{"id":7958,"date":"2024-10-20T23:13:53","date_gmt":"2024-10-20T23:13:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/?p=7958"},"modified":"2024-10-20T23:14:46","modified_gmt":"2024-10-20T23:14:46","slug":"via-crucis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/2024\/10\/20\/via-crucis\/","title":{"rendered":"VIA CRUCIS"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"480\" height=\"360\" src=\"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/hqdefault1.jpg\" alt=\"Via Crucis\" class=\"wp-image-7959\" srcset=\"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/hqdefault1.jpg 480w, https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/hqdefault1-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/hqdefault1-48x36.jpg 48w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El libro&nbsp;<em>Via Crucis<\/em>&nbsp;consta de&nbsp;breves comentarios a&nbsp;las&nbsp;catorce estaciones del&nbsp;Via&nbsp;Crucis, nacidos de&nbsp;la&nbsp;oraci\u00f3n personal de&nbsp;san Josemar\u00eda Escriv\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;El&nbsp;<em>Via Crucis<\/em>&nbsp;no es&nbsp;un&nbsp;ejercicio triste -comenta el&nbsp;beato&nbsp;\u00c1lvaro del&nbsp;Portillo en&nbsp;el&nbsp;pr\u00f3logo-. Muchas veces ense\u00f1\u00f3 Mons. Escriv\u00e1 de&nbsp;Balaguer que&nbsp;la&nbsp;alegr\u00eda tiene sus&nbsp;ra\u00edces en&nbsp;forma de&nbsp;cruz. Si&nbsp;la&nbsp;Pasi\u00f3n de&nbsp;Cristo es&nbsp;camino de&nbsp;dolor, tambi\u00e9n es&nbsp;la&nbsp;ruta de&nbsp;la&nbsp;esperanza y&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;victoria segura. Esta nueva obra p\u00f3stuma de&nbsp;Mons. Escriv\u00e1 de&nbsp;Balaguer, como las anteriores, fue&nbsp;preparada para ayudar a&nbsp;hacer&nbsp;oraci\u00f3n y, con&nbsp;la&nbsp;gracia de&nbsp;Dios,&nbsp;para crecer en&nbsp;esp\u00edritu de&nbsp;compunci\u00f3n -dolor de&nbsp;amor- y&nbsp;de agradecimiento al&nbsp;Se\u00f1or, que nos&nbsp;ha rescatado con&nbsp;el&nbsp;precio de&nbsp;su sangre&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera edici\u00f3n de&nbsp;<em>Via Crucis<\/em>&nbsp;apareci\u00f3 en&nbsp;1981.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo,<br>bajo la mirada amorosa de nuestra Madre,<br>nos disponemos a acompa\u00f1arte<br>por el camino de dolor,<br>que fue precio de nuestro rescate.<br>Queremos sufrir todo lo que T\u00fa sufriste,<br>ofrecerte nuestro pobre coraz\u00f3n, contrito,<br>porque eres inocente y vas a morir por nosotros,<br>que somos los \u00fanicos culpables.<br>Madre m\u00eda, Virgen dolorosa,<br>ay\u00fadame a revivir aquellas horas amargas<br>que tu Hijo quiso pasar en la tierra,<br>para que nosotros, hechos de un pu\u00f1ado de lodo,<br>vivi\u00e9semos al fin<br><em>in libertatem glori\u00e6 filiorum Dei<\/em>,<br>en la libertad y gloria de los hijos de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">I&nbsp;Estaci\u00f3n: Condenan a&nbsp;muerte a&nbsp;Jes\u00fas<\/h1>\n\n\n\n<p>Han pasado ya las diez de la ma\u00f1ana. El proceso est\u00e1 llegando a su fin. No ha habido pruebas concluyentes. El juez sabe que sus enemigos se lo han entregado por envidia, e intenta un recurso absurdo: la elecci\u00f3n entre Barrab\u00e1s, un malhechor acusado de robo con homicidio, y Jes\u00fas, que se dice Cristo. El pueblo elige a Barrab\u00e1s. Pilatos exclama:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>\u00bfQu\u00e9 he de hacer, pues, de Jes\u00fas?<\/em> (Mt XXVII,22).<\/p>\n\n\n\n<p>Contestan todos: \ufeff\u2014\ufeff<em>\u00a1Crucif\u00edcale!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El juez insiste: \ufeff\u2014\ufeff<em>Pero \u00bfqu\u00e9 mal ha hecho?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y de nuevo responden a gritos: \ufeff\u2014\ufeff<em>\u00a1Crucif\u00edcale!, \u00a1crucif\u00edcale!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Se asusta Pilatos ante el creciente tumulto. Manda entonces traer agua, y se lava las manos a la vista del pueblo, mientras dice:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Inocente soy de la sangre de este justo; vosotros ver\u00e9is<\/em> (Mt XXVII,24).<\/p>\n\n\n\n<p>Y despu\u00e9s de haber hecho azotar a Jes\u00fas, lo entrega para que lo crucifiquen. Se hace el silencio en aquellas gargantas embravecidas y posesas. Como si Dios estuviese ya vencido.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas est\u00e1 solo. Quedan lejanos aquellos d\u00edas en que la palabra del Hombre-Dios pon\u00eda luz y esperanza en los corazones, aquellas largas procesiones de enfermos que eran curados, los clamores triunfales de Jerusal\u00e9n cuando lleg\u00f3 el Se\u00f1or montado en un manso pollino. \u00a1Si los hombres hubieran querido dar otro curso al amor de Dios! \u00a1Si t\u00fa y yo hubi\u00e9semos conocido el d\u00eda del Se\u00f1or!<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. Jes\u00fas ora en el huerto: <em>Pater mi<\/em> (Mt XXVI,39), <em>Abba, Pater!<\/em> (Mc XIV,36). Dios es mi Padre, aunque me env\u00ede sufrimiento. Me ama con ternura, aun hiri\u00e9ndome. Jes\u00fas sufre, por cumplir la Voluntad del Padre\u2026 Y yo, que quiero tambi\u00e9n cumplir la Sant\u00edsima Voluntad de Dios, siguiendo los pasos del Maestro, \u00bfpodr\u00e9 quejarme, si encuentro por compa\u00f1ero de camino al sufrimiento?<\/p>\n\n\n\n<p>Constituir\u00e1 una se\u00f1al cierta de mi filiaci\u00f3n, porque me trata como a su Divino Hijo. Y, entonces, como El, podr\u00e9 gemir y llorar a solas en mi Getseman\u00ed, pero, postrado en tierra, reconociendo mi nada, subir\u00e1 hasta el Se\u00f1or un grito salido de lo \u00edntimo de mi alma: <em>Pater mi, Abba, Pater,\u2026fiat!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>2. El Prendimiento: \u2026 <em>venit hora: ecce Filius hominis tradetur in manus peccatorum<\/em> (Mc XIV,41)\u2026 Luego, \u00bfel hombre pecador tiene su hora? \u00a1S\u00ed, y Dios su eternidad!\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cadenas de Jes\u00fas! Cadenas, que voluntariamente se dej\u00f3 El poner, atadme, hacedme sufrir con mi Se\u00f1or, para que este cuerpo de muerte se humille\u2026 Porque \ufeff\u2014\ufeffno hay t\u00e9rmino medio\ufeff\u2014\ufeff o le aniquilo o me envilece. M\u00e1s vale ser esclavo de mi Dios que esclavo de mi carne.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Durante el simulacro de proceso, el Se\u00f1or calla. <em>Iesus autem tacebat<\/em> (Mt XXVI,63). Luego, responde a las preguntas de Caif\u00e1s y de Pilatos\u2026 Con Herodes, veleidoso e impuro, ni una palabra (cfr. Lc XXIII,9): tanto deprava el pecado de lujuria que ni aun la voz del Salvador escucha.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se resisten a la verdad en tantos ambientes, calla y reza, mortif\u00edcate\u2026 y espera. Tambi\u00e9n en las almas que parecen m\u00e1s perdidas queda, hasta el final, la capacidad de volver a amar a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Est\u00e1 para pronunciarse la sentencia. Pilatos se burla: <em>ecce rex vester!<\/em> (Ioh XIX,14). Los pont\u00edfices responden enfurecidos: <em>no tenemos rey, sino a C\u00e9sar<\/em> (Ioh XIX,15).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Se\u00f1or!, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n tus amigos?, \u00bfd\u00f3nde, tus s\u00fabditos? Te han dejado. Es una desbandada que dura veinte siglos\u2026 Huimos todos de la Cruz, de tu Santa Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Sangre, congoja, soledad y una insaciable hambre de almas\u2026 son el cortejo de tu realeza.<\/p>\n\n\n\n<p>5. <em>Ecce homo!<\/em> (Ioh XIX,5). El coraz\u00f3n se estremece al contemplar la Sant\u00edsima Humanidad del Se\u00f1or hecha una llaga.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y entonces le preguntar\u00e1n: \u00bfqu\u00e9 heridas son esas que llevas en tus manos? Y \u00e9l responder\u00e1: son las que recib\u00ed en la casa de los que me aman<\/em> (Zach XIII,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Mira a Jes\u00fas. Cada desgarr\u00f3n es un reproche; cada azote, un motivo de dolor por tus ofensas y las m\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">II&nbsp;Estaci\u00f3n: Jes\u00fas carga con&nbsp;la&nbsp;cruz<\/h1>\n\n\n\n<p>Fuera de la ciudad, al noroeste de Jerusal\u00e9n, hay un peque\u00f1o collado: G\u00f3lgota se llama en arameo; <em>locus Calvari\u00e6<\/em>, en lat\u00edn: lugar de las Calaveras o Calvario.