{"id":8082,"date":"2024-10-22T20:02:21","date_gmt":"2024-10-22T20:02:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/?p=8082"},"modified":"2024-10-22T20:02:22","modified_gmt":"2024-10-22T20:02:22","slug":"carta-enciclica-christi-matri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cooperadoresdedios.org\/index.php\/2024\/10\/22\/carta-enciclica-christi-matri\/","title":{"rendered":"CARTA ENC\u00cdCLICA CHRISTI MATRI"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">CARTA ENC\u00cdCLICA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><strong>CHRISTI MATRI<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">DEL SUMO PONT\u00cdFICE<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>PABLO VI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>SE ORDENAN S\u00daPLICAS<br>A LA SANT\u00cdSIMA VIRGEN<br>PARA EL MES DE OCTUBRE<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>A los venerables hermanos Patriarcas,<br>Primados, Arzobispos, Obispos<br>y dem\u00e1s ordinarios de lugar<br>&nbsp;en paz y comuni\u00f3n con la Sede Apost\u00f3lica<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Venerables hermanos: salud y bendici\u00f3n apost\u00f3lica.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Motivos de grave preocupaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. A la Madre de Cristo suelen los fieles entretejer con las oraciones del rosario m\u00edsticas guirnaldas durante el mes de octubre. Aprob\u00e1ndolo en gran manera, a ejemplo de nuestros predecesores, invitamos este a\u00f1o a todos los hijos de la Iglesia a ofrecer a la misma Beat\u00edsima Virgen peculiares homenajes de piedad. Pues est\u00e1 pr\u00f3ximo el peligro de una m\u00e1s extensa y m\u00e1s grave calamidad, que amenaza a la familia humana, ya que sobre todo en la regi\u00f3n del Asia Oriental se lucha todav\u00eda cruentamente y se enardece una laboriosa guerra; somos impulsados para que, en cuanto de Nos depende, de nuevo y m\u00e1s vigorosamente tratemos de salvaguardar la paz. Perturban tambi\u00e9n el \u00e1nimo los acontecimientos que se sabe han sucedido en otras regiones, como la creciente competencia de las armas nucleares, el insensato deseo de dilatar la propia naci\u00f3n, la inmoderada estima de la raza, el ansia de derribar las cosas, la desuni\u00f3n impuesta a los ciudadanos, las malvadas asechanzas, las muertes de inocentes; todo lo cual puede ser origen de un sumo mal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Continua actividad por la paz<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. Como a nuestros \u00faltimos predecesores, Dios provident\u00edsimo tambi\u00e9n parece habernos confiado la tarea peculiar de que nos consagremos a conservar y consolidar la paz, tomando el trabajo con paciencia y constancia. Este deber, como es claro, nace de que se Nos ha confiado toda la Iglesia para regirla, la cual, \u00abcomo estandarte alzado en las naciones\u00bb (cf.&nbsp;<em>Is<\/em>&nbsp;11, 12), no sirve a los intereses de la pol\u00edtica, sino que debe llevar la verdad y la gracia de Jesucristo, su divino Autor, al g\u00e9nero humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. En verdad que desde el comienzo del ministerio apost\u00f3lico nada hemos omitido en el empe\u00f1o de trabajar por la causa de la paz en el mundo, rezando, rogando, exhortando. M\u00e1s a\u00fan, como bien record\u00e1is, el pasado a\u00f1o fuimos en avi\u00f3n a Norte Am\u00e9rica, para hablar del muy deseado bien de la paz en la Sede de las Naciones Unidas ante la select\u00edsima Asamblea de los representantes de todas las naciones, aconsejando que no se permitiese que nadie sea inferior a los dem\u00e1s, ni que unos ataquen a otros, sino que todos se dediquen al estudio y al trabajo para establecer la paz. Y tambi\u00e9n despu\u00e9s, movidos por apost\u00f3lica solicitud, no hemos cesado de exhortar a aquellos en quienes recaiga un asunto tan grave, para que alejen de los hombres la enorme calamidad que quiz\u00e1s habr\u00eda de seguirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Reunirse y preparar sol\u00edcitas y leales negociaciones<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4. Ahora pues, de nuevo elevamos nuestra voz \u00abcon gran clamor y l\u00e1grimas\u00bb (<em>Heb<\/em>&nbsp;5, 7) a los jefes de las naciones, rog\u00e1ndoles encarecidamente que procuren con todo empe\u00f1o no s\u00f3lo que no se extienda m\u00e1s el incendio, sino que aun se extinga por completo. No tenemos la menor duda de que todos los hombres de cualquier raza, color, religi\u00f3n