegido, a su ethos no fue a\u00f1adida jam\u00e1s la exigencia efectiva de la monogamia, como implicaci\u00f3n esencial e indispensable del mandamiento &#8220;no cometer adulterio&#8221;. <\/li><li>Sobre este fondo hist\u00f3rico hay que entender todos los esfuerzos que est\u00e1n dirigidos a introducir el contenido espec\u00edfico del mandamiento &#8220;no cometer adulterio&#8221; en el cuadro de la legislaci\u00f3n promulgada. Lo confirman los Libros de la Biblia, en los que se encuentra registrado ampliamente el conjunto de la legislaci\u00f3n del Antiguo Testamento. Si se toma en consideraci\u00f3n la letra de tal legislaci\u00f3n, resulta que \u00e9sta lucha contra el adulterio de manera decidida y sin miramientos, utilizando medios radicales, incluida la pena de muerte [4]. Pero lo hace sosteniendo la poligamia efectiva, m\u00e1s a\u00fan, legaliz\u00e1ndola plenamente, al menos de modo indirecto. As\u00ed, pues, el adulterio es combatido s\u00f3lo en los l\u00edmites determinados y en el \u00e1mbito de las premisas definitivas, que componen la forma esencial del ethos del Antiguo Testamento. Aqu\u00ed por adulterio se entiende sobre todo (y tal vez exclusivamente) la infracci\u00f3n del derecho de propiedad del hombre con respecto a cualquier mujer que sea su esposa legal (normalmente: una entre tantas); no se entiende, en cambio, el adulterio como aparece desde el punto de vista de la monogamia establecida por el Creador. Sabemos ya que Cristo se refiri\u00f3 al &#8220;principio&#8221; precisamente en relaci\u00f3n con este argumento (cf. Mt 19, 8). <\/li><li>Por otra parte, es muy significativa la circunstancia en que Cristo se pone de parte de la mujer sorprendida en adulterio y la defiende de la lapidaci\u00f3n. El dice a los acusadores: &#8220;Quien de vosotros est\u00e9 sin pecado tire la primera piedra contra ella&#8221; (Jn 8, 7). Cuando ellos dejan las piedras y se alejan, dice a la mujer: &#8220;Ve, y de ahora en adelante no peques m\u00e1s&#8221; (Jn 8, 11). Cristo identifica, pues, claramente el adulterio con el pecado. En cambio, cuando se dirige a los que quer\u00edan lapidar a la mujer ad\u00faltera, no apela a las prescripciones de la ley israelita, sino exclusivamente a la <\/li><li>conciencia. El discernimiento del bien y del mal inscrito en las conciencias humanas puede a demostrarse m\u00e1s profundo y m\u00e1s correcto que el contenido de una norma.<\/li><\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como hemos visto, la historia del Pueblo de Dios en la Antigua Alianza (que hemos intentado ilustrar s\u00f3lo a trav\u00e9s de algunos ejemplos) se desarrollaba, en gran medida, fuera del contenido  normativo encerrado por Dios en el mandamiento &#8220;no cometer adulterio&#8221;; pasaba, por as\u00ed decirlo, a<br> su lado. Cristo desea enderezar estas desviaciones. De aqu\u00ed, las palabras pronunciadas por El en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\"><li>Notas <br>\n[1]    Cf. G\u00e9n 16, 2.  <br>\n[2]    Cf. G\u00e9n 30, 3.  <br>\n[3]    Cf. 2 Sam 11, 2-27.<br>\n[4]    Cf. Lev 20, 10; Dt 22, <\/li><\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descargar presentaci\u00f3n en PDF Cristo identifica el adulterio con el pecado Invocamos al Esp\u00edritu Santo: Esp\u00edritu Santo, ven cada d\u00eda a nuestros corazones. Ens\u00e9\u00f1anos y emp\u00fajanos a practicar nuestro amor conyugal seg\u00fan la voluntad del Padre. 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