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas se entrega inerme a la ejecuci\u00f3n de la condena. No se le ha de ahorrar nada, y cae sobre sus hombros el peso de la cruz infamante. Pero la Cruz ser\u00e1, por obra de amor, el trono de su realeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Las gentes de Jerusal\u00e9n y los forasteros venidos para la Pascua se agolpan por las calles de la ciudad, para ver pasar a Jes\u00fas Nazareno, el Rey de los jud\u00edos. Hay un tumulto de voces; y a intervalos, cortos silencios: tal vez cuando Cristo fija los ojos en alguien:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Si alguno quiere venir en pos de m\u00ed, tome su cruz de cada d\u00eda y s\u00edgame<\/em> (Mt XVI,24).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Con qu\u00e9 amor se abraza Jes\u00fas al le\u00f1o que ha de darle muerte!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo es verdad que en cuanto dejas de tener miedo a la Cruz, a eso que la gente llama cruz, cuando pones tu voluntad en aceptar la Voluntad divina, eres feliz, y se pasan todas las preocupaciones, los sufrimientos f\u00edsicos o morales?<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdaderamente suave y amable la Cruz de Jes\u00fas. Ah\u00ed no cuentan las penas; s\u00f3lo la alegr\u00eda de saberse corredentores con El.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. La comitiva se prepara\u2026 Jes\u00fas, escarnecido, es blanco de las burlas de cuantos le rodean. \u00a1El!, que pas\u00f3 por el mundo haciendo el bien y sanando a todos de sus dolencias (cfr. Act X,38).<\/p>\n\n\n\n<p>A El, al Maestro bueno, a Jes\u00fas, que vino al encuentro de los que est\u00e1bamos lejos, lo van a llevar al pat\u00edbulo.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Como para una fiesta, han preparado un cortejo, una larga procesi\u00f3n. Los jueces quieren saborear su victoria con un suplicio lento y despiadado.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas no encontrar\u00e1 la muerte en un abrir y cerrar de ojos\u2026 Le es dado un tiempo para que el dolor y el amor se sigan identificando con la Voluntad amabil\u00edsima del Padre. <em>Ut facerem voluntatem tuam, Deus meus, volui, et legem tuam in medio cordis mei<\/em> (Ps XXXIX,9): en cumplir tu Voluntad, Dios m\u00edo, tengo mi complacencia, y dentro de mi coraz\u00f3n est\u00e1 tu ley.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Cuanto m\u00e1s seas de Cristo, mayor gracia tendr\u00e1s para tu eficacia en la tierra y para la felicidad eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero has de decidirte a seguir el camino de la entrega: la Cruz a cuestas, con una sonrisa en tus labios, con una luz en tu alma.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Oyes dentro de ti: \u201c\u00a1c\u00f3mo pesa ese yugo que tomaste libremente!\u201d\u2026 Es la voz del diablo; el fardo\u2026 de tu soberbia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pide al Se\u00f1or humildad, y entender\u00e1s t\u00fa tambi\u00e9n aquellas palabras de Jes\u00fas: <em>iugum enim meum suave est, et onus meum leve<\/em> (Mt XI,30), que a m\u00ed me gusta traducir libremente as\u00ed: mi yugo es la libertad, mi yugo es el amor, mi yugo es la unidad, mi yugo es la vida, mi yugo es la eficacia.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Hay en el ambiente una especie de miedo a la Cruz, a la Cruz del Se\u00f1or. Y es que han empezado a llamar cruces a todas las cosas desagradables que suceden en la vida, y no saben llevarlas con sentido de hijos de Dios, con visi\u00f3n sobrenatural. \u00a1Hasta quitan las cruces que plantaron nuestros abuelos en los caminos\u2026!<\/p>\n\n\n\n<p>En la Pasi\u00f3n, la Cruz dej\u00f3 de ser s\u00edmbolo de castigo para convertirse en se\u00f1al de victoria. La Cruz es el emblema del Redentor: <em>in quo est salus, vita et resurrectio nostra<\/em>: all\u00ed est\u00e1 nuestra salud, nuestra vida y nuestra resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">III&nbsp;Estaci\u00f3n: Cae&nbsp;Jes\u00fas por&nbsp;primera&nbsp;vez<\/h1>\n\n\n\n<p>La Cruz hiende, destroza con su peso los hombros del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>La turbamulta ha ido agigant\u00e1ndose. Los legionarios apenas pueden contener la encrespada, enfurecida muchedumbre que, como r\u00edo fuera de cauce, afluye por las callejuelas de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuerpo extenuado de Jes\u00fas se tambalea ya bajo la Cruz enorme. De su Coraz\u00f3n amoros\u00edsimo llega apenas un aliento de vida a sus miembros llagados.<\/p>\n\n\n\n<p>A derecha e izquierda, el Se\u00f1or ve esa multitud que anda como ovejas sin pastor. Podr\u00eda llamarlos uno a uno, por sus nombres, por nuestros nombres. Ah\u00ed est\u00e1n los que se alimentaron en la multiplicaci\u00f3n de los panes y de los peces, los que fueron curados de sus dolencias, los que adoctrin\u00f3 junto al lago y en la monta\u00f1a y en los p\u00f3rticos del Templo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un dolor agudo penetra en el alma de Jes\u00fas, y el Se\u00f1or se desploma extenuado.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa y yo no podemos decir nada: ahora ya sabemos por qu\u00e9 pesa tanto la Cruz de Jes\u00fas. Y lloramos nuestras miserias y tambi\u00e9n la ingratitud tremenda del coraz\u00f3n humano. Del fondo del alma nace un acto de contrici\u00f3n verdadera, que nos saca de la postraci\u00f3n del pecado. Jes\u00fas ha ca\u00eddo para que nosotros nos levantemos: una vez y siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. \u00bfTriste?\u2026 \u00bfPorque has ca\u00eddo en esa peque\u00f1a batalla?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1No! \u00a1Alegre! Porque en la pr\u00f3xima, con la gracia de Dios y con tu humillaci\u00f3n de ahora, \u00a1vencer\u00e1s!<\/p>\n\n\n\n<p>2. Mientras hay lucha, lucha asc\u00e9tica, hay vida interior. Eso es lo que nos pide el Se\u00f1or: la voluntad de querer amarle con obras, en las cosas peque\u00f1as de cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Si has vencido en lo peque\u00f1o, vencer\u00e1s en lo grande.<\/p>\n\n\n\n<p>3. \u201cEste hombre se muere. Ya no hay nada que hacer\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Fue hace a\u00f1os, en un hospital de Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de confesarse, cuando el sacerdote le daba a besar su crucifijo, aquel gitano dec\u00eda a gritos, sin que lograsen hacerle callar:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff\u00a1Con esta boca m\u00eda podrida no puedo besar al Se\u00f1or!<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeffPero, \u00a1si le vas a dar un abrazo y un beso muy fuerte en seguida, en el Cielo!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u00bfHas visto una manera m\u00e1s hermosamente tremenda de manifestar la contrici\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>4. Hablas y no te escuchan. Y si te escuchan, no te entienden. \u00a1Eres un incomprendido!\u2026 De acuerdo. En cualquier caso, para que tu cruz tenga todo el relieve de la Cruz de Cristo, es preciso que trabajes ahora as\u00ed, sin que te tengan en cuenta. Otros te entender\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>5. \u00a1Cu\u00e1ntos, con la soberbia y la imaginaci\u00f3n, se meten en unos calvarios que no son de Cristo!<\/p>\n\n\n\n<p>La Cruz que debes llevar es divina. No quieras llevar ninguna humana. Si alguna vez cayeras en este lazo, rectifica enseguida: te bastar\u00e1 pensar que El ha sufrido infinitamente m\u00e1s por amor nuestro.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">IV&nbsp;Estaci\u00f3n: Jes\u00fas encuentra a&nbsp;Mar\u00eda, su&nbsp;Sant\u00edsima Madre<\/h1>\n\n\n\n<p>Apenas se ha levantado Jes\u00fas de su primera ca\u00edda, cuando encuentra a su Madre Sant\u00edsima, junto al camino por donde El pasa.