o clase social que anhelan lo recto y honesto sienten lo mismo que Nos. Por consiguiente, todos aquellos a quienes incumbe, creen las necesarias condiciones con las cuales se llegue a dejar las armas antes de que el peso mismo de los acontecimientos quite la posibilidad de abandonarlas. Sepan quienes tienen en sus manos la salvaguardia de la familia humana, que en este momento los liga una grav\u00edsima obligaci\u00f3n de conciencia. Pregunten, pues, e interroguen su conciencia, con la vista puesta cada uno en su pueblo, mundo, Dios e historia. Reflexionen y piensen que sus nombres en el futuro ser\u00e1n bendecidos si hubieren seguido con cordura esta imploraci\u00f3n. En nombre del Se\u00f1or gritamos: \u00a1alto! Tenemos que aunarnos para llegar con sinceridad a planes y convenios. Es \u00e9ste el momento de arreglar la situaci\u00f3n, aun con cierto detrimento y perjuicio, ya que habr\u00eda que rehacerla luego, quiz\u00e1s con gran da\u00f1o y despu\u00e9s de una acerb\u00edsima carnicer\u00eda, que al presente no podemos ni so\u00f1ar. Pero hay que llegar a una paz basada en la justicia y libertad de los hombres, y de tal manera que se tengan en cuenta los derechos de los hombres y de las comunidades; de otra forma ser\u00e1 incierta e inestable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>La paz, don del cielo inestimable<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5. Es necesario que mientras decimos estas cosas con \u00e1nimo conmovido y lleno de ansiedad, como nos aconseja el supremo cuidado pastoral, pidamos los auxilios celestiales, ya que la paz, cuyo \u00abbien es tan grande, que aun en las cosas terrenas y mortales, nada m\u00e1s grato se suele escuchar, nada con m\u00e1s anhelo se desea, nada mejor finalmente se puede encontrar\u00bb (S. Agust\u00edn,&nbsp;<em>De Civ. Dei&nbsp;<\/em>19, 11;&nbsp;<em>PL<\/em>&nbsp;41, 637), debe ser pedida a aquel que es \u00abPr\u00edncipe de la Paz\u00bb (<em>Is<\/em>&nbsp;9, 6).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>La intercesi\u00f3n de Mar\u00eda, Madre de la Iglesia, Reina de la Paz<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estando acostumbrada la Iglesia a acudir a su Madre Mar\u00eda, eficac\u00edsima intercesora, hacia ella dirigimos con raz\u00f3n nuestra mente y la vuestra, venerables hermanos, y la de todos los fieles; pues ella, como dice San Ireneo, \u00abha sido constituida causa de la salvaci\u00f3n para todo el g\u00e9nero humano\u00bb (<em>Adv. Haer<\/em>. 3, 22;&nbsp;<em>PG<\/em>&nbsp;7, 959). Nada Nos parece m\u00e1s oportuno y excelente que el que se eleven las voces suplicantes de toda la familia cristiana a la Madre de Dios, que es invocada como \u00abReina de la paz\u00bb, a fin de que en tantas y tan grandes adversidades y angustias nos comunique con abundancia los dones de su maternal bondad. Hemos de dirigirle instantes y asiduas preces a la que, confirmando un punto principal de la doctrina legada por nuestros mayores, hemos proclamado, con aplauso de los Padres y del orbe cat\u00f3lico, durante el Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano Segundo, Madre de la Iglesia, esto es madre espiritual de ella. La Madre del Salvador, como ense\u00f1a San Agust\u00edn es \u00abclaramente madre de sus miembros\u00bb (<em>De sanct. virg.<\/em>&nbsp;6;&nbsp;<em>PL<\/em>&nbsp;40, 399); con el que coincide San Anselmo, el cual entre otras cosas escribe estas palabras: \u00abPuede considerarse algo m\u00e1s digno, que el que seas t\u00fa madre de los que Cristo se ha dignado ser padre y hermano?\u00bb (<em>Or<\/em>. 47;&nbsp;<em>PL<\/em>&nbsp;158, 945); m\u00e1s a\u00fan, a ella la llama nuestro predecesor Le\u00f3n XIII, \u00abverdaderamente madre de la Iglesia\u00bb (Epist. Enc.&nbsp;<em>Adiutricem populi christiani<\/em>, 5 sept. 1895;&nbsp;<em>Acta Leon<\/em>. 15, 1896, p. 302). No ponemos en vano, pues, en ella la esperanza, conmovidos por esta temible perturbaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6. Al crecer los males es conveniente que crezca la piedad del pueblo de Dios; por eso ardientemente deseamos, venerables hermanos, que yendo delante vosotros, exhortando e impulsando, se ruegue con m\u00e1s instancia durante el mes de octubre, como ya hemos dicho, con el rezo piadoso del rosario a Mar\u00eda, clement\u00edsima Madre. Es muy acomodada esta forma de oraci\u00f3n al sentido del pueblo de Dios, muy agradable a la Madre de Dios y muy eficaz para impetrar los dones celestiales. El Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano Segundo, aun cuando no con expresas palabras, pero s\u00ed con suficiente claridad, inculc\u00f3 esta oraci\u00f3n del rosario en los \u00e1nimos de todos los hijos de la Iglesia en estos t\u00e9rminos: \u00abEstimen en mucho las pr\u00e1cticas y ejercicios piadosos dirigidos a Ella (Mar\u00eda), recomendados en el curso de los siglos por el Magisterio\u00bb (Const.dogm.