<\/p>\n\n\n\n<p>Con inmenso amor mira Mar\u00eda a Jes\u00fas, y Jes\u00fas mira a su Madre; sus ojos se encuentran, y cada coraz\u00f3n vierte en el otro su propio dolor. El alma de Mar\u00eda queda anegada en amargura, en la amargura de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Oh vosotros cuantos pas\u00e1is por el camino: mirad y ved si hay dolor comparable a mi dolor!<\/em> (Lam I,12).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero nadie se da cuenta, nadie se fija; s\u00f3lo Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha cumplido la profec\u00eda de Sime\u00f3n: <em>una espada traspasar\u00e1 tu alma<\/em> (Lc II,35).<\/p>\n\n\n\n<p>En la oscura soledad de la Pasi\u00f3n, Nuestra Se\u00f1ora ofrece a su Hijo un b\u00e1lsamo de ternura, de uni\u00f3n, de fidelidad; un s\u00ed a la voluntad divina.<\/p>\n\n\n\n<p>De la mano de Mar\u00eda, t\u00fa y yo queremos tambi\u00e9n consolar a Jes\u00fas, aceptando siempre y en todo la Voluntad de su Padre, de nuestro Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo as\u00ed gustaremos de la dulzura de la Cruz de Cristo, y la abrazaremos con la fuerza del amor, llev\u00e1ndola en triunfo por todos los caminos de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. <em>\u00bfQu\u00e9 hombre no llorar\u00eda si viera a la Madre de Cristo en tan atroz suplicio?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Su Hijo herido\u2026 Y nosotros lejos, cobardes, resisti\u00e9ndonos a la Voluntad divina.<\/p>\n\n\n\n<p>Madre y Se\u00f1ora m\u00eda, ens\u00e9\u00f1ame a pronunciar un <em>s\u00ed<\/em> que, como el tuyo, se identifique con el clamor de Jes\u00fas ante su Padre: <em>non mea voluntas\u2026<\/em> (Lc XXII,42): no se haga mi voluntad, sino la de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>2. \u00a1Cu\u00e1nta miseria! \u00a1Cu\u00e1ntas ofensas! Las m\u00edas, las tuyas, las de la humanidad entera\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Et in peccatis concepit me mater mea!<\/em> (Ps L,7). Nac\u00ed, como todos los hombres, manchado con la culpa de nuestros primeros padres. Despu\u00e9s\u2026, mis pecados personales: rebeld\u00edas pensadas, deseadas, cometidas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Para purificarnos de esa podredumbre, Jes\u00fas quiso humillarse y tomar la forma de siervo (cfr. Phil II,7), encarn\u00e1ndose en las entra\u00f1as sin mancilla de Nuestra Se\u00f1ora, su Madre, y Madre tuya y m\u00eda. Pas\u00f3 treinta a\u00f1os de oscuridad, trabajando como uno de tantos, junto a Jos\u00e9. Predic\u00f3. Hizo milagros\u2026 Y nosotros le pagamos con una Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNecesitas m\u00e1s motivos para la contrici\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>3. Ha esperado Jes\u00fas este encuentro con su Madre. \u00a1Cu\u00e1ntos recuerdos de infancia!: Bel\u00e9n, el lejano Egipto, la aldea de Nazaret. Ahora, tambi\u00e9n la quiere junto a s\u00ed, en el Calvario.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1La necesitamos!\u2026 En la oscuridad de la noche, cuando un ni\u00f1o peque\u00f1o tiene miedo, grita: \u00a1mam\u00e1!<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed tengo yo que clamar muchas veces con el coraz\u00f3n: \u00a1Madre!, \u00a1mam\u00e1!, no me dejes.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Hasta llegar al abandono hay un poquito de camino que recorrer. Si a\u00fan no lo has conseguido, no te preocupes: sigue esforz\u00e1ndote. Llegar\u00e1 el d\u00eda en que no ver\u00e1s otro camino m\u00e1s que El \ufeff\u2014\ufeffJes\u00fas\ufeff\u2014\ufeff, su Madre Sant\u00edsima, y los medios sobrenaturales que nos ha dejado el Maestro.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Si somos almas de fe, a los sucesos de esta tierra les daremos una importancia muy relativa, como se la dieron los santos\u2026 El Se\u00f1or y su Madre no nos dejan y, siempre que sea necesario, se har\u00e1n presentes para llenar de paz y de seguridad el coraz\u00f3n de los suyos.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">V&nbsp;Estaci\u00f3n: Sim\u00f3n ayuda a&nbsp;llevar la&nbsp;cruz de&nbsp;Jes\u00fas<\/h1>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas est\u00e1 extenuado. Su paso se hace m\u00e1s y m\u00e1s torpe, y la soldadesca tiene prisa por acabar; de modo que, cuando salen de la ciudad por la puerta Judiciaria, requieren a un hombre que ven\u00eda de una granja, llamado Sim\u00f3n de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, y le fuerzan a que lleve la cruz de Jes\u00fas (cfr. Mc XV,21).<\/p>\n\n\n\n<p>En el conjunto de la Pasi\u00f3n, es bien poca cosa lo que supone esta ayuda. Pero a Jes\u00fas le basta una sonrisa, una palabra, un gesto, un poco de amor para derramar copiosamente su gracia sobre el alma del amigo. A\u00f1os m\u00e1s tarde, los hijos de Sim\u00f3n, ya cristianos, ser\u00e1n conocidos y estimados entre sus hermanos en la fe. Todo empez\u00f3 por un encuentro inopinado con la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Me present\u00e9 a los que no preguntaban por m\u00ed, me hallaron los que no me buscaban<\/em> (Is LXV,1).<\/p>\n\n\n\n<p>A veces la Cruz aparece sin buscarla: es Cristo que pregunta por nosotros. Y si acaso ante esa Cruz inesperada, y tal vez por eso m\u00e1s oscura, el coraz\u00f3n mostrara repugnancia\u2026 no le des consuelos. Y, lleno de una noble compasi\u00f3n, cuando los pida, dile despacio, como en confidencia: coraz\u00f3n, \u00a1coraz\u00f3n en la Cruz!, \u00a1coraz\u00f3n en la Cruz!<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. \u00bfQuieres saber c\u00f3mo agradecer al Se\u00f1or lo que ha hecho por nosotros?\u2026 \u00a1Con amor! No hay otro camino.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Amor con amor se paga<\/em>. Pero la certeza del cari\u00f1o la da el sacrificio. De modo que \u00a1\u00e1nimo!: ni\u00e9gate y toma su Cruz. Entonces estar\u00e1s seguro de devolverle amor por Amor.<\/p>\n\n\n\n<p>2. No es tarde, ni todo est\u00e1 perdido\u2026 Aunque te lo parezca. Aunque lo repitan mil voces agoreras. Aunque te asedien miradas burlonas e incr\u00e9dulas\u2026 Has llegado en un buen momento para cargar con la Cruz: la Redenci\u00f3n se est\u00e1 haciendo \ufeff\u2014\ufeff\u00a1ahora!\ufeff\u2014\ufeff, y Jes\u00fas necesita muchos cirineos.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Por ver feliz a la persona que ama, un coraz\u00f3n noble no vacila ante el sacrificio. Por aliviar un rostro doliente, un alma grande vence la repugnancia y se da sin remilgos\u2026 Y Dios \u00bfmerece menos que un trozo de carne, que un pu\u00f1ado de barro?<\/p>\n\n\n\n<p>Aprende a mortificar tus caprichos. Acepta la contrariedad sin exagerarla, sin aspavientos, sin\u2026 histerismos. Y har\u00e1s m\u00e1s ligera la Cruz de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>4. <em>Ciertamente que el d\u00eda de hoy ha sido de salvaci\u00f3n para esta casa, pues que tambi\u00e9n \u00e9ste es hijo de Abrah\u00e1m. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que hab\u00eda perecido<\/em> (Lc XIX,9-10).<\/p>\n\n\n\n<p>Zaqueo, Sim\u00f3n de Cirene, Dimas, el centuri\u00f3n\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora ya sabes por qu\u00e9 te ha buscado el Se\u00f1or. \u00a1Agrad\u00e9ceselo!\u2026 Pero <em>opere et veritate<\/em>, con obras y de verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>5. \u00bfC\u00f3mo amar de veras la Cruz Santa de Jes\u00fas?\u2026 \u00a1Des\u00e9ala!\u2026 \u00a1Pide fuerzas al Se\u00f1or para implantarla en todos los corazones, y a lo largo y a lo ancho de este mundo! Y luego\u2026 desagr\u00e1viale con alegr\u00eda; trata de amarle tambi\u00e9n con el latir de todos los corazones que a\u00fan no le aman.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">VI&nbsp;Estaci\u00f3n: Una&nbsp;piadosa mujer enjuga el&nbsp;rostro de&nbsp;Jes\u00fas<\/h1>\n\n\n\n<p><em>No hay en \u00e9l parecer, no hay hermosura que atraiga las miradas, ni belleza que agrade. Despreciado, desecho de los hombres, var\u00f3n de dolores, conocedor de todos los quebrantos, ante quien se vuelve el rostro, menospreciado, estimado en nada<\/em> (Is LIII,2-3).<\/p>\n\n\n\n<p>Y es el Hijo de Dios que pasa, loco\u2026 \u00a1loco de Amor!<\/p>\n\n\n\n<p>Una mujer, Ver\u00f3nica de nombre, se abre paso entre la muchedumbre, llevando un lienzo blanco plegado, con el que limpia piadosamente el rostro de Jes\u00fas. El Se\u00f1or deja grabada su Santa Faz en las tres partes de ese velo.<\/p>\n\n\n\n<p>El rostro bienamado de Jes\u00fas, que hab\u00eda sonre\u00eddo a los ni\u00f1os y se transfigur\u00f3 de gloria en el Tabor, est\u00e1 ahora como oculto por el dolor. Pero este dolor es nuestra purificaci\u00f3n; ese sudor y esa sangre que empa\u00f1an y desdibujan sus facciones, nuestra limpieza.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, que yo me decida a arrancar, mediante la penitencia, la triste careta que me he forjado con mis miserias\u2026 Entonces, s\u00f3lo entonces, por el camino de la contemplaci\u00f3n y de la expiaci\u00f3n, mi vida ir\u00e1 copiando fielmente los rasgos de tu vida. Nos iremos pareciendo m\u00e1s y m\u00e1s a Ti.<\/p>\n\n\n\n<p>Seremos otros Cristos, el mismo Cristo, <em>ipse Christus<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. Nuestros pecados fueron la causa de la Pasi\u00f3n: de aquella tortura que deformaba el semblante amabil\u00edsimo de Jes\u00fas, <em>perfectus Deus, perfectus homo<\/em>. Y son tambi\u00e9n nuestras miserias las que ahora nos impiden contemplar al Se\u00f1or, y nos presentan opaca y contrahecha su figura.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando tenemos turbia la vista, cuando los ojos se nublan, necesitamos ir a la luz. Y Cristo ha dicho: <em>ego sum lux mundi!<\/em> (Ioh VIII,12), yo soy la luz del mundo. Y a\u00f1ade: <em>el que me sigue no camina a oscuras, sino que tendr\u00e1 la luz de la vida<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Trata a la Humanidad Sant\u00edsima de Jes\u00fas\u2026 Y El pondr\u00e1 en tu alma un hambre insaciable, un deseo \u201cdisparatado\u201d de contemplar su Faz.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa ansia \ufeff\u2014\ufeffque no es posible aplacar en la tierra\ufeff\u2014\ufeff, hallar\u00e1s muchas veces tu consuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Escribe San Pedro: <em>por Jesucristo, Dios nos ha dado las grandes y preciosas gracias que hab\u00eda prometido, para haceros part\u00edcipes de la naturaleza divina<\/em> (2 Pet I,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa divinizaci\u00f3n nuestra no significa que dejemos de ser humanos\u2026 Hombres, s\u00ed, pero con horror al pecado grave. Hombres que abominan de las faltas veniales, y que, si experimentan cada d\u00eda su flaqueza, saben tambi\u00e9n de la fortaleza de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed nada podr\u00e1 detenernos: ni los respetos humanos, ni las pasiones, ni esta carne que se rebela porque somos unos bellacos, ni la soberbia, ni\u2026 la soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>Un cristiano nunca est\u00e1 solo. Si te sientes abandonado, es porque no quieres mirar a ese Cristo que pasa tan cerca\u2026 quiz\u00e1 con la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>4. <em>Ut in gratiarum semper actione maneamus!<\/em> Dios m\u00edo, gracias, gracias por todo: por lo que me contrar\u00eda, por lo que no entiendo, por lo que me hace sufrir.<\/p>\n\n\n\n<p>Los golpes son necesarios para arrancar lo que sobra del gran bloque de m\u00e1rmol. As\u00ed esculpe Dios en las almas la imagen de su Hijo. \u00a1Agradece al Se\u00f1or esas delicadezas!<\/p>\n\n\n\n<p>5. Cuando los cristianos lo pasamos mal, es porque no damos a esta vida todo su sentido divino. Donde la mano siente el pinchazo de las espinas, los ojos descubren un ramo de rosas espl\u00e9ndidas, llenas de aroma.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">VII&nbsp;Estaci\u00f3n: Cae&nbsp;Jes\u00fas por&nbsp;segunda&nbsp;vez<\/h1>\n\n\n\n<p>Ya fuera de la muralla, el cuerpo de Jes\u00fas vuelve a abatirse a causa de la flaqueza, cayendo por segunda vez, entre el griter\u00edo de la muchedumbre y los empellones de los soldados.<\/p>\n\n\n\n<p>La debilidad del cuerpo y la amargura del alma han hecho que Jes\u00fas caiga de nuevo. Todos los pecados de los hombres \ufeff\u2014\ufefflos m\u00edos tambi\u00e9n\ufeff\u2014\ufeff pesan sobre su Humanidad Sant\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Fue \u00e9l quien tom\u00f3 sobre s\u00ed nuestras enfermedades y carg\u00f3 con nuestros dolores, y nosotros le tuvimos por castigado, herido de Dios y humillado. Fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra salvaci\u00f3n pes\u00f3 sobre \u00e9l, y en sus llagas hemos sido curados<\/em> (Is LIII,4-5).<\/p>\n\n\n\n<p>Desfallece Jes\u00fas, pero su ca\u00edda nos levanta, su muerte nos resucita.<\/p>\n\n\n\n<p>A nuestra reincidencia en el mal, responde Jes\u00fas con su insistencia en redimirnos, con abundancia de perd\u00f3n. Y, para que nadie desespere, vuelve a alzarse fatigosamente abrazado a la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Que los tropiezos y derrotas no nos aparten ya m\u00e1s de El. Como el ni\u00f1o d\u00e9bil se arroja compungido en los brazos recios de su padre, t\u00fa y yo nos asiremos al yugo de Jes\u00fas. S\u00f3lo esa contrici\u00f3n y esa humildad transformar\u00e1n nuestra flaqueza humana en fortaleza divina.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. Cae Jes\u00fas por el peso del madero\u2026 Nosotros, por la atracci\u00f3n de las cosas de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Prefiere venirse abajo antes que soltar la Cruz. As\u00ed sana Cristo el desamor que a nosotros nos derriba.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Ese desaliento, \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfPor tus miserias? \u00bfPor tus derrotas, a veces continuas? \u00bfPor un bache grande, grande, que no esperabas?<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e9 sencillo. Abre el coraz\u00f3n. Mira que todav\u00eda nada se ha perdido. A\u00fan puedes seguir adelante, y con m\u00e1s amor, con m\u00e1s cari\u00f1o, con m\u00e1s fortaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Ref\u00fagiate en la filiaci\u00f3n divina: Dios es tu Padre amant\u00edsimo. Esta es tu seguridad, el fondeadero donde echar el ancla, pase lo que pase en la superficie de este mar de la vida. Y encontrar\u00e1s alegr\u00eda, reciedumbre, optimismo, \u00a1victoria!<\/p>\n\n\n\n<p>3. Me has dicho: Padre, lo estoy pasando muy mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Y te he respondido al o\u00eddo: toma sobre tus hombros una partecica de esa cruz, s\u00f3lo una parte peque\u00f1a. Y si ni siquiera as\u00ed puedes con ella,\u2026 d\u00e9jala toda entera sobre los hombros fuertes de Cristo. Y ya desde ahora, repite conmigo: <em>Se\u00f1or, Dios m\u00edo: en tus manos abandono lo pasado y lo presente y lo futuro, lo peque\u00f1o y lo grande, lo poco y lo mucho, lo temporal y lo eterno<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y qu\u00e9date tranquilo.<\/p>\n\n\n\n<p>4. En alguna ocasi\u00f3n me he preguntado qu\u00e9 martirio es mayor: el del que recibe la muerte por la fe, de manos de los enemigos de Dios; o el del que gasta sus a\u00f1os trabajando sin otra mira que servir a la Iglesia y a las almas, y envejece sonriendo, y pasa inadvertido\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed, el martirio sin espect\u00e1culo es m\u00e1s heroico\u2026 Ese es el camino tuyo.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Para seguir al Se\u00f1or, para tratarle, hemos de patearnos por la humildad como se pisa la uva en el lagar.<\/p>\n\n\n\n<p>Si pisoteamos la miseria nuestra \ufeff\u2014\ufeffque eso somos\ufeff\u2014\ufeff, entonces El se aposenta a sus anchas en el alma. Como en Betania, nos habla y le hablamos, en conversaci\u00f3n confiada de amigo.