&nbsp;<em><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">De Ecclesia<\/a><\/em>, 67).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">7. No s\u00f3lo sirve en gran manera este deber fructuoso de orar para repeler los males y apartar las calamidades, como se prueba abiertamente por la historia de la Iglesia, sino que fomenta abundantemente la vida de la Iglesia, \u00aben primer lugar alimenta la fe cat\u00f3lica que se aviva f\u00e1cilmente por el recuerdo oportuno de los sacrosantos misterios y eleva las mentes a las verdades divinamente reveladas\u00bb (P\u00edo XII, Enc.&nbsp;<em>Ingravescentibus malis<\/em>, 29 sept. 1937;&nbsp;<em>AAS<\/em>&nbsp;29 [1937], 378).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>En el aniversario de un hist\u00f3rico encuentro<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">8. Red\u00f3blense por tanto durante el mes de octubre, dedicado a Nuestra Se\u00f1ora del Rosario, las preces; aum\u00e9ntense las s\u00faplicas, a fin de que por su intercesi\u00f3n brille para los hombres la aurora de la verdadera paz, aun en lo que se refiere a la religi\u00f3n, que, oh dolor, no pueden profesar hoy libremente todos. Deseamos de modo especial, que se celebre este a\u00f1o en todo el orbe cat\u00f3lico, el d\u00eda cuatro del mismo mes, aniversario, como hemos recordado, de nuestro viaje a la Sede de las Naciones Unidas por raz\u00f3n de la paz, como \u00abd\u00eda se\u00f1alado para pedir por la paz\u00bb. A vosotros toca, venerables hermanos, dada vuestra reconocida piedad y la importancia del asunto, que veis claramente, el prescribir los ritos sagrados, para que la Madre de Dios y de la Iglesia sea invocada ese d\u00eda con un\u00e1nime fervor por sacerdotes, religiosos, pueblo fiel y de modo especial por los ni\u00f1os y ni\u00f1as que se distinguen por la flor de la inocencia, por enfermos y oprimidos de alg\u00fan dolor. Tambi\u00e9n nosotros haremos en el mismo d\u00eda, en la bas\u00edlica de San Pedro, ante el sepulcro del Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles, s\u00faplicas especiales a la Virgen Madre de Dios. De esta manera en todos los continentes de la tierra golpear\u00e1 el cielo la voz un\u00e1nime de la Iglesia; pues, como dice San Agust\u00edn, \u00aben la diversidad de lenguas de la carne, una es la lengua de la fe del coraz\u00f3n\u00bb (<em>Enarr. in Ps.<\/em>&nbsp;54, 11;&nbsp;<em>PL<\/em>&nbsp;36, 636).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">9. Mira con maternal clemencia, Beat\u00edsima Virgen, a todos tus hijos. Atiende a la ansiedad de los sagrados pastores que temen que la grey a ellos confiada se vea lanzada en la horrible tempestad de los males; atiende a las angustias de tantos hombres, padres y madres de familia que se ven atormentados por acerbos cuidados, sol\u00edcitos por su suerte y la de los suyos. Mitiga las mentes de los que luchan y dales \u00abpensamientos de paz\u00bb; haz que Dios, vengador de las injurias, movido a misericordia, restituya las gentes a la tranquilidad deseada y los conduzca a una verdadera y perdurable prosperidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">10. Llevados por tan buena esperanza de que la Madre de Dios ha de admitir benignamente esta nuestra humilde plegaria, os damos con todo afecto la bendici\u00f3n apost\u00f3lica, a vosotros, venerables hermanos, al clero y al pueblo confiado a vuestro cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Dado en Roma, junto a San Pedro, el 15 de septiembre, a\u00f1o 1966, cuarto de nuestro pontificado<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>PABLO PP. VI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Copyright \u00a9 Dicastero per la Comunicazione &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARTA ENC\u00cdCLICA CHRISTI MATRI DEL SUMO PONT\u00cdFICE PABLO VI SE ORDENAN S\u00daPLICASA LA SANT\u00cdSIMA VIRGENPARA EL MES DE OCTUBRE A los venerables hermanos Patriarcas,Primados, Arzobispos, Obisposy dem\u00e1s ordinarios de lugar&nbsp;en paz y comuni\u00f3n con la Sede Apost\u00f3lica Venerables hermanos: salud y bendici\u00f3n apost\u00f3lica. Motivos de grave preocupaci\u00f3n 1. 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