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">VIII Estaci\u00f3n: Jes\u00fas consuela a&nbsp;las&nbsp;hijas de&nbsp;Jerusal\u00e9n<\/h1>\n\n\n\n<p>Entre las gentes que contemplan el paso del Se\u00f1or, hay unas cuantas mujeres que no pueden contener su compasi\u00f3n y prorrumpen en l\u00e1grimas, recordando acaso aquellas jornadas gloriosas de Jesucristo, cuando todos exclamaban maravillados: <em>bene omnia fecit<\/em> (Mc VII,37), todo lo ha hecho bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el Se\u00f1or quiere enderezar ese llanto hacia un motivo m\u00e1s sobrenatural, y las invita a llorar por los pecados, que son la causa de la Pasi\u00f3n y que atraer\u00e1n el rigor de la justicia divina:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Hijas de Jerusal\u00e9n, no llor\u00e9is por m\u00ed, llorad por vosotras y por vuestros hijos\u2026 Pues si al \u00e1rbol verde le tratan de esta manera, \u00bfen el seco qu\u00e9 se har\u00e1?<\/em> (Lc XXIII,28,31).<\/p>\n\n\n\n<p>Tus pecados, los m\u00edos, los de todos los hombres, se ponen en pie. Todo el mal que hemos hecho y el bien que hemos dejado de hacer. El panorama desolador de los delitos e infamias sin cuento, que habr\u00edamos cometido, si El, Jes\u00fas, no nos hubiera confortado con la luz de su mirada amabil\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 poco es una vida para reparar!<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. Los santos \ufeff\u2014\ufeffme dices\ufeff\u2014\ufeff estallaban en l\u00e1grimas de dolor al pensar en la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or. Yo, en cambio\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 es que t\u00fa y yo presenciamos las escenas, pero no las \u201cvivimos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>2. <em>Vino a su propia casa y los suyos no le recibieron<\/em> (Ioh I,11). M\u00e1s a\u00fan, lo arrastran fuera de la ciudad para crucificarle.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas responde con una invitaci\u00f3n al arrepentimiento, ahora, cuando el alma est\u00e1 en camino y todav\u00eda es tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrici\u00f3n profunda por nuestros pecados. Dolor por la malicia inagotable de los hombres que se apresta a dar muerte al Se\u00f1or. Reparaci\u00f3n por los que todav\u00eda se obstinan en hacer est\u00e9ril el sacrificio de Cristo en la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Hay que unir, hay que comprender, hay que disculpar.<\/p>\n\n\n\n<p>No levantes jam\u00e1s una cruz s\u00f3lo para recordar que unos han matado a otros. Ser\u00eda el estandarte del diablo.<\/p>\n\n\n\n<p>La Cruz de Cristo es callar, perdonar y rezar por unos y por otros, para que todos alcancen la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>4. El Maestro pasa, una y otra vez, muy cerca de nosotros. Nos mira\u2026 Y si le miras, si le escuchas, si no le rechazas, El te ense\u00f1ar\u00e1 c\u00f3mo dar sentido sobrenatural a todas tus acciones\u2026 Y entonces t\u00fa tambi\u00e9n sembrar\u00e1s, donde te encuentres, consuelo y paz y alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Por mucho que ames, nunca querr\u00e1s bastante.<\/p>\n\n\n\n<p>El coraz\u00f3n humano tiene un coeficiente de dilataci\u00f3n enorme. Cuando ama, se ensancha en un <em>crescendo<\/em> de cari\u00f1o que supera todas las barreras.<\/p>\n\n\n\n<p>Si amas al Se\u00f1or, no habr\u00e1 criatura que no encuentre sitio en tu coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">IX&nbsp;Estaci\u00f3n: Jes\u00fas cae por&nbsp;tercera&nbsp;vez<\/h1>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or cae por tercera vez, en la ladera del Calvario, cuando quedan s\u00f3lo cuarenta o cincuenta pasos para llegar a la cumbre. Jes\u00fas no se sostiene en pie: le faltan las fuerzas, y yace agotado en tierra.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Se entreg\u00f3 porque quiso; maltratado, no abri\u00f3 boca, como cordero llevado al matadero, como oveja muda ante los trasquiladores<\/em> (Is LIII,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Todos contra El\u2026: los de la ciudad y los extranjeros, y los fariseos y los soldados y los pr\u00edncipes de los sacerdotes\u2026 Todos verdugos. Su Madre \ufeff\u2014\ufeffmi Madre\ufeff\u2014\ufeff, Mar\u00eda, llora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Jes\u00fas cumple la voluntad de su Padre! Pobre: desnudo. Generoso: \u00bfqu\u00e9 le falta por entregar? <em>Dilexit me, et tradidit semetipsum pro me<\/em> (Gal II,20), me am\u00f3 y se entreg\u00f3 hasta la muerte por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Dios m\u00edo!, que odie el pecado, y me una a Ti, abraz\u00e1ndome a la Santa Cruz, para cumplir a mi vez tu Voluntad amabil\u00edsima\u2026, desnudo de todo afecto terreno, sin m\u00e1s miras que tu gloria\u2026, generosamente, no reserv\u00e1ndome nada, ofreci\u00e9ndome contigo en perfecto holocausto.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. Ya no puede el Se\u00f1or levantarse: tan gravoso es el peso de nuestra miseria. Como un saco lo llevan hasta el pat\u00edbulo. El deja hacer, en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Humildad de Jes\u00fas. Anonadamiento de Dios que nos levanta y ensalza. \u00bfEntiendes ahora por qu\u00e9 te aconsej\u00e9 que pusieras tu coraz\u00f3n en el suelo para que los dem\u00e1s pisen blando?<\/p>\n\n\n\n<p>2. \u00a1Cu\u00e1nto cuesta llegar hasta el Calvario!<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa tambi\u00e9n has de vencerte para no abandonar el camino\u2026 Esa pelea es una maravilla, una aut\u00e9ntica muestra del amor de Dios, que nos quiere fuertes, porque <em>virtus in infirmitate perficitur<\/em> (2 Cor XII,9), la virtud se fortalece en la debilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or sabe que, cuando nos sentimos flojos, nos acercamos a El, rezamos mejor, nos mortificamos m\u00e1s, intensificamos el amor al pr\u00f3jimo. As\u00ed nos hacemos santos.<\/p>\n\n\n\n<p>Da muchas gracias a Dios porque permite que haya tentaciones,\u2026 y porque luchas.<\/p>\n\n\n\n<p>3. \u00bfQuieres acompa\u00f1ar de cerca, muy de cerca, a Jes\u00fas?\u2026 Abre el Santo Evangelio y lee la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or. Pero leer s\u00f3lo, no: vivir. La diferencia es grande. Leer es recordar una cosa que pas\u00f3; vivir es hallarse presente en un acontecimiento que est\u00e1 sucediendo ahora mismo, ser uno m\u00e1s en aquellas escenas.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, deja que tu coraz\u00f3n se expansione, que se ponga junto al Se\u00f1or. Y cuando notes que se escapa \ufeff\u2014\ufeffque eres cobarde, como los otros\ufeff\u2014\ufeff, pide perd\u00f3n por tus cobard\u00edas y las m\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Parece que el mundo se te viene encima. A tu alrededor no se vislumbra una salida. Imposible, esta vez, superar las dificultades.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfme has vuelto a olvidar que Dios es tu Padre?: omnipotente, infinitamente sabio, misericordioso. El no puede enviarte nada malo. Eso que te preocupa, te conviene, aunque los ojos tuyos de carne est\u00e9n ahora ciegos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Omnia in bonum!<\/em> \u00a1Se\u00f1or, que otra vez y siempre se cumpla tu sapient\u00edsima Voluntad!<\/p>\n\n\n\n<p>5. Ahora comprendes cu\u00e1nto has hecho sufrir a Jes\u00fas, y te llenas de dolor: \u00a1qu\u00e9 sencillo pedirle perd\u00f3n, y llorar tus traiciones pasadas! \u00a1No te caben en el pecho las ansias de reparar!<\/p>\n\n\n\n<p>Bien. Pero no olvides que el esp\u00edritu de penitencia est\u00e1 principalmente en cumplir, cueste lo que cueste, el deber de cada instante.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">X&nbsp;Estaci\u00f3n: Despojan a&nbsp;Jes\u00fas de&nbsp;sus vestiduras<\/h1>\n\n\n\n<p>Al llegar el Se\u00f1or al Calvario, le dan a beber un poco de vino mezclado con hiel, como un narc\u00f3tico, que disminuya en algo el dolor de la crucifixi\u00f3n. Pero Jes\u00fas, habi\u00e9ndolo gustado para agradecer ese piadoso servicio, no ha querido beberlo (cfr. Mt XXVII,34). Se entrega a la muerte con la plena libertad del Amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, los soldados despojan a Cristo de sus vestidos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Desde la planta de los pies hasta la cabeza, no hay en \u00e9l nada sano. Heridas, hinchazones, llagas podridas, ni curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite<\/em> (Is I,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Los verdugos toman sus vestidos y los dividen en cuatro partes. Pero la t\u00fanica es sin costura, por lo que dicen:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>No la dividamos; mas echemos suertes para ver de qui\u00e9n ser\u00e1<\/em> (Ioh XIX,24).<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo se ha vuelto a cumplir la Escritura: <em>partieron entre s\u00ed mis vestidos y sortearon mi t\u00fanica<\/em> (Ps XXI,19).<\/p>\n\n\n\n<p>Es el expolio, el despojo, la pobreza m\u00e1s absoluta. Nada ha quedado al Se\u00f1or, sino un madero.<\/p>\n\n\n\n<p>Para llegar a Dios, Cristo es el camino; pero Cristo est\u00e1 en la Cruz, y para subir a la Cruz hay que tener el coraz\u00f3n libre, desasido de las cosas de la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. Del pretorio al Calvario han llovido sobre Jes\u00fas los insultos de la plebe enloquecida, el rigor de los soldados, las burlas del sanedr\u00edn\u2026 Escarnios y blasfemias\u2026 Ni una queja, ni una palabra de protesta. Tampoco cuando, sin contemplaciones, arrancan de su piel los vestidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed veo la insensatez m\u00eda de excusarme, y de tantas palabras vanas. Prop\u00f3sito firme: trabajar y sufrir por mi Se\u00f1or, en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>2. El cuerpo llagado de Jes\u00fas es verdaderamente <em>un retablo de dolores\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por contraste, vienen a la memoria tanta comodidad, tanto capricho, tanta dejadez, tanta cicater\u00eda\u2026 Y esa falsa compasi\u00f3n con que trato mi carne.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Se\u00f1or!, por tu Pasi\u00f3n y por tu Cruz, dame fuerza para vivir la mortificaci\u00f3n de los sentidos y arrancar todo lo que me aparte de Ti.<\/p>\n\n\n\n<p>3. A ti que te desmoralizas, te repetir\u00e9 una cosa muy consoladora: al que hace lo que puede, Dios no le niega su gracia. Nuestro Se\u00f1or es Padre, y si un hijo le dice en la quietud de su coraz\u00f3n: Padre m\u00edo del Cielo, aqu\u00ed estoy yo, ay\u00fadame\u2026 Si acude a la Madre de Dios, que es Madre nuestra, sale adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Dios es exigente. Pide amor de verdad; no quiere traidores. Hay que ser fieles a esa pelea sobrenatural, que es ser feliz en la tierra a fuerza de sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Los verdaderos obst\u00e1culos que te separan de Cristo \ufeff\u2014\ufeffla soberbia, la sensualidad\u2026\ufeff\u2014\ufeff, se superan con oraci\u00f3n y penitencia. Y rezar y mortificarse es tambi\u00e9n ocuparse de los dem\u00e1s y olvidarse de s\u00ed mismo. Si vives as\u00ed, ver\u00e1s c\u00f3mo la mayor parte de los contratiempos que tienes, desaparecen.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Cuando luchamos por ser verdaderamente <em>ipse Christus<\/em>, el mismo Cristo, entonces en la propia vida se entrelaza lo humano con lo divino. Todos nuestros esfuerzos \ufeff\u2014\ufeffaun los m\u00e1s insignificantes\ufeff\u2014\ufeff adquieren un alcance eterno, porque van unidos al sacrificio de Jes\u00fas en la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">XI&nbsp;Estaci\u00f3n: Jes\u00fas es&nbsp;clavado en&nbsp;la&nbsp;cruz<\/h1>\n\n\n\n<p>Ahora crucifican al Se\u00f1or, y junto a El a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. Entretanto Jes\u00fas dice:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Padre, perd\u00f3nales porque no saben lo que hacen<\/em> (Lc XXIII,34).<\/p>\n\n\n\n<p>Es el Amor lo que ha llevado a Jes\u00fas al Calvario. Y ya en la Cruz, todos sus gestos y todas sus palabras son de amor, de amor sereno y fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Con adem\u00e1n de Sacerdote Eterno, sin padre ni madre, sin genealog\u00eda (cfr. Heb VII,3), abre sus brazos a la humanidad entera.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a los martillazos que enclavan a Jes\u00fas, resuenan las palabras prof\u00e9ticas de la Escritura Santa: <em>han taladrado mis manos y mis pies. Puedo contar todos mis huesos, y ellos me miran y contemplan<\/em> (Ps XXI,17-18).<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>\u00a1Pueblo m\u00edo! \u00bfQu\u00e9 te hice o en qu\u00e9 te he contristado? \u00a1Resp\u00f3ndeme!<\/em> (Mich VI,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Y nosotros, rota el alma de dolor, decimos sinceramente a Jes\u00fas: soy tuyo, y me entrego a Ti, y me clavo en la Cruz gustosamente, siendo en las encrucijadas del mundo un alma entregada a Ti, a tu gloria, a la Redenci\u00f3n, a la corredenci\u00f3n de la humanidad entera.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. Ya han cosido a Jes\u00fas al madero. Los verdugos han ejecutado despiadadamente la sentencia. El Se\u00f1or ha dejado hacer, con mansedumbre infinita.<\/p>\n\n\n\n<p>No era necesario tanto tormento. El pudo haber evitado aquellas amarguras, aquellas humillaciones, aquellos malos tratos, aquel juicio inicuo, y la verg\u00fcenza del pat\u00edbulo, y los clavos, y la lanzada\u2026 Pero quiso sufrir todo eso por ti y por m\u00ed. Y nosotros, \u00bfno vamos a saber corresponder?<\/p>\n\n\n\n<p>Es muy posible que en alguna ocasi\u00f3n, a solas con un crucifijo, se te vengan las l\u00e1grimas a los ojos. No te domines\u2026 Pero procura que ese llanto acabe en un prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Amo tanto a Cristo en la Cruz, que cada crucifijo es como un reproche cari\u00f1oso de mi Dios: \u2026Yo sufriendo, y t\u00fa\u2026 cobarde. Yo am\u00e1ndote, y t\u00fa olvid\u00e1ndome. Yo pidi\u00e9ndote, y t\u00fa\u2026 neg\u00e1ndome. Yo, aqu\u00ed, con gesto de Sacerdote Eterno, padeciendo todo lo que cabe por amor tuyo\u2026 y t\u00fa te quejas ante la menor incomprensi\u00f3n, ante la humillaci\u00f3n m\u00e1s peque\u00f1a\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>3. \u00a1Qu\u00e9 hermosas esas cruces en la cumbre de los montes, en lo alto de los grandes monumentos, en el pin\u00e1culo de las catedrales!\u2026 Pero la Cruz hay que insertarla tambi\u00e9n en las entra\u00f1as del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas quiere ser levantado en alto, ah\u00ed: en el ruido de las f\u00e1bricas y de los talleres, en el silencio de las bibliotecas, en el fragor de las calles, en la quietud de los campos, en la intimidad de las familias, en las asambleas, en los estadios\u2026 All\u00ed donde un cristiano gaste su vida honradamente, debe poner con su amor la Cruz de Cristo, que atrae a S\u00ed todas las cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, aquel sacerdote hizo un descubrimiento maravilloso: comprendi\u00f3 que la Santa Misa es verdadero trabajo: <em>operatio Dei<\/em>, trabajo de Dios. Y ese d\u00eda, al celebrarla, experiment\u00f3 dolor, alegr\u00eda y cansancio. Sinti\u00f3 en su carne el agotamiento de una labor divina.<\/p>\n\n\n\n<p>A Cristo tambi\u00e9n le cost\u00f3 esfuerzo la primera Misa: la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Antes de empezar a trabajar, pon sobre tu mesa o junto a los \u00fatiles de tu labor, un crucifijo. De cuando en cuando, \u00e9chale una mirada\u2026 Cuando llegue la fatiga, los ojos se te ir\u00e1n hacia Jes\u00fas, y hallar\u00e1s nueva fuerza para proseguir en tu empe\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque ese crucifijo es m\u00e1s que el retrato de una persona querida \ufeff\u2014\ufefflos padres, los hijos, la mujer, la novia\u2026\ufeff\u2014\ufeff; El es todo: tu Padre, tu Hermano, tu Amigo, tu Dios, y el Amor de tus amores.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">XII&nbsp;Estaci\u00f3n: Muerte de&nbsp;Jes\u00fas en&nbsp;la&nbsp;Cruz<\/h1>\n\n\n\n<p>En la parte alta de la Cruz est\u00e1 escrita la causa de la condena: <em>Jes\u00fas Nazareno Rey de los jud\u00edos<\/em> (Ioh XIX,19). Y todos los que pasan por all\u00ed, le injurian y se mofan de El.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Si es el rey de Israel, baje ahora de la cruz<\/em> (Mt XXVII, 42).<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los ladrones sale en su defensa:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Este ning\u00fan mal ha hecho\u2026<\/em> (Lc XXIII,41).<\/p>\n\n\n\n<p>Luego dirige a Jes\u00fas una petici\u00f3n humilde, llena de fe:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Se\u00f1or, acu\u00e9rdate de m\u00ed cuando est\u00e9s en tu reino<\/em> (Lc XXIII,42).<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>En verdad te digo que hoy mismo estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso<\/em> (Lc XXIII,43).<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a la Cruz est\u00e1 su Madre, Mar\u00eda, con otras santas mujeres. Jes\u00fas la mira, y mira despu\u00e9s al disc\u00edpulo que \u00c9l ama, y dice a su Madre:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Mujer, ah\u00ed tienes a tu hijo<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego dice al disc\u00edpulo:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Ah\u00ed tienes a tu madre<\/em> (Ioh XIX, 26-27).<\/p>\n\n\n\n<p>Se apaga la luminaria del cielo, y la tierra queda sumida en tinieblas. Son cerca de las tres, cuando Jes\u00fas exclama:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>El\u00ed, El\u00ed, lamma sabachtani?! Esto es: Dios m\u00edo, Dios m\u00edo, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?<\/em> (Mt XXVII,46).<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, sabiendo que todas las cosas est\u00e1n a punto de ser consumadas, para que se cumpla la Escritura, dice:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Tengo sed<\/em> (Ioh XIX,28).<\/p>\n\n\n\n<p>Los soldados empapan en vinagre una esponja, y poni\u00e9ndola en una ca\u00f1a de hisopo se la acercan a la boca. Jes\u00fas sorbe el vinagre, y exclama:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Todo est\u00e1 cumplido<\/em> (Ioh XIX,30).<\/p>\n\n\n\n<p>El velo del templo se rasga, y tiembla la tierra, cuando clama el Se\u00f1or con una gran voz:<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>Padre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu<\/em> (Lc XXIII,46).<\/p>\n\n\n\n<p>Y expira.<\/p>\n\n\n\n<p>Ama el sacrificio, que es fuente de vida interior. Ama la Cruz, que es altar del sacrificio. Ama el dolor, hasta beber, como Cristo, las heces del c\u00e1liz.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. <em>Et inclinato capite, tradidit spiritum<\/em> (Ioh XIX,30).<\/p>\n\n\n\n<p>Ha exhalado el Se\u00f1or su \u00faltimo aliento. Los disc\u00edpulos le hab\u00edan o\u00eddo decir muchas veces: <em>meus cibus est\u2026, mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y dar cumplimiento a su obra<\/em> (Ioh IV,34). Lo ha hecho hasta el fin, con paciencia, con humildad, sin reservarse nada\u2026 <em>Oboediens usque ad mortem<\/em> (Phil II,8): obedeci\u00f3 hasta la muerte, \u00a1y muerte de Cruz!<\/p>\n\n\n\n<p>2. Una Cruz. Un cuerpo cosido con clavos al madero. El costado abierto\u2026 Con Jes\u00fas quedan s\u00f3lo su Madre, unas mujeres y un adolescente. Los ap\u00f3stoles, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? \u00bfY los que fueron curados de sus enfermedades: los cojos, los ciegos, los leprosos?\u2026 \u00bfY los que le aclamaron?\u2026 \u00a1Nadie responde! Cristo, rodeado de silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n t\u00fa puedes sentir alg\u00fan d\u00eda la soledad del Se\u00f1or en la Cruz. Busca entonces el apoyo del que ha muerto y resucitado. Proc\u00farate cobijo en las llagas de sus manos, de sus pies, de su costado. Y se renovar\u00e1 tu voluntad de recomenzar, y reemprender\u00e1s el camino con mayor decisi\u00f3n y eficacia.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Hay una falsa asc\u00e9tica que presenta al Se\u00f1or en la Cruz rabioso, rebelde. Un cuerpo retorcido que parece amenazar a los hombres: me hab\u00e9is quebrantado, pero yo arrojar\u00e9 sobre vosotros mis clavos, mi cruz y mis espinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esos no conocen el esp\u00edritu de Cristo. Sufri\u00f3 todo lo que pudo \ufeff\u2014\ufeff\u00a1y por ser Dios, pod\u00eda tanto!\ufeff\u2014\ufeff; pero amaba m\u00e1s de lo que padec\u00eda\u2026 Y despu\u00e9s de muerto, consinti\u00f3 que una lanza abriera otra llaga, para que t\u00fa y yo encontr\u00e1semos refugio junto a su Coraz\u00f3n amabil\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p>4. He repetido muchas veces aquel verso del himno eucar\u00edstico: <em>peto quod petivit latro poenitens<\/em>, y siempre me conmuevo: \u00a1pedir como el ladr\u00f3n arrepentido!<\/p>\n\n\n\n<p>Reconoci\u00f3 que \u00e9l s\u00ed merec\u00eda aquel castigo atroz\u2026 Y con una palabra rob\u00f3 el coraz\u00f3n a Cristo y <em>se abri\u00f3<\/em> las puertas del Cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>5. De la Cruz pende el cuerpo \ufeff\u2014\ufeffya sin vida\ufeff\u2014\ufeff del Se\u00f1or. La gente, <em>considerando lo que hab\u00eda pasado, se vuelve d\u00e1ndose golpes de pecho<\/em> (Lc XXIII,48).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora que est\u00e1s arrepentido, promete a Jes\u00fas que \ufeff\u2014\ufeffcon su ayuda\ufeff\u2014\ufeff no vas a crucificarle m\u00e1s. Dilo con fe. Repite una y otra vez: te amar\u00e9, Dios m\u00edo, porque desde que naciste, desde que eras ni\u00f1o, te abandonaste en mis brazos, inerme, fiado de mi lealtad.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">XIII Estaci\u00f3n: Desclavan a&nbsp;Jes\u00fas y&nbsp;lo&nbsp;entregan a&nbsp;su&nbsp;Madre<\/h1>\n\n\n\n<p>Anegada en dolor, est\u00e1 Mar\u00eda junto a la Cruz. Y Juan, con Ella. Pero se hace tarde, y los jud\u00edos instan para que se quite al Se\u00f1or de all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de haber obtenido de Pilatos el permiso que la ley romana exige para sepultar a los condenados, llega al Calvario <em>un senador llamado Jos\u00e9, var\u00f3n virtuoso y justo, oriundo de Arimatea. El no ha consentido en la condena, ni en lo que los otros han ejecutado. Al contrario, es de los que esperan en el reino de Dios<\/em> (Lc XXIII,50-51). Con \u00e9l viene tambi\u00e9n Nicodemo, <em>aquel mismo que en otra ocasi\u00f3n hab\u00eda ido de noche a encontrar a Jes\u00fas, y trae consigo una confecci\u00f3n de mirra y \u00e1loe, cosa de cien libras<\/em> (Ioh XIX,39).<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos no eran conocidos p\u00fablicamente como disc\u00edpulos del Maestro; no se hab\u00edan hallado en los grandes milagros, ni le acompa\u00f1aron en su entrada triunfal en Jerusal\u00e9n. Ahora, en el momento malo, cuando los dem\u00e1s han huido, no temen dar la cara por su Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los dos toman el cuerpo de Jes\u00fas y lo dejan en brazos de su Sant\u00edsima Madre. Se renueva el dolor de Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\ufeff\u2014\ufeff<em>\u00bfA d\u00f3nde se fue tu amado, oh la m\u00e1s hermosa de las mujeres? \u00bfA d\u00f3nde se march\u00f3 el que t\u00fa quieres, y le buscaremos contigo?<\/em> (Cant V,17).<\/p>\n\n\n\n<p>La Virgen Sant\u00edsima es nuestra Madre, y no queremos ni podemos dejarla sola.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. Vino a salvar al mundo, y los suyos le han negado ante Pilatos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos ense\u00f1\u00f3 el camino del bien, y lo arrastran por la v\u00eda del Calvario.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha dado ejemplo en todo, y prefieren a un ladr\u00f3n homicida.<\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 para perdonar, y \ufeff\u2014\ufeffsin motivo\ufeff\u2014\ufeff le condenan al suplicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 por senderos de paz, y le declaran la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>Era la Luz, y lo entregan en poder de las tinieblas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tra\u00eda Amor, y le pagan con odio.<\/p>\n\n\n\n<p>Vino para ser Rey, le coronan de espinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Se hizo siervo para liberarnos del pecado, y le clavan en la Cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00f3 carne para darnos la Vida, y nosotros le recompensamos con la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>2. No me explico tu concepto de <em>cristiano<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCrees que es justo que el Se\u00f1or haya muerto crucificado y que t\u00fa te conformes con \u201cir tirando\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p>Ese \u201cir tirando\u201d \u00bfes el camino \u00e1spero y estrecho de que hablaba Jes\u00fas?<\/p>\n\n\n\n<p>3. No admitas el desaliento en tu apostolado. No fracasaste, como tampoco Cristo fracas\u00f3 en la Cruz. \u00a1Animo!\u2026 Contin\u00faa contra corriente, protegido por el Coraz\u00f3n Materno y Pur\u00edsimo de la Se\u00f1ora: <em>Sancta Maria, refugium nostrum et virtus!<\/em>, eres mi refugio y mi fortaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Tranquilo. Sereno\u2026 Dios tiene muy pocos amigos en la tierra. No desees salir de este mundo. No reh\u00fayas el peso de los d\u00edas, aunque a veces se nos hagan muy largos.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Si quieres ser fiel, s\u00e9 muy mariano.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra Madre \ufeff\u2014\ufeffdesde la embajada del Angel, hasta su agon\u00eda al pie de la Cruz\ufeff\u2014\ufeff no tuvo m\u00e1s coraz\u00f3n ni m\u00e1s vida que la de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Acude a Mar\u00eda con tierna devoci\u00f3n de hijo, y Ella te alcanzar\u00e1 esa lealtad y abnegaci\u00f3n que deseas.<\/p>\n\n\n\n<p>5. \u201cNo valgo nada, no puedo nada, no tengo nada, no soy nada\u2026\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero T\u00fa has subido a la Cruz para que pueda apropiarme de tus m\u00e9ritos infinitos. Y all\u00ed recojo tambi\u00e9n \ufeff\u2014\ufeffson m\u00edos, porque soy su hijo\ufeff\u2014\ufeff los merecimientos de la Madre de Dios, y los de San Jos\u00e9. Y me adue\u00f1o de las virtudes de los santos y de tantas almas entregadas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, echo una miradica a la vida m\u00eda, y digo: \u00a1ay, Dios m\u00edo, esto es una noche llena de oscuridad! S\u00f3lo de vez en cuando brillan unos puntos luminosos, por tu gran misericordia y por mi poca correspondencia\u2026 Todo esto te ofrezco, Se\u00f1or; no tengo otra cosa.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">XIV&nbsp;Estaci\u00f3n: Dan&nbsp;sepultura al&nbsp;cuerpo de&nbsp;Jes\u00fas<\/h1>\n\n\n\n<p>Muy cerca del Calvario, en un huerto, Jos\u00e9 de Arimatea se hab\u00eda hecho labrar en la pe\u00f1a un sepulcro nuevo. Y por ser la v\u00edspera de la gran Pascua de los jud\u00edos, ponen a Jes\u00fas all\u00ed. Luego, Jos\u00e9, <em>arrimando una gran piedra, cierra la puerta del sepulcro y se va<\/em> (Mt XXVII,60).<\/p>\n\n\n\n<p>Sin nada vino Jes\u00fas al mundo, y sin nada \ufeff\u2014\ufeffni siquiera el lugar donde reposa\ufeff\u2014\ufeff se nos ha ido.<\/p>\n\n\n\n<p>La Madre del Se\u00f1or \ufeff\u2014\ufeffmi Madre\ufeff\u2014\ufeff y las mujeres que han seguido al Maestro desde Galilea, despu\u00e9s de observar todo atentamente, se marchan tambi\u00e9n. Cae la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora ha pasado todo. Se ha cumplido la obra de nuestra Redenci\u00f3n. Ya somos hijos de Dios, porque Jes\u00fas ha muerto por nosotros y su muerte nos ha rescatado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Empti enim estis pretio magno!<\/em> (1 Cor VI,20), t\u00fa y yo hemos sido comprados a gran precio.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de hacer vida nuestra la vida y la muerte de Cristo. Morir por la mortificaci\u00f3n y la penitencia, para que Cristo viva en nosotros por el Amor. Y seguir entonces los pasos de Cristo, con af\u00e1n de corredimir a todas las almas.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar la vida por los dem\u00e1s. S\u00f3lo as\u00ed se vive la vida de Jesucristo y nos hacemos una misma cosa con El.<\/p>\n\n\n\n<p>PUNTOS DE MEDITACI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>1. Nicodemo y Jos\u00e9 de Arimatea \ufeff\u2014\ufeffdisc\u00edpulos ocultos de Cristo\ufeff\u2014\ufeff interceden por \u00c9l desde los altos cargos que ocupan. En la hora de la soledad, del abandono total y del desprecio\u2026, entonces dan la cara <em>audacter<\/em> (Mc XV,43)\u2026: \u00a1valent\u00eda heroica!<\/p>\n\n\n\n<p>Yo subir\u00e9 con ellos al pie de la Cruz, me apretar\u00e9 al Cuerpo fr\u00edo, cad\u00e1ver de Cristo, con el fuego de mi amor\u2026, lo desclavar\u00e9 con mis desagravios y mortificaciones\u2026, lo envolver\u00e9 con el lienzo nuevo de mi vida limpia, y lo enterrar\u00e9 en mi pecho de roca viva, de donde nadie me lo podr\u00e1 arrancar, \u00a1y ah\u00ed, Se\u00f1or, descansad!<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando todo el mundo os abandone y desprecie\u2026, <em>serviam!<\/em>, os servir\u00e9, Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>2. <em>Sabed que fuisteis rescatados de vuestra vana conducta\u2026, no con plata u oro, que son cosas perecederas, sino con la sangre preciosa de Cristo<\/em> (1 Pet I,18-19).<\/p>\n\n\n\n<p>No nos pertenecemos. Jesucristo nos ha comprado con su Pasi\u00f3n y con su Muerte. Somos vida suya. Ya s\u00f3lo hay un \u00fanico modo de vivir en la tierra: morir con Cristo para resucitar con El, hasta que podamos decir con el Ap\u00f3stol: <em>no soy yo el que vivo, sino que Cristo vive en m\u00ed<\/em> (Gal II,20).<\/p>\n\n\n\n<p>3. Manantial inagotable de vida es la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas veces renovamos el gozoso impulso que llev\u00f3 al Se\u00f1or a Jerusal\u00e9n. Otras, el dolor de la agon\u00eda que concluy\u00f3 en el Calvario\u2026 O la gloria de su triunfo sobre la muerte y el pecado. Pero, \u00a1siempre!, el amor \ufeff\u2014\ufeffgozoso, doloroso, glorioso\ufeff\u2014\ufeff del Coraz\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>4. Piensa primero en los dem\u00e1s. As\u00ed pasar\u00e1s por la tierra, con errores s\u00ed \ufeff\u2014\ufeffque son inevitables\ufeff\u2014\ufeff, pero dejando un rastro de bien.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando llegue la hora de la muerte, que vendr\u00e1 inexorable, la acoger\u00e1s con gozo, como Cristo, porque como El tambi\u00e9n resucitaremos para recibir el premio de su Amor.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Cuando me siento capaz de todos los horrores y de todos los errores que han cometido las personas m\u00e1s ruines, comprendo bien que puedo no ser fiel\u2026 Pero esa incertidumbre es una de las bondades del Amor de Dios, que me lleva a estar, como un ni\u00f1o, agarrado a los brazos de mi Padre, luchando cada d\u00eda un poco para no apartarme de El.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces estoy seguro de que Dios no me dejar\u00e1 de su mano. <em>\u00bfPuede la mujer olvidarse del fruto de su vientre, no compadecerse del hijo de sus entra\u00f1as? Pues aunque ella se olvidara, yo no te olvidar\u00e9<\/em> (Is XLIX, 15).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro&nbsp;Via Crucis&nbsp;consta de&nbsp;breves comentarios a&nbsp;las&nbsp;catorce estaciones del&nbsp;Via&nbsp;Crucis, nacidos de&nbsp;la&nbsp;oraci\u00f3n personal de&nbsp;san Josemar\u00eda Escriv\u00e1. &#8220;El&nbsp;Via Crucis&nbsp;no es&nbsp;un&nbsp;ejercicio triste -comenta el&nbsp;beato&nbsp;\u00c1lvaro del&nbsp;Portillo en&nbsp;el&nbsp;pr\u00f3logo-. Muchas veces ense\u00f1\u00f3 Mons. Escriv\u00e1 de&nbsp;Balaguer que&nbsp;la&nbsp;alegr\u00eda tiene sus&nbsp;ra\u00edces en&nbsp;forma de&nbsp;cruz. Si&nbsp;la&nbsp;Pasi\u00f3n de&nbsp;Cristo es&nbsp;camino de&nbsp;dolor, tambi\u00e9n es&nbsp;la&nbsp;ruta de&nbsp;la&nbsp;esperanza y&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;victoria segura. Esta nueva obra p\u00f3stuma de&nbsp;Mons. 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